Finalmente, en virtud de que existen personas sumamente enfermas y psicóticas, no queda más remedio que restringir el acceso a este blog.
Si recibiste mi invitación es porque estás entre mis elegidos.
martes, 30 de diciembre de 2008
viernes, 19 de diciembre de 2008
TANGO
Siempre lo llamé “lamento de cornudo”, aunque me gusta, por supuesto, (Julio Sosa, no Gardel); sin embargo, he aquí la mejor definición de tango que he leído:
“ (…)Los tangos son unas músicas tristes que se bailan cuando uno está alegre y así vuelven a ponerse triste. (…)”
BENNEDETTI, Mario: “Primavera con una esquina rota”; Editorial Nueva Imagen S.R.L.; Buenos Aires; 1989; página 193.- Aclaro que la redacción es pésima porque quien relata es una nena de poos años.
“ (…)Los tangos son unas músicas tristes que se bailan cuando uno está alegre y así vuelven a ponerse triste. (…)”
BENNEDETTI, Mario: “Primavera con una esquina rota”; Editorial Nueva Imagen S.R.L.; Buenos Aires; 1989; página 193.- Aclaro que la redacción es pésima porque quien relata es una nena de poos años.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
EL PROBLEMA DE NO TENER PROBLEMAS
Así como existen naciones que necesitan de la guerra para subsistir porque sociológicamente se han formado así, existen personas que no pueden vivir sin estar en “guerra” con alguien. Si no es un amigo (ex-amigo) es un vecino, si no algún pariente; un jefe, un compañero de trabajo... No conciben estar en paz.
Mi teoría (compartida con amigos en largas conversaciones) es que dichas personas en realidad no están en paz consigo mismas, pero resulta demasiado abrumador hacerse cargo de eso y por tanto tiran la culpa hacia el costado. Pagar un psiquiatra les duele en el alma, por eso torturan a quienes las rodean.
La peor parte es que en su psicosis no logran ver que el resto, los demás, no funcionamos así, que lo que ellas hacen no es “lo normal” (dentro de lo que podemos llamar “normalidad” media, porque hay que admitir que todos somos un poquito anormales, no?).
Esas personas tienen una soberbia tan enquistada que no entienden (o no les interesa entender) que nadie vino al mundo para hacerles de pseudo-psicólogo, para pasarse horas y horas escuchando sus monólogos de dramas inventados, problemas inexistentes, conflictos auto-generados.
En su locura creen que los demás tienen su mismo “modus operandi” y están pendientes de qué hacen o dicen personas que las enterraron en el olvido para salirle al cruce.
La realidad es que los demás las dejan atrás y siguen con su vida que en más o en menos, tiene problemas reales y concretos, mayores o menores, pero problemas que ameritan “hacerse problema” y buscar la solución.
Ven como traición que los demás no odien a quienes ellas odian, o el hecho de que los allegados se harten de su rosario de querellas porque el egoísmo les impide darse cuenta que la amistad es otra cosa, la amistad no es acercarse a alguien porque tiene un familiar enfermo o porque se le incendió el rancho, la amistad no es tomar a otro de confesor para relatar una y otra vez en forma obsesiva sus historias paranoicas sin preguntarle ni una vez “vos estás bien?” y obligarlo a escuchar hasta las 3 de la mañana de un martes (sin advertir que los demás tenemos horarios normales, madrugamos y no nos empastillamos crónicamente para dormir y despertar) persecuciones cinematográficas que llevan a cabo diariamente porque ya forman parte de su rutina y sin ellas su vida es un vacío “de media noche a media noche” , como dice Marce.
Luego no entienden que esos allegados se conviertan en “alejados” porque se les agotó la paciencia, hartos de no poder conciliar el sueño por el dolor de cabeza y la carga negativa que dejaban en el aire.
Nadie se atreve a decírselo porque, en los casos de mayor gravedad, son personas violentas y con tal carga de agresividad que contradecirlas implica poner en riesgo la integridad física, y porque “no hay ser humano que le eche una mano a quien no se quiere dejar ayudar” (1).
Coincido con Gabriel en que el problema que tienen es no tener problemas, por eso se los inventan y van por la vida con su actitud bélica contra todo aquel que no comulgue con sus delirios persecutorios, o esté dispuesto a escuchar su ensañamiento con la víctima de turno.
“(…) Los odios vivifican y estimulan sólo si es uno quien los gobierna; destruyen y desajustan cuando son ellos los que nos dominan. (…) (2)
(1) SABINA, Joaquín: en su tema “Conductores suicidas” del álbum “Física y química”
(2) BENEDETTI, Mario: en “Primavera con una esquina rota”; Editorial Nueva Imagen S.R.L.; Buenos Aires, 1989; página102.-
Mi teoría (compartida con amigos en largas conversaciones) es que dichas personas en realidad no están en paz consigo mismas, pero resulta demasiado abrumador hacerse cargo de eso y por tanto tiran la culpa hacia el costado. Pagar un psiquiatra les duele en el alma, por eso torturan a quienes las rodean.
La peor parte es que en su psicosis no logran ver que el resto, los demás, no funcionamos así, que lo que ellas hacen no es “lo normal” (dentro de lo que podemos llamar “normalidad” media, porque hay que admitir que todos somos un poquito anormales, no?).
Esas personas tienen una soberbia tan enquistada que no entienden (o no les interesa entender) que nadie vino al mundo para hacerles de pseudo-psicólogo, para pasarse horas y horas escuchando sus monólogos de dramas inventados, problemas inexistentes, conflictos auto-generados.
En su locura creen que los demás tienen su mismo “modus operandi” y están pendientes de qué hacen o dicen personas que las enterraron en el olvido para salirle al cruce.
La realidad es que los demás las dejan atrás y siguen con su vida que en más o en menos, tiene problemas reales y concretos, mayores o menores, pero problemas que ameritan “hacerse problema” y buscar la solución.
Ven como traición que los demás no odien a quienes ellas odian, o el hecho de que los allegados se harten de su rosario de querellas porque el egoísmo les impide darse cuenta que la amistad es otra cosa, la amistad no es acercarse a alguien porque tiene un familiar enfermo o porque se le incendió el rancho, la amistad no es tomar a otro de confesor para relatar una y otra vez en forma obsesiva sus historias paranoicas sin preguntarle ni una vez “vos estás bien?” y obligarlo a escuchar hasta las 3 de la mañana de un martes (sin advertir que los demás tenemos horarios normales, madrugamos y no nos empastillamos crónicamente para dormir y despertar) persecuciones cinematográficas que llevan a cabo diariamente porque ya forman parte de su rutina y sin ellas su vida es un vacío “de media noche a media noche” , como dice Marce.
Luego no entienden que esos allegados se conviertan en “alejados” porque se les agotó la paciencia, hartos de no poder conciliar el sueño por el dolor de cabeza y la carga negativa que dejaban en el aire.
Nadie se atreve a decírselo porque, en los casos de mayor gravedad, son personas violentas y con tal carga de agresividad que contradecirlas implica poner en riesgo la integridad física, y porque “no hay ser humano que le eche una mano a quien no se quiere dejar ayudar” (1).
Coincido con Gabriel en que el problema que tienen es no tener problemas, por eso se los inventan y van por la vida con su actitud bélica contra todo aquel que no comulgue con sus delirios persecutorios, o esté dispuesto a escuchar su ensañamiento con la víctima de turno.
“(…) Los odios vivifican y estimulan sólo si es uno quien los gobierna; destruyen y desajustan cuando son ellos los que nos dominan. (…) (2)
(1) SABINA, Joaquín: en su tema “Conductores suicidas” del álbum “Física y química”
(2) BENEDETTI, Mario: en “Primavera con una esquina rota”; Editorial Nueva Imagen S.R.L.; Buenos Aires, 1989; página102.-
lunes, 15 de diciembre de 2008
OTRA MÁS (Y VAN…)
“(…) La borró de la fotografía de su vida no porque no la hubiese amado sino precisamente porque la quiso. La borró junto con el amor que sintió por ella (…) La gente grita que quiere crear un futuro mejor, pero eso no es verdad. El futuro no le interesa a nadie mientras que el pasado está lleno de vida y su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo. Los hombres quieren ser dueños del futuro sólo para poder cambiar el pasado. Luchan por entrar al laboratorio en el que se retocan las fotografías y se reescriben las biografías y la historia. (…)”
KUNDERA, Milan: “El libro de la risa y el olvido”; Ed. Boocket; Bs. As., 2008; páginas 35/36.
KUNDERA, Milan: “El libro de la risa y el olvido”; Ed. Boocket; Bs. As., 2008; páginas 35/36.
EL LIBRO DE LA RISA Y EL OLVIDO-Milan Kundera* (ya es casi obvio!!)
Este es uno de los que más me han gustado! Sí, pensaron que con “La vida está en otra parte” (1) se me pasaba el enamoramiento, pero no, sigue, y también busqué éste por cielo y tierra… pero al igual que ocurrió con “Los versos satánicos” (2) comenzaron a reeditarlo este año, así que lo hallé en “El Ateneo” (3) la semana pasada y ya lo terminé.
No es increíble? Pasé 40 minutos con el empleado rastreando el libro porque figuraba stockeado pero no estaba en el lugar correspondiente; por qué? Porque el encargado de ordenar los libros alfabéticamente por autor en lugar de ponerlo en la “K” de Kundera lo puso en la “M” de Milan… no es muy bruto?? Y ya sé que no tiene por qué haberlo leído, pero no admito que trabajes en “El Ateneo” y ni siquiera lo hayas oído mencionar…
Lo peor fue que el chico que me atendía me dijo “está en la “M”, es Milan Kundera…” como si fuera un apellido compuesto y la que estuviera equivocada con el nombre fuera yo… ergo, él tampoco lo escuchó nombrar… Lo miré y pregunté “Los de Borges los busco en la “J”??
Hace un tiempo pedí en una perfumería Poême (mi perfume), aclarando que quería “eau de parfum” (que es la versión más concentrada) y lo pronuncié con mi modesto pero certero francés “o de parfium” (es difícil escribirlo con exactitud ya que hay que poner los labios de una forma muy particular), a lo cual la empleada repitió corrigiéndome: “o de parfam..” (¿¿??!!) la miré y no resistí: “sí, si a vos te lo enseñaron así…” Y moría de ganas de darle una clase de pronunciación de vocales en francés… Sí. Soy tremenda!!
Volviendo al libro: es una novela con variaciones (haciendo analogía con una composición musical) dividida en siete partes que giran alrededor de un mismo tema. Son como distintas partes de un camino, o varios caminos diferentes que llevan a una única idea central: el olvido.
No falta la perspectiva escéptica tan de “Milan” y su característica mezcla y unión de imposibles: lo más real y lo más ficticio, lo más serio y lo más lúdico, lo más trascendental y lo más frívolo.
Se vislumbra constantemente el lay motive que, años más tarde, aborda en profundidad en “La insoportable levedad del ser” (4).-
La frase: “… el sexo no es amor, es sólo un territorio del que el amor se apodera…” en página 259 ob. cit.
*KUNDERA, Milan: “El libro de la risa y el olvido”; Ed. Boocket; Bs. As., 2008.-
(1) KUNDERA, Milan: “La vida está en otra parte”. Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
(2) RUSHDIE, Salman: “Los versos satánicos” Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
(3) No dejen de visitar el local que abrieron el 50 casi 8, una librería de ensueño, con muy buen surtido y bar en el subsuelo.
(4) KUNDERA, Milan: “La insoportable levedad del ser”. Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
No es increíble? Pasé 40 minutos con el empleado rastreando el libro porque figuraba stockeado pero no estaba en el lugar correspondiente; por qué? Porque el encargado de ordenar los libros alfabéticamente por autor en lugar de ponerlo en la “K” de Kundera lo puso en la “M” de Milan… no es muy bruto?? Y ya sé que no tiene por qué haberlo leído, pero no admito que trabajes en “El Ateneo” y ni siquiera lo hayas oído mencionar…
Lo peor fue que el chico que me atendía me dijo “está en la “M”, es Milan Kundera…” como si fuera un apellido compuesto y la que estuviera equivocada con el nombre fuera yo… ergo, él tampoco lo escuchó nombrar… Lo miré y pregunté “Los de Borges los busco en la “J”??
Hace un tiempo pedí en una perfumería Poême (mi perfume), aclarando que quería “eau de parfum” (que es la versión más concentrada) y lo pronuncié con mi modesto pero certero francés “o de parfium” (es difícil escribirlo con exactitud ya que hay que poner los labios de una forma muy particular), a lo cual la empleada repitió corrigiéndome: “o de parfam..” (¿¿??!!) la miré y no resistí: “sí, si a vos te lo enseñaron así…” Y moría de ganas de darle una clase de pronunciación de vocales en francés… Sí. Soy tremenda!!
Volviendo al libro: es una novela con variaciones (haciendo analogía con una composición musical) dividida en siete partes que giran alrededor de un mismo tema. Son como distintas partes de un camino, o varios caminos diferentes que llevan a una única idea central: el olvido.
No falta la perspectiva escéptica tan de “Milan” y su característica mezcla y unión de imposibles: lo más real y lo más ficticio, lo más serio y lo más lúdico, lo más trascendental y lo más frívolo.
Se vislumbra constantemente el lay motive que, años más tarde, aborda en profundidad en “La insoportable levedad del ser” (4).-
La frase: “… el sexo no es amor, es sólo un territorio del que el amor se apodera…” en página 259 ob. cit.
*KUNDERA, Milan: “El libro de la risa y el olvido”; Ed. Boocket; Bs. As., 2008.-
(1) KUNDERA, Milan: “La vida está en otra parte”. Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
(2) RUSHDIE, Salman: “Los versos satánicos” Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
(3) No dejen de visitar el local que abrieron el 50 casi 8, una librería de ensueño, con muy buen surtido y bar en el subsuelo.
(4) KUNDERA, Milan: “La insoportable levedad del ser”. Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
martes, 9 de diciembre de 2008
AL COLON
Uno de los programas más aburguesados de nuestra televisión es “Al Colón”, que se emite por Canal 7-La televisión pública y conduce Marcos Munstok (se escribe así?) uno de los integrantes de “Les Luthiers”.
Personalmente (y tal vez porque estoy acostumbrada a ir regularmente al teatro) ver ópera y ballet por televisión me parece un embole, pero reconozco lo meritorio de este programa que permite acercar estas expresiones artísticas a quienes, de otro modo, no tienen acceso a ellas (las entradas son caras, reconozcámoslo).
Sin embargo creo que si la finalidad es “enculturar”, deberíamos tener más cuidado en la elección de los conductores, no sé, deberíamos como mínimo tomarles un pequeño examen oral de conjugación verbal ya que anoche, en un diálogo con Iñaki sobre Carmina Burana (1) Munstok tuvo la desfachatez de decir que los versos paganos de la obra eran “los primeros de ese estilo que se habían escribido” (sic).
Me dio vergüenza ajena!
(1) mi coral sinfónico preferido, compuesto por Carl Orff, recientemente presentado en el Teatro Opera, interpretado por Iñaki Urlezaga, coro, balet y orquesta estables del Teatro Colón (que sigue cerrado por reparaciones…).
Personalmente (y tal vez porque estoy acostumbrada a ir regularmente al teatro) ver ópera y ballet por televisión me parece un embole, pero reconozco lo meritorio de este programa que permite acercar estas expresiones artísticas a quienes, de otro modo, no tienen acceso a ellas (las entradas son caras, reconozcámoslo).
Sin embargo creo que si la finalidad es “enculturar”, deberíamos tener más cuidado en la elección de los conductores, no sé, deberíamos como mínimo tomarles un pequeño examen oral de conjugación verbal ya que anoche, en un diálogo con Iñaki sobre Carmina Burana (1) Munstok tuvo la desfachatez de decir que los versos paganos de la obra eran “los primeros de ese estilo que se habían escribido” (sic).
Me dio vergüenza ajena!
(1) mi coral sinfónico preferido, compuesto por Carl Orff, recientemente presentado en el Teatro Opera, interpretado por Iñaki Urlezaga, coro, balet y orquesta estables del Teatro Colón (que sigue cerrado por reparaciones…).
LA VIDA ESTA EN OTRA PARTE-Milan Kundera*
Alguna vez soñaron y desearon algo durante mucho tiempo, y luego, al conseguirlo, resultó estar muy por debajo de lo esperado?
A mi me pasó (entre otras cosas que no vienen al caso) con este libro.
No obstante, la novela es entretenida y llevadera, existencialista y kunderiana, mas se advierte que es su segunda obra (1) y con cada una de las posteriores se fue perfeccionando hasta ser lo que es hoy.
Relata con la originalidad de su estilo la vida de un poeta, Jaromil, que de no ser por el contexto temporo-espacial, bien pudo ser Borges (el pollerudo por excelencia más allá de su genio).
Como siempre, Milan nos pone en situación de la sociedad stalinista a través de la conciencia de su protagonista, quien debe pactar con el humanismo oficial y acaba colaborando con el régimen.
Kundera me ha enseñado desde “La insoportable levedad del ser” (2) y con cada uno de sus libros (3) que no hace falta un libro de historia para hacernos conocer, a traves de la ficción, una realidad tan ajena e inimaginable para nosotros, tal vez por esto, por haberme sacado de esa ignorancia (además de expresar con exactitud espeluznante algunas ideas que comparto) no me canso de decir que hay que leerlo; hay que leer a Kundera!
La frase: “… era un amor inesperado que la había asaltado como a traición. (…)” Página 51 en edición citada
*KUNDERA, Milan: “La vida está en otra parte”; Ed. Seix Barral S.A.; Barcelona 1982.-
(1) La primera fue “La broma” que, en lo personal, es la que menos me ha gustado y ya comenté en esta etiqueta.
(2) Ver “LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER” en esta etiqueta.
(3) Ver otras de sus obras (casi todas!!!) en esta etiqueta.
A mi me pasó (entre otras cosas que no vienen al caso) con este libro.
No obstante, la novela es entretenida y llevadera, existencialista y kunderiana, mas se advierte que es su segunda obra (1) y con cada una de las posteriores se fue perfeccionando hasta ser lo que es hoy.
Relata con la originalidad de su estilo la vida de un poeta, Jaromil, que de no ser por el contexto temporo-espacial, bien pudo ser Borges (el pollerudo por excelencia más allá de su genio).
Como siempre, Milan nos pone en situación de la sociedad stalinista a través de la conciencia de su protagonista, quien debe pactar con el humanismo oficial y acaba colaborando con el régimen.
Kundera me ha enseñado desde “La insoportable levedad del ser” (2) y con cada uno de sus libros (3) que no hace falta un libro de historia para hacernos conocer, a traves de la ficción, una realidad tan ajena e inimaginable para nosotros, tal vez por esto, por haberme sacado de esa ignorancia (además de expresar con exactitud espeluznante algunas ideas que comparto) no me canso de decir que hay que leerlo; hay que leer a Kundera!
La frase: “… era un amor inesperado que la había asaltado como a traición. (…)” Página 51 en edición citada
*KUNDERA, Milan: “La vida está en otra parte”; Ed. Seix Barral S.A.; Barcelona 1982.-
(1) La primera fue “La broma” que, en lo personal, es la que menos me ha gustado y ya comenté en esta etiqueta.
(2) Ver “LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER” en esta etiqueta.
(3) Ver otras de sus obras (casi todas!!!) en esta etiqueta.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
NO ME IMPORTA
Es una canción compuesta por el Nano, que bien pudo serlo por mi. Es re-Flor!
No me importa qué nombre tiene esa estrella
ni a cuantos años-luz de mi pueblo está,
con tal que cada noche se encienda
y yo la vea titiritar.
No me importa lo lejos que éste la meta
siempre que me den tiempo para llegar.
Ni ser mal recibido. Me encanta
hacer maletas y viajar.
No me importa tomarme la vida en serio
mientras conserve el sentido del humor;
ni equivocarme de medio a medio
si da buen resultado el error.
No me importa, si es para empezar de nuevo,
meter la marcha atrás y retroceder;
ni dar con la cabeza en el suelo
siempre que pueda ponerme en pie.
No me importa seguir las reglas del juego
en tanto las respete el otro también.
Ni, en un desliz, pillarme los dedos
según de qué manera y con quién.
No me importa la gloria, se lo prometo,
si para ir de su brazo se ha de sufrir;
ni el más allá con todo respeto,
mientras me dejen seguir aquí.
Ni enseñar el culo cuando el guión lo exija
ni dar la cara aunque deje cicatriz.
Ni la muerte, si no corre prisa,
ni cambiar para ser más feliz.
SERRAT, Joan Manuel: en "Bienaventurados"
No me importa qué nombre tiene esa estrella
ni a cuantos años-luz de mi pueblo está,
con tal que cada noche se encienda
y yo la vea titiritar.
No me importa lo lejos que éste la meta
siempre que me den tiempo para llegar.
Ni ser mal recibido. Me encanta
hacer maletas y viajar.
No me importa tomarme la vida en serio
mientras conserve el sentido del humor;
ni equivocarme de medio a medio
si da buen resultado el error.
No me importa, si es para empezar de nuevo,
meter la marcha atrás y retroceder;
ni dar con la cabeza en el suelo
siempre que pueda ponerme en pie.
No me importa seguir las reglas del juego
en tanto las respete el otro también.
Ni, en un desliz, pillarme los dedos
según de qué manera y con quién.
No me importa la gloria, se lo prometo,
si para ir de su brazo se ha de sufrir;
ni el más allá con todo respeto,
mientras me dejen seguir aquí.
Ni enseñar el culo cuando el guión lo exija
ni dar la cara aunque deje cicatriz.
Ni la muerte, si no corre prisa,
ni cambiar para ser más feliz.
SERRAT, Joan Manuel: en "Bienaventurados"
STAY (FAR AWAY SO CLOSE!)*
La distancia es un concepto espacial o temporal?
Si es un concepto espacial, por qué necesitamos relacionarla al tiempo? Por qué la velocidad se mide en kilómetro por hora?
Por qué decimos “un espacio de tiempo”? si es tiempo, no es espacio; y viceversa.
La distancia como concepto espacial nos importa sólo en función del tiempo que irrogue hacerla desaparecer.
Si me enamoro de alguien que vive a 400 kilómetros no me preocupa ese número en sí mismo, sino la imposibilidad temporal de cruzar esos 400 kilómetros en pocos minutos. Me preocupa el tiempo que demoro en acortar esa distancia.
Amistades a distancia, amores a distancia, son aquellos que nos vinculan con alguien que está materialmente lejos, pero acaso no estamos a menudo más cerca de ellos que de personas que están a pocos metros?
Qué es la distancia? Son los 14.000 kilómetros que me separan físicamente de Rodrigo, o es el año y medio que hace que no veo a Anahí? Hay distancia aunque al reencontramos sintamos que nos despedimos ayer?
Creo firmemente que la distancia es el olvido.
La distancia no es cuánto espacio, cuánto tiempo nos separe. La distancia es no volver.
* Así se llama un tema musical de U2, de su álbum “Zooropa”, versión acustica en “Zoo Acustic”, incluído además en el especialísimo single “Stay (far away so close!)”
Si es un concepto espacial, por qué necesitamos relacionarla al tiempo? Por qué la velocidad se mide en kilómetro por hora?
Por qué decimos “un espacio de tiempo”? si es tiempo, no es espacio; y viceversa.
La distancia como concepto espacial nos importa sólo en función del tiempo que irrogue hacerla desaparecer.
Si me enamoro de alguien que vive a 400 kilómetros no me preocupa ese número en sí mismo, sino la imposibilidad temporal de cruzar esos 400 kilómetros en pocos minutos. Me preocupa el tiempo que demoro en acortar esa distancia.
Amistades a distancia, amores a distancia, son aquellos que nos vinculan con alguien que está materialmente lejos, pero acaso no estamos a menudo más cerca de ellos que de personas que están a pocos metros?
Qué es la distancia? Son los 14.000 kilómetros que me separan físicamente de Rodrigo, o es el año y medio que hace que no veo a Anahí? Hay distancia aunque al reencontramos sintamos que nos despedimos ayer?
Creo firmemente que la distancia es el olvido.
La distancia no es cuánto espacio, cuánto tiempo nos separe. La distancia es no volver.
* Así se llama un tema musical de U2, de su álbum “Zooropa”, versión acustica en “Zoo Acustic”, incluído además en el especialísimo single “Stay (far away so close!)”
lunes, 1 de diciembre de 2008
LA POESIA, AL ALCANCE DE LOS NIÑOS-Gabriel García Márquez
Esta nota de prensa de Gabo logró explicar por mi los motivos por los que, siendo lectora obsesa, decidí no estudiar letras. Las notas me pertenecen.
"Un maestro de literatura le advirtió el año pasado a la hija menor de un gran amigo mío que su examen final versaría sobre Cien años de soledad. La chica se asustó, con toda la razón, no sólo porque no había leído el libro, sino porque estaba pendiente de otras materias más graves. Por fortuna, su padre tiene una formación literaria muy seria y un instinto poético como pocos, y la sometió a una preparación tan intensa que, sin duda, llegó al examen mejor armada que su maestro. Sin embargo, éste le hizo una pregunta imprevista: ¿qué significa la letra al revés en el título de Cien años de soledad? Se refería a la edición de Buenos Aires, cuya portada fue hecha por el pintor Vicente Rojo con una letra invertida (1) , porque así se lo indicó su absoluta y soberana inspiración. La chica, por supuesto, no supo qué contestar. Vicente Rojo me dijo cuando se lo conté que tampoco él lo hubiera sabido. Ese mismo año, mi hijo Gonzalo tuvo que contestar un cuestionario de literatura elaborado en Londres para un examen de admisión. Una de las preguntas pretendía establecer cuál era el símbolo del gallo en El coronel no tiene quien le escriba. Gonzalo, que conoce muy bien el estilo de su casa, no pudo resistir la tentación de tomarle el pelo a aquel sabio remoto, y contestó: «Es el gallo de los huevos de oro» (2) . Más tarde supimos que quien obtuvo la mejor nota fue el alumno que contestó, como se lo había enseñado el maestro, que el gallo del coronel era el símbolo de la fuerza popular reprimida. Cuando lo supe me alegré una vez más de mi buena estrella política, pues el final que yo había pensado para ese libro, y que cambié a última hora, era que el coronel le torciera el pescuezo al gallo e hiciera con él una sopa de protesta (3) . Desde hace años colecciono estas perlas con que los malos maestros de literatura pervierten a los niños. Conozco uno de muy buena fe para quien la abuela desalmada, gorda y voraz, que explota a la cándida Eréndira para cobrarse una deuda es el símbolo del capitalismo insaciable. Un maestro católico enseñaba que la subida al cielo de Remedios la Bella era una transposición poética de la ascensión en cuerpo y alma de la virgen María. Otro dictó una clase completa sobre Herbert, un personaje de algún cuento mío que le resuelve problemas a todo el mundo y reparte dinero a manos llenas. «Es una hermosa metáfora de Dios», dijo el maestro. Dos críticos de Barcelona me sorprendieron con el descubrimiento de que El otoño del patriarca tenía la misma estructura del tercer concierto de piano de Bela Bartok. Esto me causó una gran alegría por la admiración que le tengo a Bela Bartok, y en especial a ese concierto, pero todavía no he podido entender las analogías de aquellos dos, críticos. Un profesor de literatura de la Escuela de Letras de La Habana destinaba muchas horas al análisis de Cien años de soledad y llegaba a la conclusión -halagadora y deprimente al mismo tiempo- de que no ofrecía ninguna solución. Lo cual terminó de convencerme de que la manía interpretativa termina por ser a la larga una nueva forma de ficción que a veces encalla en el disparate. Debo ser un lector muy ingenuo, porque nunca he pensado que los novelistas quieran decir más de lo que dicen. Cuando Franz Kafka dice que Gregorio Samsa despertó una mañana convertido en un gigantesco insecto, no me parece que eso sea el símbolo de nada, y lo único que me ha intrigado siempre es qué clase de animal pudo haber sido. Creo que hubo en realidad un tiempo en que las alfombras volaban y había genios prisioneros dentro de las botellas. Creo que la burra de Ballam habló -como lo dice la Biblia- y lo único lamentable es que no se hubiera grabado su voz, y creo que Josué derribó las murallas de Jericó con el poder de sus trompetas, y lo único lamentable es que nadie hubiera transcrito su música de demolición. Creo, en fin, que el licenciado Vidriera -de Cervantes- era en realidad de vidrio, como él lo creía en su locura, y creo de veras en la jubilosa verdad de que Gargantúa se orinaba a torrentes sobre las catedrales de París. Más aún: creo que otros prodigios similares siguen ocurriendo, y que si no los vemos es en gran parte porque nos lo impide el racionalismo oscurantista que nos inculcaron los malos profesores de literatura. Tengo un gran respeto, y sobre todo un gran cariño, por el oficio de maestro, y por eso me duele que ellos también sean víctimas de un sistema de enseñanza que los induce a decir tonterías. Uno de mis seres inolvidables es la maestra que me enseñó a leer a los cinco años. Era una muchacha bella y sabia que no pretendía saber más de lo que podía, y era además tan joven que con el tiempo ha terminado por ser menor que yo. Fue ella quien nos leía en clase los primeros poemas que me pudrieron el seso para siempre. Recuerdo con la misma gratitud al profesor de literatura del bachillerato, un hombre modesto y prudente que nos llevaba por el laberinto de los buenos libros sin interpretaciones rebuscadas. Este método nos permitía a sus alumnos una participación más personal y libre en el prodigio de la poesía. En síntesis, un curso de literatura no debería ser mucho más que una buena guía de lecturas. Cualquier otra pretensión no sirve para nada más que para asustar a los niños. Creo yo, aquí en la trastienda." (4) (EL PAÍS - Opinión - 27-01-1981)
(1) La letra a que se refiere es la E de la palabra "soledad" en la primer edición de Editorial Sudamericana, la que tengo yo!!!!!
(2) De semejante padre, cómo iba a salir el hijo??!! Gonzalo, un maestro!!!
(3) No puedo parar de reirme!!!
(4) Me llevaría a este hombre a una isla desierta...
"Un maestro de literatura le advirtió el año pasado a la hija menor de un gran amigo mío que su examen final versaría sobre Cien años de soledad. La chica se asustó, con toda la razón, no sólo porque no había leído el libro, sino porque estaba pendiente de otras materias más graves. Por fortuna, su padre tiene una formación literaria muy seria y un instinto poético como pocos, y la sometió a una preparación tan intensa que, sin duda, llegó al examen mejor armada que su maestro. Sin embargo, éste le hizo una pregunta imprevista: ¿qué significa la letra al revés en el título de Cien años de soledad? Se refería a la edición de Buenos Aires, cuya portada fue hecha por el pintor Vicente Rojo con una letra invertida (1) , porque así se lo indicó su absoluta y soberana inspiración. La chica, por supuesto, no supo qué contestar. Vicente Rojo me dijo cuando se lo conté que tampoco él lo hubiera sabido. Ese mismo año, mi hijo Gonzalo tuvo que contestar un cuestionario de literatura elaborado en Londres para un examen de admisión. Una de las preguntas pretendía establecer cuál era el símbolo del gallo en El coronel no tiene quien le escriba. Gonzalo, que conoce muy bien el estilo de su casa, no pudo resistir la tentación de tomarle el pelo a aquel sabio remoto, y contestó: «Es el gallo de los huevos de oro» (2) . Más tarde supimos que quien obtuvo la mejor nota fue el alumno que contestó, como se lo había enseñado el maestro, que el gallo del coronel era el símbolo de la fuerza popular reprimida. Cuando lo supe me alegré una vez más de mi buena estrella política, pues el final que yo había pensado para ese libro, y que cambié a última hora, era que el coronel le torciera el pescuezo al gallo e hiciera con él una sopa de protesta (3) . Desde hace años colecciono estas perlas con que los malos maestros de literatura pervierten a los niños. Conozco uno de muy buena fe para quien la abuela desalmada, gorda y voraz, que explota a la cándida Eréndira para cobrarse una deuda es el símbolo del capitalismo insaciable. Un maestro católico enseñaba que la subida al cielo de Remedios la Bella era una transposición poética de la ascensión en cuerpo y alma de la virgen María. Otro dictó una clase completa sobre Herbert, un personaje de algún cuento mío que le resuelve problemas a todo el mundo y reparte dinero a manos llenas. «Es una hermosa metáfora de Dios», dijo el maestro. Dos críticos de Barcelona me sorprendieron con el descubrimiento de que El otoño del patriarca tenía la misma estructura del tercer concierto de piano de Bela Bartok. Esto me causó una gran alegría por la admiración que le tengo a Bela Bartok, y en especial a ese concierto, pero todavía no he podido entender las analogías de aquellos dos, críticos. Un profesor de literatura de la Escuela de Letras de La Habana destinaba muchas horas al análisis de Cien años de soledad y llegaba a la conclusión -halagadora y deprimente al mismo tiempo- de que no ofrecía ninguna solución. Lo cual terminó de convencerme de que la manía interpretativa termina por ser a la larga una nueva forma de ficción que a veces encalla en el disparate. Debo ser un lector muy ingenuo, porque nunca he pensado que los novelistas quieran decir más de lo que dicen. Cuando Franz Kafka dice que Gregorio Samsa despertó una mañana convertido en un gigantesco insecto, no me parece que eso sea el símbolo de nada, y lo único que me ha intrigado siempre es qué clase de animal pudo haber sido. Creo que hubo en realidad un tiempo en que las alfombras volaban y había genios prisioneros dentro de las botellas. Creo que la burra de Ballam habló -como lo dice la Biblia- y lo único lamentable es que no se hubiera grabado su voz, y creo que Josué derribó las murallas de Jericó con el poder de sus trompetas, y lo único lamentable es que nadie hubiera transcrito su música de demolición. Creo, en fin, que el licenciado Vidriera -de Cervantes- era en realidad de vidrio, como él lo creía en su locura, y creo de veras en la jubilosa verdad de que Gargantúa se orinaba a torrentes sobre las catedrales de París. Más aún: creo que otros prodigios similares siguen ocurriendo, y que si no los vemos es en gran parte porque nos lo impide el racionalismo oscurantista que nos inculcaron los malos profesores de literatura. Tengo un gran respeto, y sobre todo un gran cariño, por el oficio de maestro, y por eso me duele que ellos también sean víctimas de un sistema de enseñanza que los induce a decir tonterías. Uno de mis seres inolvidables es la maestra que me enseñó a leer a los cinco años. Era una muchacha bella y sabia que no pretendía saber más de lo que podía, y era además tan joven que con el tiempo ha terminado por ser menor que yo. Fue ella quien nos leía en clase los primeros poemas que me pudrieron el seso para siempre. Recuerdo con la misma gratitud al profesor de literatura del bachillerato, un hombre modesto y prudente que nos llevaba por el laberinto de los buenos libros sin interpretaciones rebuscadas. Este método nos permitía a sus alumnos una participación más personal y libre en el prodigio de la poesía. En síntesis, un curso de literatura no debería ser mucho más que una buena guía de lecturas. Cualquier otra pretensión no sirve para nada más que para asustar a los niños. Creo yo, aquí en la trastienda." (4) (EL PAÍS - Opinión - 27-01-1981)
(1) La letra a que se refiere es la E de la palabra "soledad" en la primer edición de Editorial Sudamericana, la que tengo yo!!!!!
(2) De semejante padre, cómo iba a salir el hijo??!! Gonzalo, un maestro!!!
(3) No puedo parar de reirme!!!
(4) Me llevaría a este hombre a una isla desierta...
miércoles, 26 de noviembre de 2008
EL CUCO
Saben por qué en la infancia, para que sintiéramos temor al hacer algo indebido, nos amenazaban con “viene el cuco y te lleva”? (1)
Hoy, por supuesto, no se puede disuadir a los chicos con semejante estupidez. La primer vez que mi hermana le dijo a mi sobrino (no tenía aún dos años) que si desobedecía llamaría al cuco para que se lo lleve, Demetrio tomó el teléfono, se lo dio a la madre y dijo en su aún media lengua “mamá-llamá-cuco”…
Lo curioso es de dónde surgió ese personaje que, para algunos de nosotros, era un verdadero flagelo: Cuco es el nombre de un ave insectívora parecida a un alcón, de color gris en su parte dorsal, con cola oscura moteada con bandas blancas por debajo, zona ventral blanca con lineas grises, pico corto negro y amarillo y patas amarillas. O sea, “un cuco”. Emiten un sonido “cuc-uu” muy peculiar (mirá vos! El famoso cu-cu era en realidad un cuco!!). Habita en Eurasia y norte de Africa, en las Canarias por migración y también en las Baleares (para vos Ro!). Hoy es una especie amenazada de extinción.
En sus costumbres, y he aquí lo interesante, está el emigrar de noche y aisladamente. Cada hembra vigila un territorio en busca de nidos en construcción, observando los movimienos ajenos. Cuando los propietarios del nido están ausentes, aprovecha el momento para quitar del nido con su pico uno de los huevos legítimos, poniendo en su lugar uno de los suyos (sustitución de identidad!). Con intervalos de 48 horas, la hembra cuco (Sarita?) pone alrededor de 12 huevos en nidos ajenos.
Una vez empoyado por su madre sustituta y nacido, el pequeño cuco empieza a arrojar del nido a los demás huevos o polluelos, quedando como único hijo, dueño y señor del nido! Un verdadero parásito.
En todo este comportamiento ya encontré cuatro “acciones típicamente antijurídicas y culpables” (2).
Como ven, el cuco no es sólo feo, es un personaje deleznable que debería asustarnos más a los adultos que a los niños. Yo conozco varios… y ustedes?
(1)Pregunta formulada especialmente al poissonnier porque le gustan mis preguntas insólitas que no tienen nada que ver con nada.
(2) definición de delito
Hoy, por supuesto, no se puede disuadir a los chicos con semejante estupidez. La primer vez que mi hermana le dijo a mi sobrino (no tenía aún dos años) que si desobedecía llamaría al cuco para que se lo lleve, Demetrio tomó el teléfono, se lo dio a la madre y dijo en su aún media lengua “mamá-llamá-cuco”…
Lo curioso es de dónde surgió ese personaje que, para algunos de nosotros, era un verdadero flagelo: Cuco es el nombre de un ave insectívora parecida a un alcón, de color gris en su parte dorsal, con cola oscura moteada con bandas blancas por debajo, zona ventral blanca con lineas grises, pico corto negro y amarillo y patas amarillas. O sea, “un cuco”. Emiten un sonido “cuc-uu” muy peculiar (mirá vos! El famoso cu-cu era en realidad un cuco!!). Habita en Eurasia y norte de Africa, en las Canarias por migración y también en las Baleares (para vos Ro!). Hoy es una especie amenazada de extinción.
En sus costumbres, y he aquí lo interesante, está el emigrar de noche y aisladamente. Cada hembra vigila un territorio en busca de nidos en construcción, observando los movimienos ajenos. Cuando los propietarios del nido están ausentes, aprovecha el momento para quitar del nido con su pico uno de los huevos legítimos, poniendo en su lugar uno de los suyos (sustitución de identidad!). Con intervalos de 48 horas, la hembra cuco (Sarita?) pone alrededor de 12 huevos en nidos ajenos.
Una vez empoyado por su madre sustituta y nacido, el pequeño cuco empieza a arrojar del nido a los demás huevos o polluelos, quedando como único hijo, dueño y señor del nido! Un verdadero parásito.
En todo este comportamiento ya encontré cuatro “acciones típicamente antijurídicas y culpables” (2).
Como ven, el cuco no es sólo feo, es un personaje deleznable que debería asustarnos más a los adultos que a los niños. Yo conozco varios… y ustedes?
(1)Pregunta formulada especialmente al poissonnier porque le gustan mis preguntas insólitas que no tienen nada que ver con nada.
(2) definición de delito
martes, 25 de noviembre de 2008
HALLAZGO PROVIDENCIAL
Desde que me enamoré de Kundera (si, sigo jorobando con Kundera) a través de “La insoportable de levedad del ser” (1), me dediqué a buscar el resto de sus obras, bastante difíciles por cierto; especialmente buscaba una cuyo nombre me atraía: “La vida está en otra parte”, tal vez porque el título me hizo recordar un verso de Ismael Serrano (2).
El problema surgió al comprobar que este libro ya no se edita, y demás está decir que encontrar Kunderas usados es casi imposible. Digo casi porque hace unos meses conseguí “La inmortalidad” (3) en un puesto callejero.
Anteayer, luego de terminar “La ignorancia” (4) y con la sensación de plenitud que me deja terminar un buen libro, sobrevino consiguiente sensación de desolación hasta que comienzo otro (sabido es que me dura un solo día!!); pero ya no tenía más kunderas pendientes.
Estaba de paso por aquel puesto callejero así que me detuve a buscar un título interesante. De Woody sólo estaba “Pura anarquía” (5) (ya lo leí y me fascinó!), y de Kundera dos: “La insoportable levedad del ser” (1) y “El libro de los amores ridículos” (6), ambos ya leídos y comentados en este blog. Así que le pregunté al vendedor si era posible conseguir algún otro. Me pidió que pasara al día siguiente, o sea ayer, porque tenía dos pero no recordaba los títulos.
Ayer pasé y me dijo: tengo “La despedida” (ya lo leí por supuesto) (7) y… sí!!! “La vida está en otra parte”!!!!
Acabo de ir a buscarlo y lo tengo junto a mi con la sensación de felicidad que provoca conseguir algo que se soñó y deseó durante mucho tiempo (aunque sea usado y me lo hayan cobrado más caro que si fuera nuevo).
La vida estará en otra parte pero es evidente que, cuando busco un libro específico, la providencia está de mi lado…
(1) KUNDERA; Milan: “La insoportable levedad del ser”. Ver en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER
(2) SERRANO, Ismael: “… la vida debe estar en otra parte…” en “Un muerto encierras” de su álbum “Atrapador en azul”, también versión en vivo en “Principio de incertidumbre”.-
(3) KUNDERA; Milan: “La inmortalidad”. Ver en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER
(4) KUNDERA; Milan: “La ignorancia”. Ver en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER
(5) ALLEN, Woody: “Pura anarquía”. Ver en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER
(6) KUNDERA; Milan: “El libro de los amores ridículos”. Ver en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER
(7) KUNDERA; Milan: “La despedida”. Ver en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER
El problema surgió al comprobar que este libro ya no se edita, y demás está decir que encontrar Kunderas usados es casi imposible. Digo casi porque hace unos meses conseguí “La inmortalidad” (3) en un puesto callejero.
Anteayer, luego de terminar “La ignorancia” (4) y con la sensación de plenitud que me deja terminar un buen libro, sobrevino consiguiente sensación de desolación hasta que comienzo otro (sabido es que me dura un solo día!!); pero ya no tenía más kunderas pendientes.
Estaba de paso por aquel puesto callejero así que me detuve a buscar un título interesante. De Woody sólo estaba “Pura anarquía” (5) (ya lo leí y me fascinó!), y de Kundera dos: “La insoportable levedad del ser” (1) y “El libro de los amores ridículos” (6), ambos ya leídos y comentados en este blog. Así que le pregunté al vendedor si era posible conseguir algún otro. Me pidió que pasara al día siguiente, o sea ayer, porque tenía dos pero no recordaba los títulos.
Ayer pasé y me dijo: tengo “La despedida” (ya lo leí por supuesto) (7) y… sí!!! “La vida está en otra parte”!!!!
Acabo de ir a buscarlo y lo tengo junto a mi con la sensación de felicidad que provoca conseguir algo que se soñó y deseó durante mucho tiempo (aunque sea usado y me lo hayan cobrado más caro que si fuera nuevo).
La vida estará en otra parte pero es evidente que, cuando busco un libro específico, la providencia está de mi lado…
(1) KUNDERA; Milan: “La insoportable levedad del ser”. Ver en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER
(2) SERRANO, Ismael: “… la vida debe estar en otra parte…” en “Un muerto encierras” de su álbum “Atrapador en azul”, también versión en vivo en “Principio de incertidumbre”.-
(3) KUNDERA; Milan: “La inmortalidad”. Ver en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER
(4) KUNDERA; Milan: “La ignorancia”. Ver en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER
(5) ALLEN, Woody: “Pura anarquía”. Ver en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER
(6) KUNDERA; Milan: “El libro de los amores ridículos”. Ver en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER
(7) KUNDERA; Milan: “La despedida”. Ver en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER
lunes, 24 de noviembre de 2008
EL MISTERIO DE LOS TULIPANES AMARILLOS
Tras varios intentos frustrado de mantener alguna planta viva en mi balcón (decir que se me secó el aloe vera basta para dar una idea de mi pésima relación con estos seres vivos), opté por comprar unos tulipanes amarillos divinos, absolutamente artificiales, pero tan bien logrados que nadie notaba ese detalle a menos que yo lo resaltara.
Los coloqué en preciosos maceteritos de zinc en el dintel de la ventana de mi cocina, que da al balcón.
Dado que los maceteros eran un poco profundos para el tamaño de los tulipanes, coloqué en el fondo papel de diario. Así logré que los tulipanes con sus hojas asomaran unos pocos centímetros por encima del borde de los maceteros, consiguiendo el efecto visual deseado.
Luego de un tiempo y para quitar el polvillo que se depositó en las flores, las lavé, y volví a colocarlas de la manera descripta supra.
Pasados unos meses más, volví a lavarlas. Cuando estuvieron secas, las coloqué en los maceteros y advertí con asombro que los tulipanes sobresalían del borde uno o dos centímetros más que cuando los compré. Supuse que era mi imaginación, retiré el papel que había colocado en el fondo para alzarlos y así los dejé.
Con el correr de los días, una mañana en que preparaba el café con leche, miré mis tulipanes adorados y observé que seguían sobresaliendo de los maceteros un poco más de lo original. Con suma preocupación (por estar tan loca) y asombro (por el milagro) le hice el comentario a Juliana mientras hacíamos shopping. Ella me miró con una sonrisa compasiva de “Flor, vamos a tener que internarte” y dijo que en cuanto llegáramos a casa comprobaría que era mi imaginación.
Bien: llegamos a mi casa, se dirigió al balcón y casi le da un ataque al notar, no sin asombro, que no se trataba de mi imaginación o demencia. Los tulipanes estaban más altos; en otras palabras, las flores naturales se me secan, pero me crecieron los tulipanes (artificiales).
Dado que dichas flores estaban insertadas en tacos de tierra que apenas se veían, envueltos en las misma hojas, mi explicación racional fue que seguramente esas porciones de tierra tendrían restos orgánicos (raíces), que crecieron abultando la tierra, y por eso los tulipanes quedaron más altos. Pero no podíamos quedarnos con la duda (además mi teoría se oía bastante inverosímil).
Tomamos uno de los maceteros, y al igual que en la infancia en que decapitaba a todas las muñecas para verles el cerebro por dentro, despegamos una de las hojas de los tulipanes del taco de tierra para develar el misterio.
JAJAJAJAJA!!! Los tacos de tierra eran una fina capa de un centímetro que cubría una base de tergopol!!! Al mojarse con los lavados, el tergopol se hinchó elevándose algunos centímetros, dando como resultado el misterioso crecimiento de mis tulipanes artificiales.
Recordé algo que leí una vez en un libro de Coehlo (sí, Coehlo, para criticar a un escritos, primero hay que leerlo!!): “cuando quieras conocer alguna cosa, zambúllete en ella”.-
Los coloqué en preciosos maceteritos de zinc en el dintel de la ventana de mi cocina, que da al balcón.
Dado que los maceteros eran un poco profundos para el tamaño de los tulipanes, coloqué en el fondo papel de diario. Así logré que los tulipanes con sus hojas asomaran unos pocos centímetros por encima del borde de los maceteros, consiguiendo el efecto visual deseado.
Luego de un tiempo y para quitar el polvillo que se depositó en las flores, las lavé, y volví a colocarlas de la manera descripta supra.
Pasados unos meses más, volví a lavarlas. Cuando estuvieron secas, las coloqué en los maceteros y advertí con asombro que los tulipanes sobresalían del borde uno o dos centímetros más que cuando los compré. Supuse que era mi imaginación, retiré el papel que había colocado en el fondo para alzarlos y así los dejé.
Con el correr de los días, una mañana en que preparaba el café con leche, miré mis tulipanes adorados y observé que seguían sobresaliendo de los maceteros un poco más de lo original. Con suma preocupación (por estar tan loca) y asombro (por el milagro) le hice el comentario a Juliana mientras hacíamos shopping. Ella me miró con una sonrisa compasiva de “Flor, vamos a tener que internarte” y dijo que en cuanto llegáramos a casa comprobaría que era mi imaginación.
Bien: llegamos a mi casa, se dirigió al balcón y casi le da un ataque al notar, no sin asombro, que no se trataba de mi imaginación o demencia. Los tulipanes estaban más altos; en otras palabras, las flores naturales se me secan, pero me crecieron los tulipanes (artificiales).
Dado que dichas flores estaban insertadas en tacos de tierra que apenas se veían, envueltos en las misma hojas, mi explicación racional fue que seguramente esas porciones de tierra tendrían restos orgánicos (raíces), que crecieron abultando la tierra, y por eso los tulipanes quedaron más altos. Pero no podíamos quedarnos con la duda (además mi teoría se oía bastante inverosímil).
Tomamos uno de los maceteros, y al igual que en la infancia en que decapitaba a todas las muñecas para verles el cerebro por dentro, despegamos una de las hojas de los tulipanes del taco de tierra para develar el misterio.
JAJAJAJAJA!!! Los tacos de tierra eran una fina capa de un centímetro que cubría una base de tergopol!!! Al mojarse con los lavados, el tergopol se hinchó elevándose algunos centímetros, dando como resultado el misterioso crecimiento de mis tulipanes artificiales.
Recordé algo que leí una vez en un libro de Coehlo (sí, Coehlo, para criticar a un escritos, primero hay que leerlo!!): “cuando quieras conocer alguna cosa, zambúllete en ella”.-
LA IGNORANCIA-Milan Kundera
Si, si, ya sé que estoy un poco monotemática con Kundera, pero no puedo evitar comentar esta novela que acabo de terminar (la Providencia sigue en complicidad conmigo ya que he logrado en una misma tarde hallar dos de sus novelas, y no es fácil; Tusquets Editores es difícil, además de ser los más caros… pero valen la pena!).
En esta, la historia gira en torno a dos seres que regresan a Bohemia tras haberse exiliado cuando la invasión soviética, y permacieron en París y Dinamarca respectivamente, durante los veinte años que duró el régimen, hasta la caída del comunismo en 1989.
El tema del regreso tras el exilio está tratado con un realismo bárbaro (literalmente!), en derredor de una historia de amor frustrado veinte años antes, justamente a causa de los acontecimientos socio-políticos.
Podrán los personajes retomar sus vidas en el punto en que las dejaron?
La Frase: me gustaron dos (vieron que tratándose de Kundera me es imposible escoger sólo una?):
“(…) Nunca el país había sido hasta tal punto patria…” Me parece hermosísima!!! Y super benedettiana. En página 72, ob. Cit.
“…el que echa a perder sus despedidas poco puede esperar de los reencuentros. (…)” Esta re kunderiana!!!! En página 140, ob. Cit.
KUNDERA; Milan: “La ignorancia”; Tusquets Editores; Buenos Aires; 2006.-
En esta, la historia gira en torno a dos seres que regresan a Bohemia tras haberse exiliado cuando la invasión soviética, y permacieron en París y Dinamarca respectivamente, durante los veinte años que duró el régimen, hasta la caída del comunismo en 1989.
El tema del regreso tras el exilio está tratado con un realismo bárbaro (literalmente!), en derredor de una historia de amor frustrado veinte años antes, justamente a causa de los acontecimientos socio-políticos.
Podrán los personajes retomar sus vidas en el punto en que las dejaron?
La Frase: me gustaron dos (vieron que tratándose de Kundera me es imposible escoger sólo una?):
“(…) Nunca el país había sido hasta tal punto patria…” Me parece hermosísima!!! Y super benedettiana. En página 72, ob. Cit.
“…el que echa a perder sus despedidas poco puede esperar de los reencuentros. (…)” Esta re kunderiana!!!! En página 140, ob. Cit.
KUNDERA; Milan: “La ignorancia”; Tusquets Editores; Buenos Aires; 2006.-
viernes, 21 de noviembre de 2008
A QUIEN CORRESPONDA
Alguien acaba de advertirme que algunas de las cosas publicadas en este blog habrían sido utilizadas con fines “non santos” (1) por terceros, y también plagiadas.
Mi primer impulso fue restringir el acceso público a este blog, para que sólo puedan acceder quienes han sido invitados y/o autorizados por quien escribe; desistí de esa idea toda vez que, aunque resulte patético que existan personas con tan poco criterio propio como para copiar a otros con la deshonestidad de omitir citar al verdadero autor, gracias a vos (sí, a vos) mis ideas (mías) cobran mayor difusión.
Que te aproveche. Además de no tener honestidad, no tenés vergüenza!!
(1) Ricardo dixit
Mi primer impulso fue restringir el acceso público a este blog, para que sólo puedan acceder quienes han sido invitados y/o autorizados por quien escribe; desistí de esa idea toda vez que, aunque resulte patético que existan personas con tan poco criterio propio como para copiar a otros con la deshonestidad de omitir citar al verdadero autor, gracias a vos (sí, a vos) mis ideas (mías) cobran mayor difusión.
Que te aproveche. Además de no tener honestidad, no tenés vergüenza!!
(1) Ricardo dixit
lunes, 17 de noviembre de 2008
IRREFUTABLE
“(…) …nadie puede hacer nada contra los sentimientos, ahí están y escapan a cualquier censura. Uno puede reprocharse tal acto, tal palabra pronunciada, pero no puede reprocharse un sentimiento, simplemente porque no tiene poder alguno sobre él. (…)”
KUNDERA; Milan: “La identidad”; Ed. Tusquets, Barcelona, 2005; página 50.-
KUNDERA; Milan: “La identidad”; Ed. Tusquets, Barcelona, 2005; página 50.-
LA IDENTIDAD-Milan Kundera
Es la más llevadera y atrapante de sus novelas.
Sus protagonistas son dos enamorados que viven en París (qué envidia!) y que se quieren tanto que llegan a perder su individualidad al punto de parecer confundirse en un solo ser.
Ante cierta angustia de Chantal, Jean Marc comienza a enviarle esquelas anónimas simulando ser un enamorado secreto, pero lejos de lograr su objetivo que es elevar la estima de la mujer, desencadena una serie de acontecimientos y planteos que lleva a ambos a dudar de la propia identidad y de la del ser amado.
La frase: “… ningún amor sobrevive al mutismo. (…)” Página92, ob. Cit.
KUNDERA; Milan: “La identidad”; Ed. Tusquets, Barcelona, 2005.-
Sus protagonistas son dos enamorados que viven en París (qué envidia!) y que se quieren tanto que llegan a perder su individualidad al punto de parecer confundirse en un solo ser.
Ante cierta angustia de Chantal, Jean Marc comienza a enviarle esquelas anónimas simulando ser un enamorado secreto, pero lejos de lograr su objetivo que es elevar la estima de la mujer, desencadena una serie de acontecimientos y planteos que lleva a ambos a dudar de la propia identidad y de la del ser amado.
La frase: “… ningún amor sobrevive al mutismo. (…)” Página92, ob. Cit.
KUNDERA; Milan: “La identidad”; Ed. Tusquets, Barcelona, 2005.-
miércoles, 12 de noviembre de 2008
EL PLACER DE COINCIDIR…(1)
“(…) … nadie puede garantizar que un acontecimiento completamente episódico no lleve almacenado dentro de sí una fuerza que haga que en determinado momento, de forma inesperada se convierta, pese a todo, en la cadena de otros acontecimientos. (…)
Este pasaje de la novela “La inmortalidad” (2) de Kundera me hizo volver sobre algo que escribí hace un tiempo (3). Sostengo que siempre es grato encontrar personas que piensan como uno.
(1) SERRAT; Joan Manuel: en “El Amor”, de su álbum “Utopía”.-
(2) KUNDERA, Milan: “La inmortalidad”; Tusquest Editores; Barcelona, 1990, Página 364. Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
(3) Ver “Casualidad vs. Causalidad” en etiqueta “MISCALANEAS”.
Este pasaje de la novela “La inmortalidad” (2) de Kundera me hizo volver sobre algo que escribí hace un tiempo (3). Sostengo que siempre es grato encontrar personas que piensan como uno.
(1) SERRAT; Joan Manuel: en “El Amor”, de su álbum “Utopía”.-
(2) KUNDERA, Milan: “La inmortalidad”; Tusquest Editores; Barcelona, 1990, Página 364. Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
(3) Ver “Casualidad vs. Causalidad” en etiqueta “MISCALANEAS”.
LA BROMA-Milan Kundera
No voy a repetir lo que pienso sobre este escritor fascinante, sería redundar.
Esta novela gira en torno al amor insatisfecho, al amor-odio (¿?); a la división entre cuerpo y alma, que se gestan a partir de una broma mal interpretada, incomprendida, que tuerce para siempre el rumbo del protagonista.
LA FRASE: Dos:
“… no hay nada más miserable que tener vergüenza de los propios sentimientos.” (página 208, ob. Cit.)
“…siempre he creído que el ser humano es indivisible, sólo los burgueses están hipócritamente divididos en un ser público y un ser privado (…)” Página 28, ob. Cit.
KUNDERA; Milan: “LA broma”; Ed. Booket, Bs. As., 2007.-
Esta novela gira en torno al amor insatisfecho, al amor-odio (¿?); a la división entre cuerpo y alma, que se gestan a partir de una broma mal interpretada, incomprendida, que tuerce para siempre el rumbo del protagonista.
LA FRASE: Dos:
“… no hay nada más miserable que tener vergüenza de los propios sentimientos.” (página 208, ob. Cit.)
“…siempre he creído que el ser humano es indivisible, sólo los burgueses están hipócritamente divididos en un ser público y un ser privado (…)” Página 28, ob. Cit.
KUNDERA; Milan: “LA broma”; Ed. Booket, Bs. As., 2007.-
HONESTIDAD BRUTA
Poco después de haberse separado, la Turca (a quien es un verdadero placer escuchar porque irradia una energía maravillosa), se encontró con un amigo de su padre y se produjo el siguiente diálogo:
Caballero: y no sentís que fracasaste? Separarte es un fracaso.
La Turca: fracaso? Fracaso es estar durante treinta años junto a alguien a quien no aguantás; fracaso es el tuyo!
Bien Turca, así se habla!!
Caballero: y no sentís que fracasaste? Separarte es un fracaso.
La Turca: fracaso? Fracaso es estar durante treinta años junto a alguien a quien no aguantás; fracaso es el tuyo!
Bien Turca, así se habla!!
SIENTO, LUEGO EXISTO
"(…) Pienso, luego existo es el comentario de un intelectual que subestima el dolor de muelas. Siento, luego existo es una verdad que posee validez mucho más general y se refiere a todo lo vivo. Mi yo no se diferencia esencialmente del de ustedes por lo que piensa. Gente hay mucha, ideas pocas: todos pensamos aproximadamente lo mismo y las ideas nos las traspasamos, las pedimos prestadas, las robamos. Pero cuando alguien me pisa el pie, el dolor sólo lo siento yo. La base del yo no es el pensamiento sino el sufrimiento, que es el más básico de todos los sentimientos. En el sufrimiento, ni siquiera un gato puede dudar de su intransferible yo. En un sufrimiento fuerte, el mundo desaparece y cada uno de nosotros está a solas consigo mismo. El sufrimiento es la universidad del egocentrismo. (…)”.
KUNDERA, Milan: “La inmortalidad”; Tusquest Editores; Barcelona, 1990, Página 242 y siguiente.
KUNDERA, Milan: “La inmortalidad”; Tusquest Editores; Barcelona, 1990, Página 242 y siguiente.
LA MIRADA DE LOS OTROS
“(…) …le gustaba incluso el caprichoso ascensor porque le permitía unos momentos de soledad. Hasta en el coche se encontraba a gusto, porque nadie la miraba. Sí, lo más importante era que nadie la mirara. Soledad: dulce ausencia de miradas. En cierta ocasión sus dos colegas se enfermaron y ella trabajó dos semanas sola en el despacho. Comprobó con sorpresa que por la noche estaba mucho menos cansada. Supo desde entonces que las miradas son como una carga que te aplasta por el suelo o como besos que e absorben la fuerza; que las arrugas que surcan el rostro han sido grabadas por el estilete de las miradas. (…)”
KUNDERA, Milan: “La inmortalidad”; Tusquest Editores; Barcelona, 1990, Página 40.
martes, 11 de noviembre de 2008
LA INMORTALIDAD-Milan Kundera
Ya lo he dicho: Kundera es de los escritores que, al leer una de sus obras, nos obliga a leer el resto. En poco más de un año se ha situado entre mis favoritos, a saber: Gabo (como si hiciera falta nombrarlo!!!); Cortázar, Borges, Benedetti, y ahora él.
Esta novela surrealista cuenta las vivencias de unos pocos personajes ficticios, intercaladas con la historia real de Goethe y Betina Von Arnim, transformando esas vivencias en cuestiones metafísicas.
Como siempre, Kundera logra decir con simpleza, crudeza y hasta humor, esas cosas que al hombre le resulta tan difícil decirse.
LA FRASE: En el blog encontrarán varios pasajes de esta obra gigantezca que me dejaron pensando, aquí reproduciré las tres frases cortas que más me gustaron:
“Lo que había entre ellos no era amor. Era inmortalidad” (página 80, ob. Cit.).
“El hombre cuenta con la inmortalidad y olvida contar con la muerte” (pag. 94, ob. Cit.)
“Olvide por un momento que es norteamericano y haga trabajar el cerebro” (!!!!!! Qué maestro!!!!) (pág. 257, ob. Cit.).-
KUNDERA, Milan: “La inmortalidad”; Tusquest Editores; Barcelona, 1990
Esta novela surrealista cuenta las vivencias de unos pocos personajes ficticios, intercaladas con la historia real de Goethe y Betina Von Arnim, transformando esas vivencias en cuestiones metafísicas.
Como siempre, Kundera logra decir con simpleza, crudeza y hasta humor, esas cosas que al hombre le resulta tan difícil decirse.
LA FRASE: En el blog encontrarán varios pasajes de esta obra gigantezca que me dejaron pensando, aquí reproduciré las tres frases cortas que más me gustaron:
“Lo que había entre ellos no era amor. Era inmortalidad” (página 80, ob. Cit.).
“El hombre cuenta con la inmortalidad y olvida contar con la muerte” (pag. 94, ob. Cit.)
“Olvide por un momento que es norteamericano y haga trabajar el cerebro” (!!!!!! Qué maestro!!!!) (pág. 257, ob. Cit.).-
KUNDERA, Milan: “La inmortalidad”; Tusquest Editores; Barcelona, 1990
jueves, 30 de octubre de 2008
REALMENTE IDIOTA?
La felicidad es un estado momentáneo, más o menos frecuente, más o menos prolongado, más o menos intenso que se alcanza fugazmente. Nos guste o no.
La búsqueda de la felicidad es una tarea fútil si quien lo hace no se conoce. Cada quien la encuentra en diferentes sitios, pero para hallarla es preciso conocerse. Las personas que logran conocer y aceptar su propia esencia con absoluta franqueza saben en qué lugar o momento pueden encontrar el estallido de la felicidad, para que no ocurra lo que a Woody Allen, que “era felíz, pero no lo sabía”.
Durante la infancia, manifestamos nuestra felicidad sin ataduras, sin calcular que la euforia que nos provoca sea ridícula a la vista de los demás; somos como los Cronopios que bailaban tregua y catala en plena calle y hasta se caían por las ventanas de felicidad.
Luego, una “adultez” estúpida nos lleva a reprimir nuestras manifestaciones, a ser más discretos porque nos preocupa la mirada de los otros, nos preocupa que nos consideren “realmente idiotas” (1).
Buscar la felicidad como estado de gracia permanente es condenarnos a la frustración eterna. Eso sí es ser “realmente idiota”.
(1) CORTAZAR, Julio: “Hay que ser realmente idiota”. Ver en etiqueta MISCELANEAS.
La búsqueda de la felicidad es una tarea fútil si quien lo hace no se conoce. Cada quien la encuentra en diferentes sitios, pero para hallarla es preciso conocerse. Las personas que logran conocer y aceptar su propia esencia con absoluta franqueza saben en qué lugar o momento pueden encontrar el estallido de la felicidad, para que no ocurra lo que a Woody Allen, que “era felíz, pero no lo sabía”.
Durante la infancia, manifestamos nuestra felicidad sin ataduras, sin calcular que la euforia que nos provoca sea ridícula a la vista de los demás; somos como los Cronopios que bailaban tregua y catala en plena calle y hasta se caían por las ventanas de felicidad.
Luego, una “adultez” estúpida nos lleva a reprimir nuestras manifestaciones, a ser más discretos porque nos preocupa la mirada de los otros, nos preocupa que nos consideren “realmente idiotas” (1).
Buscar la felicidad como estado de gracia permanente es condenarnos a la frustración eterna. Eso sí es ser “realmente idiota”.
(1) CORTAZAR, Julio: “Hay que ser realmente idiota”. Ver en etiqueta MISCELANEAS.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Los terapeutas sostienen que hay dos clases de personas: quienes aman y quienes se dejan amar.
Existe una tercer categoría: quienes no aman ni se dejan amar, quienes pasan su vida destruyendo todos los caminos que no quieren recorrer porque les falta el valor para aventurarse por el único que los conduciría a algún lugar.
Existe una tercer categoría: quienes no aman ni se dejan amar, quienes pasan su vida destruyendo todos los caminos que no quieren recorrer porque les falta el valor para aventurarse por el único que los conduciría a algún lugar.
viernes, 24 de octubre de 2008
DE NABOS Y COBARDES
Ayer una amiga llegó indignada! Resulta que, a través de terceros, tomó conocimiento de que alguien con quien salió hace tiempo y que la hizo sufrir horrores dedica su blog a dar “lecciones de ética, moral y buenas costumbres”, publicando ensayos con los que intenta expiar la culpa que siente por su mal comportamiento. Alertada de esto, leyó el blog y descubrió que varias de esas lecciones iban dedicadas indudablemente a justificar actitudes que tuvo con ella, incluso atribuyéndole culpas a mi amiga y a ciertos aspectos de su personalidad, sin dar nombres, por supuesto.
El sentido me pareció bastante inentendible, era mucho más simple decirle esas cosas a ella; entonces recordé una anécdota de mi época de estudiante, bastante similar aunque con finalidad diferente: mi compañero de estudio estaba fascinado con una chica de la facu, pero era medio nabo, y en lugar de pedirle el teléfono e invitarla a salir no tuvo mejor idea que publicar en la gacetilla del Centro de Estudiantes con la cual solía colaborar el poema “El amenazado” de Borges, que por lo demás es increíble!, pasando por alto que: a) no lo dedicó a ella especialmente; b) no mencionó su nombre en la colaboración; y c) la chica en cuestión no tenía por costumbre leer la gacetilla con lo cual nunca se enteró y ni siquiera nadie pudo decirle ”che, te dedicaron un poema…”. Años más tarde, coincidí en una reunión con esta chica y alguien mencionó al pasar a mi compañero de estudio, momento en el cual ella dijo “a mi me encantaba ese chico en la facu, pero pensé que era puto” (sic)!!!!!!!! No me atreví a mandarlo al frente.
Volviendo a mi amiga y su indignación, lo único que se me ocurrió decirle es que evidentemente el sujeto esta arrepentido o siente culpa por haber omitido dar en su momento las explicaciones que ahora publica, y aunque le faltó valor para poner las cartas sobre la mesa, seguramente ha estado enamorado de ella.
Mi amiga me aleccionó. Parafraseando a Silvio dijo “los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan ahí”. (1)
Cualquier otro comentario sale sobrando.
El sentido me pareció bastante inentendible, era mucho más simple decirle esas cosas a ella; entonces recordé una anécdota de mi época de estudiante, bastante similar aunque con finalidad diferente: mi compañero de estudio estaba fascinado con una chica de la facu, pero era medio nabo, y en lugar de pedirle el teléfono e invitarla a salir no tuvo mejor idea que publicar en la gacetilla del Centro de Estudiantes con la cual solía colaborar el poema “El amenazado” de Borges, que por lo demás es increíble!, pasando por alto que: a) no lo dedicó a ella especialmente; b) no mencionó su nombre en la colaboración; y c) la chica en cuestión no tenía por costumbre leer la gacetilla con lo cual nunca se enteró y ni siquiera nadie pudo decirle ”che, te dedicaron un poema…”. Años más tarde, coincidí en una reunión con esta chica y alguien mencionó al pasar a mi compañero de estudio, momento en el cual ella dijo “a mi me encantaba ese chico en la facu, pero pensé que era puto” (sic)!!!!!!!! No me atreví a mandarlo al frente.
Volviendo a mi amiga y su indignación, lo único que se me ocurrió decirle es que evidentemente el sujeto esta arrepentido o siente culpa por haber omitido dar en su momento las explicaciones que ahora publica, y aunque le faltó valor para poner las cartas sobre la mesa, seguramente ha estado enamorado de ella.
Mi amiga me aleccionó. Parafraseando a Silvio dijo “los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan ahí”. (1)
Cualquier otro comentario sale sobrando.
(1) RODRIGUEZ, Silvio: en “Oleo de una mujer con sombrero” (la que le gusta a Tío Pablo!), no me acuerdo como se llama el álbum, es ese rojito en que participan Pablo Milanés, Víctor Heredia, Piero (Piero!!!! diría ct), el Cuarteto Zupai…
GRANDINETTI… UN MAESTRO!
Darío Grandinetti (actor) estaba como invitado en un programa de cable en el cual se hablaba de futbol.
Luego de conversar durante un largo rato sobre su pasión y fanatismo ilimitado por la “banda roja que nos cruza el alma”, Fernando Niembro (periodista deportivo y conductor) le propuso ver un tape. El mismo mostraba una escena de la película “Esperando la carroza” en la que Grandinetti hacía el papel de un villero medio boludón. Estaba jugando un picado en un descampado (ni siquiera potrero) aspirante a basural y lucía una camiseta de boca (puaj!) que, además de ser 10 talles más chica, tenía agujeros varios y mugre de años.
Al volver a la mesa de debate, Niembro le pregunta de modo muy simpático cómo fue que un riverplatense a muerte como él osó usar esa camiseta en la filmación, a lo que Grandinetti, muy serio y con un dejo de soberbia ataraxia respondió: “y… pero… para ese papel… qué camiseta iba a usar!!…”
Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja!!!!!!!!!!
Grandinetti, le hacés honor a tu apellido!!!
Luego de conversar durante un largo rato sobre su pasión y fanatismo ilimitado por la “banda roja que nos cruza el alma”, Fernando Niembro (periodista deportivo y conductor) le propuso ver un tape. El mismo mostraba una escena de la película “Esperando la carroza” en la que Grandinetti hacía el papel de un villero medio boludón. Estaba jugando un picado en un descampado (ni siquiera potrero) aspirante a basural y lucía una camiseta de boca (puaj!) que, además de ser 10 talles más chica, tenía agujeros varios y mugre de años.
Al volver a la mesa de debate, Niembro le pregunta de modo muy simpático cómo fue que un riverplatense a muerte como él osó usar esa camiseta en la filmación, a lo que Grandinetti, muy serio y con un dejo de soberbia ataraxia respondió: “y… pero… para ese papel… qué camiseta iba a usar!!…”
Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja!!!!!!!!!!
Grandinetti, le hacés honor a tu apellido!!!
lunes, 20 de octubre de 2008
SI ESTO NO ES AMOR, EL AMOR ADÓNDE ESTÁ?!
La siguiente pregunta fue formulada por Plinio Apuleyo Mendoza, y quien responde es su amigo Gabo:
"-Cúal es el personaje más sorprendente que has conocido?
-Mercedes, mi esposa." (1)
Cómo no voy a amarlo (y a envidiarla tanto a ella)!!!
(1) GARCÍA MARQUEZ, Gabriel: "El olor de la guajaba. Conversaciones con plinio apuleyo Mendoza"; Ed. Sudamericana; Bs. As; 1982; página 187 in fine
"-Cúal es el personaje más sorprendente que has conocido?
-Mercedes, mi esposa." (1)
Cómo no voy a amarlo (y a envidiarla tanto a ella)!!!
(1) GARCÍA MARQUEZ, Gabriel: "El olor de la guajaba. Conversaciones con plinio apuleyo Mendoza"; Ed. Sudamericana; Bs. As; 1982; página 187 in fine
martes, 14 de octubre de 2008
LOS RECUERDOS-JOAN MANUEL SERRAT*
Los recuerdos suelen
contarte mentiras.
Se amoldan al viento,
amañan la historia;
por aquí se encogen,
por allá se estiran,
se tiñen de gloria, se bañan en lodo,
se endulzan, se amargan a nuestro acomodo,
según nos convenga;
porque antes que nada y a pesar de todo
hay que sobrevivir.
Recuerdos que volaron lejos
o que los armarios encierran;
cuando está por cambiar el tiempo,
como las heridas de guerra,
vuelven a dolernos de nuevo.
Los recuerdos tienenun perfume frágil
que les acompañapor toda la vida
y tatuado a fuego llevan en la frente
un día cualquiera, un nombre corriente
con el que caminan con paso doliente,
arriba y abajo, húmedas aceras
canturreando siempre la misma canción.
Y por más que tiempos felices
saquen a pasear de la mano,
los recuerdos suelen ser tristes
hijos, como son, del pasado,
de aquello que fue y ya no existe.
Pero los recuerdos
desnudos de adornos,
limpios de nostalgias,
cuando solo queda la memoria pura,
el olor sin rostro, el color sin nombre, sin encarnadura,
son el esqueleto sobre el que construimos
todo lo que somos, aquello que fuimos
y lo que quisimos
y no pudo ser.
Después, inflexible, el olvido
irá carcomiendo la historia;
y aquellos que nos han querido
restaurarán nuestra memoria
a su gusto y a su medida
con recuerdos de sus vidas.
*de su album "Versos en la boca"
contarte mentiras.
Se amoldan al viento,
amañan la historia;
por aquí se encogen,
por allá se estiran,
se tiñen de gloria, se bañan en lodo,
se endulzan, se amargan a nuestro acomodo,
según nos convenga;
porque antes que nada y a pesar de todo
hay que sobrevivir.
Recuerdos que volaron lejos
o que los armarios encierran;
cuando está por cambiar el tiempo,
como las heridas de guerra,
vuelven a dolernos de nuevo.
Los recuerdos tienenun perfume frágil
que les acompañapor toda la vida
y tatuado a fuego llevan en la frente
un día cualquiera, un nombre corriente
con el que caminan con paso doliente,
arriba y abajo, húmedas aceras
canturreando siempre la misma canción.
Y por más que tiempos felices
saquen a pasear de la mano,
los recuerdos suelen ser tristes
hijos, como son, del pasado,
de aquello que fue y ya no existe.
Pero los recuerdos
desnudos de adornos,
limpios de nostalgias,
cuando solo queda la memoria pura,
el olor sin rostro, el color sin nombre, sin encarnadura,
son el esqueleto sobre el que construimos
todo lo que somos, aquello que fuimos
y lo que quisimos
y no pudo ser.
Después, inflexible, el olvido
irá carcomiendo la historia;
y aquellos que nos han querido
restaurarán nuestra memoria
a su gusto y a su medida
con recuerdos de sus vidas.
*de su album "Versos en la boca"
ALECCIONADOR
Este diálogo se dio entre una de mis amigas que está tratando de superar el fin de una relación y otra que pasó por ello hace un tiempo:
A: cuando tuviste certeza de que lo tenías superado?
B: cuando necesitaba liberar espacio en mi casilla y pude eliminar todos sus mails.
Chan!!
Señal inequívoca.
Y me hago esta pregunta: por qué las personas en general (y en esto no hay distinción de sexos) guardan mails, cartas, “souvenirs” de relaciones terminadas? No me refiero a un fantástico anillo que nos regaló un ex, sino a “aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas…” (1) o de espinas que ya no existen.
Una de mis amigas dice que quienes hacen eso congelan mentalmente las situaciones en su mejor momento y se creen la fábula de que así siguen. Supongo que tiene bastante razón, y tal vez esté bueno por un rato divagar y fantasear que “todo está como era entonces, la casa, la calle el río…” (2), el problema surge cuando uno se queda varado ahí, y mientras tanto el mundo sigue, la vida sigue, en especial la de esa otra persona.
No voy a ser tan hipócrita de negar que también guardo “pequeñas cosas” como prueba concreta de algo que en algún momento me hizo felíz aunque ya no exista, pero lo de las cartas y los mails, que son medios en los cuales se expresan sentimientos que ya no son, no lo admito.
Claro que alimenta el ego saber que otra persona guarda cosas que ayudan a recordarnos, porque quiere recordarnos, pero eso no sirve para cambiar la historia.
El presente es este, y tiene suficientes cargas como para sumarle el vagage de cada cosa que no fue, o al menos no fue lo que esperabamos y deseabamos en otro tiempo. Además, como dice el Nano “Los recuerdos suelen contarte mentiras…” (3), aunque sea menos traumático hacer lo que sugiere Ismael Serrano cuando la relación termina: …“inventate el final de cada historia, que el amor es eterno (mientras dura)” (4).-
(1) SERRAT, Joan Manuel, en “Aquellas pequeñas cosas” de su álbum homónimo y versión en vivo en su álbum “En directo”
(2) ANDRADE, Olegario: en “La vuelta al hogar”.
(3) SERRAT, Joan Manuel; en “Los recuerdos” de su album “Versos en la boca”. Leer letra completa (in-cre-í-ble!!!) en etiqueta MISCELANEAS
(4) SERRANO, Ismael en “La extraña pareja” en su álbum “Atrapados en azul” y versión en vivo en su álbum “Principio de incertidumbre”
A: cuando tuviste certeza de que lo tenías superado?
B: cuando necesitaba liberar espacio en mi casilla y pude eliminar todos sus mails.
Chan!!
Señal inequívoca.
Y me hago esta pregunta: por qué las personas en general (y en esto no hay distinción de sexos) guardan mails, cartas, “souvenirs” de relaciones terminadas? No me refiero a un fantástico anillo que nos regaló un ex, sino a “aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas…” (1) o de espinas que ya no existen.
Una de mis amigas dice que quienes hacen eso congelan mentalmente las situaciones en su mejor momento y se creen la fábula de que así siguen. Supongo que tiene bastante razón, y tal vez esté bueno por un rato divagar y fantasear que “todo está como era entonces, la casa, la calle el río…” (2), el problema surge cuando uno se queda varado ahí, y mientras tanto el mundo sigue, la vida sigue, en especial la de esa otra persona.
No voy a ser tan hipócrita de negar que también guardo “pequeñas cosas” como prueba concreta de algo que en algún momento me hizo felíz aunque ya no exista, pero lo de las cartas y los mails, que son medios en los cuales se expresan sentimientos que ya no son, no lo admito.
Claro que alimenta el ego saber que otra persona guarda cosas que ayudan a recordarnos, porque quiere recordarnos, pero eso no sirve para cambiar la historia.
El presente es este, y tiene suficientes cargas como para sumarle el vagage de cada cosa que no fue, o al menos no fue lo que esperabamos y deseabamos en otro tiempo. Además, como dice el Nano “Los recuerdos suelen contarte mentiras…” (3), aunque sea menos traumático hacer lo que sugiere Ismael Serrano cuando la relación termina: …“inventate el final de cada historia, que el amor es eterno (mientras dura)” (4).-
(1) SERRAT, Joan Manuel, en “Aquellas pequeñas cosas” de su álbum homónimo y versión en vivo en su álbum “En directo”
(2) ANDRADE, Olegario: en “La vuelta al hogar”.
(3) SERRAT, Joan Manuel; en “Los recuerdos” de su album “Versos en la boca”. Leer letra completa (in-cre-í-ble!!!) en etiqueta MISCELANEAS
(4) SERRANO, Ismael en “La extraña pareja” en su álbum “Atrapados en azul” y versión en vivo en su álbum “Principio de incertidumbre”
viernes, 10 de octubre de 2008
FERNANDO SAVATER
Un amigo acaba de mandarme esto que ya conocía pero es tan impresionante que decidí compartirlo con ustedes.
Me lo contaron hace años unos amigos italianos, que estuvieron de visita en San Sebastián. Tras una jornada de playa y gratos paseos, cenaron suculentamente en un asador de la parte vieja donostiarra. De repente, sobrecogedoramente, comenzaron a oír un coro que se les antojó celestial: entonaba nada menos que el "Va pensiero" de la ópera Nabucco, el clamor de los prisioneros por la libertad perdida y la nostalgia de la patria. Eran voces maravillosas, arrebatadoras, mágicas.
Es que de vez en cuando lo maravilloso puede asaltarnos la vida. Por azar, por arte, por una de esas coincidencias que embrujaban a Jung, a veces porque hemos bebido o fumado algo estupendo, se abren las puertas que nos separan del fondo de las cosas y conectamos.
Por un instante, todo parece ser como siempre debiera ser, pleno, intenso, gravemente alegre: después se desvanece poco a poco, pero nos queda el ramalazo tonificante de lo que hemos sentido durante ese momento. Y ayuda a vivir, vaya que si ayuda.
Los aficionados a los toros hablan del "pellizco": es un algo más que habilidad o arte que ponen ciertos toreros en las suertes y que transmite a los espectadores el latigazo que el alma siempre espera para lanzarse al ruedo de la vida.
Pero a quien no le gusten los toros no debe preocuparse, porque este pellizco puede conseguirse de muchas otras maneras. Salta con un verso, con una sonrisa o una caricia, al escuchar que alguien dice no o sí justo cuando y como es debido... Es un regalo precioso pero multiforme y quizá no tan raro como suele creerse.
Si no me equivoco, también las emociones que suelen llamarse religiosas con mayor propiedad pertenecen a este género: el de lo que dábamos por muerto pero no lo está y vuelve para traernos más vida.
El pellizco es la salvación momentánea, lo que nos rescata. En uno de sus majestuosos momentos inspirados dice Víctor Hugo que el tigre "lleva su piel marcada por la sombra de la jaula eterna". En esa jaula eterna estamos todos encerrados, fieras y humanos. De vez en cuando llega el pellizco, para que comprendamos por un instante que los barrotes son sólo sombras y que nuestro destino es abierto, como cuanto cubre el resplandor del sol.
Fernando SavaterFilósofo español
Me lo contaron hace años unos amigos italianos, que estuvieron de visita en San Sebastián. Tras una jornada de playa y gratos paseos, cenaron suculentamente en un asador de la parte vieja donostiarra. De repente, sobrecogedoramente, comenzaron a oír un coro que se les antojó celestial: entonaba nada menos que el "Va pensiero" de la ópera Nabucco, el clamor de los prisioneros por la libertad perdida y la nostalgia de la patria. Eran voces maravillosas, arrebatadoras, mágicas.
Es que de vez en cuando lo maravilloso puede asaltarnos la vida. Por azar, por arte, por una de esas coincidencias que embrujaban a Jung, a veces porque hemos bebido o fumado algo estupendo, se abren las puertas que nos separan del fondo de las cosas y conectamos.
Por un instante, todo parece ser como siempre debiera ser, pleno, intenso, gravemente alegre: después se desvanece poco a poco, pero nos queda el ramalazo tonificante de lo que hemos sentido durante ese momento. Y ayuda a vivir, vaya que si ayuda.
Los aficionados a los toros hablan del "pellizco": es un algo más que habilidad o arte que ponen ciertos toreros en las suertes y que transmite a los espectadores el latigazo que el alma siempre espera para lanzarse al ruedo de la vida.
Pero a quien no le gusten los toros no debe preocuparse, porque este pellizco puede conseguirse de muchas otras maneras. Salta con un verso, con una sonrisa o una caricia, al escuchar que alguien dice no o sí justo cuando y como es debido... Es un regalo precioso pero multiforme y quizá no tan raro como suele creerse.
Si no me equivoco, también las emociones que suelen llamarse religiosas con mayor propiedad pertenecen a este género: el de lo que dábamos por muerto pero no lo está y vuelve para traernos más vida.
El pellizco es la salvación momentánea, lo que nos rescata. En uno de sus majestuosos momentos inspirados dice Víctor Hugo que el tigre "lleva su piel marcada por la sombra de la jaula eterna". En esa jaula eterna estamos todos encerrados, fieras y humanos. De vez en cuando llega el pellizco, para que comprendamos por un instante que los barrotes son sólo sombras y que nuestro destino es abierto, como cuanto cubre el resplandor del sol.
Fernando SavaterFilósofo español
martes, 7 de octubre de 2008
VARIACIONES SOBRE EL OLVIDO
El que sigue es un fragmento de este ensayo que abre la colección publicada por el maestro uruguayo en su libro "Perplejidades de fin de siglo". A mi me parece brutalmente honesto.
"El pasado es siempre una morada. Cuando nos mudamos al presente, a veces alimentamos la ilusión de que cerrando aquella casa con tres candados (digamos perdón, la ingratitud o el simple olvido) nos vamos a ver libres de ella para siempre. Sin embargo, no podemos evitar que una parte de nosotros quede allí, coleccionando goces o rencores, transmutando los momificados hechos, en delirios, visiones o pesadillas. Esa parte de nosotros que allí queda nos llama cada tanto, nos hace señales, nos refresca viejas primicias, y todo ello porque es la primera en saber que no nos conviene abandonarla, hacer de cuenta que nunca existió. El olvido es, antes que nada, aquello que queremos olvidar, pero nunca ha sido factor de avance. No podremos llegar a ser vanguardia de nada ni de nadie, ni siquiera de nosotros mismos, si irresponsablemente decidimos que el pasado no existe... Hay una diferencia sustancial entre el amnésico y el olvidador, y entre este y el olvidadizo, que es apenas un precandidato a olvidador. El amnésico ha sufrido una amputación (a veces traumática) del pasado; el olvidador se lo amputa voluntariamente, como esos reclutas que se seccionan un dedo para ser eximidos del servicio militar. El olvidador no olvida porque si, sino por algo, que puede ser culpa o disculpa, pretexto o mala conciencia, pero que siempre es evasión, huida, escape de la responsabilidad. No obstante, el olvidador nunca olvida su objetivo, que es encerrar el pasado (cual si se tratara de desechos nucleares) en un espacio inviolable. El pasado siempre encuentra un modo de abrir la tapa del cofre y asomar su rostro. El amnésico hace a menudo denodados esfuerzos para recuperar su pasado, y a veces lo consigue; el olvidador hace esfuerzos, igualmente denodados, por desprenderse del mismo, pero solo cosecha frustración, ya que nunca logra el pleno olvido. El pasado siempre alcanza a quien reniega de el, ya sea infiltrándose en signos o en gestos, en canciones o pesadillas.Los pueblos nunca son amnésicos. Amnistía no es amnesia. La tradición es un recurso de la memoria colectiva, pero también hay otros. Hay que prohibirse mirar hacia atrás; hay que mirar siempre adelante... Juzgar el pasado no es faena cómoda, pero al menos no es inútil como el olvido. El olvido es un barniz, o incluso la propuesta de una imagen espuria, peor debajo del barniz o la imagen fraudulenta, la realidad finalmente surge.Al prójimo ecuánime y entrañable, que también los hay, no le seduce la retórica del olvido sino las cuentas claras, esas que conservan enemistades. No ignora que tras esa mímica de generosidad, tras ese despilfarro de perdones, tras ese simulacro de justicia, el pasado de veras sigue intacto: con sus principios y sus riesgos, sus frustraciones y sus laureles, sus violetas y sus pavos reales, sus almas en pena y sus almas en gloria. Ocurre que el Pasado es siempre una morada y no hay olvido capaz de demolerla”.
Y para cerrar el tema, el poema que el uruguayo publicó en "Inventario II"
El olvido no es victoria
sobre el mal ni sobre nada
sino la forma callada
de burlarse de la historia
para eso está la memoria
que se abre de par en par
en busca de algún lugar
que devuelva lo perdido.
No olvida quien finge olvido
sino quien puede olvidar.
"El pasado es siempre una morada. Cuando nos mudamos al presente, a veces alimentamos la ilusión de que cerrando aquella casa con tres candados (digamos perdón, la ingratitud o el simple olvido) nos vamos a ver libres de ella para siempre. Sin embargo, no podemos evitar que una parte de nosotros quede allí, coleccionando goces o rencores, transmutando los momificados hechos, en delirios, visiones o pesadillas. Esa parte de nosotros que allí queda nos llama cada tanto, nos hace señales, nos refresca viejas primicias, y todo ello porque es la primera en saber que no nos conviene abandonarla, hacer de cuenta que nunca existió. El olvido es, antes que nada, aquello que queremos olvidar, pero nunca ha sido factor de avance. No podremos llegar a ser vanguardia de nada ni de nadie, ni siquiera de nosotros mismos, si irresponsablemente decidimos que el pasado no existe... Hay una diferencia sustancial entre el amnésico y el olvidador, y entre este y el olvidadizo, que es apenas un precandidato a olvidador. El amnésico ha sufrido una amputación (a veces traumática) del pasado; el olvidador se lo amputa voluntariamente, como esos reclutas que se seccionan un dedo para ser eximidos del servicio militar. El olvidador no olvida porque si, sino por algo, que puede ser culpa o disculpa, pretexto o mala conciencia, pero que siempre es evasión, huida, escape de la responsabilidad. No obstante, el olvidador nunca olvida su objetivo, que es encerrar el pasado (cual si se tratara de desechos nucleares) en un espacio inviolable. El pasado siempre encuentra un modo de abrir la tapa del cofre y asomar su rostro. El amnésico hace a menudo denodados esfuerzos para recuperar su pasado, y a veces lo consigue; el olvidador hace esfuerzos, igualmente denodados, por desprenderse del mismo, pero solo cosecha frustración, ya que nunca logra el pleno olvido. El pasado siempre alcanza a quien reniega de el, ya sea infiltrándose en signos o en gestos, en canciones o pesadillas.Los pueblos nunca son amnésicos. Amnistía no es amnesia. La tradición es un recurso de la memoria colectiva, pero también hay otros. Hay que prohibirse mirar hacia atrás; hay que mirar siempre adelante... Juzgar el pasado no es faena cómoda, pero al menos no es inútil como el olvido. El olvido es un barniz, o incluso la propuesta de una imagen espuria, peor debajo del barniz o la imagen fraudulenta, la realidad finalmente surge.Al prójimo ecuánime y entrañable, que también los hay, no le seduce la retórica del olvido sino las cuentas claras, esas que conservan enemistades. No ignora que tras esa mímica de generosidad, tras ese despilfarro de perdones, tras ese simulacro de justicia, el pasado de veras sigue intacto: con sus principios y sus riesgos, sus frustraciones y sus laureles, sus violetas y sus pavos reales, sus almas en pena y sus almas en gloria. Ocurre que el Pasado es siempre una morada y no hay olvido capaz de demolerla”.
Y para cerrar el tema, el poema que el uruguayo publicó en "Inventario II"
El olvido no es victoria
sobre el mal ni sobre nada
sino la forma callada
de burlarse de la historia
para eso está la memoria
que se abre de par en par
en busca de algún lugar
que devuelva lo perdido.
No olvida quien finge olvido
sino quien puede olvidar.
viernes, 3 de octubre de 2008
VIERNES 7 PM*
Está ahí sentado. Lleva puesta una corbata que no le conocías. Ya es una costumbre eso de utilizar detalles que prueben que, durante este tiempo sin vos, siguió viviendo, renovándose.
Aún no te ha visto. Está ahí sentado tomándose un cortado que parece prometer champú.
Aprovechá estos escasos minutos que te quedan para rever tu decisión.
Al conocerlo todo fue tan maravilloso que no podías creer tu suerte. Demasiado perfecto, idílico. No existía nada que no pudieran consensuar. Y un buen día, ese que está ahí sentado con una corbata nueva te volvió a la realidad con un baldazo de agua helada (en invierno). Con excusas poco coherentes y más huidas que palabras te mostró “el mundo real”, como le gusta decir.
Desaparecido el oasis te hizo conocer el desierto.
Cuando, pasado un tiempo, lograste consolarte (“…siempre se encuentra consuelo…”) (1), cuando lograste acostumbrarte al desierto, Ulises volvió a Ítaca con todo su amor intacto, haciendo resurgir con su barita mágica las palmeras y el agua cristalina. Te convenció, por supuesto. Volviste a las delicias de la novedad con la seguridad de lo conocido. Un buen día, también por supuesto, Ulises volvió a partir. Y a volver. Y a partir. Y a volver. Y a partir… cuántas veces ya?...
Espero estés leyendo esto como prometiste antes de ir a su encuentro.
No, no te escapes, entrá (no te lo pierdas, por favor!!)
Ahora ya te ha visto. Sonreí como siempre, pedile un cortado y dejalo hablar.
Escuchalo bien: otra vez hizo aparecer el oasis, las palmeras, un futuro perfecto, un par de hijos, un perro… pero antes un viaje juntos a ¿la Atlántida?, y al regreso sí, el compromiso eterno… “fuimos tan tontos todo este tiempo separados…” No lo interrumpas, dejalo terminar.
Y cuando llegue tu turno de hablar, encendé un cigarrillo (sí, fumate un cigarrillo!!), terminá tu cortado y bajate a la altura desde la que él te acostumbró a pelear. Quedate con las ganas de mandarlo a la mierda, de decirle que el único tonto es él por haber malgastado lo que pudo ser un AMOR con mayúsculas. Recordá que quien se acostumbra a partir, le toma el gusto al sendero.
Reíte (si podés, a carcajadas; en su cara). Levantate lentamente, estampale un beso y decile con serenidad pero absoluta firmeza “esta vez no, merci beaucoup et bon voyage”, y dejale en la mesa el dinero para tu cortado.
Esta noche probablemente te sientas desolada, pero mañana vas a despertar con la satisfacción de haberle dado una lección, con la tranquilidad de ser vos la arquitecta de tu propio oasis sin permitir que un arbitrario Ulises venga a empañar tu felicidad cuando se le antoje.
*Va para mi amiga que tiene una cita con su ex, pero es válido para todas aquellas “Penélopes” que, como yo (a qué negarlo?!), son adictas a la reincidencia.
(1) SAIN EXUPERY, Antoine: en “El principito”; Emecé editores; Bs. As; 1987; página 88.
Aún no te ha visto. Está ahí sentado tomándose un cortado que parece prometer champú.
Aprovechá estos escasos minutos que te quedan para rever tu decisión.
Al conocerlo todo fue tan maravilloso que no podías creer tu suerte. Demasiado perfecto, idílico. No existía nada que no pudieran consensuar. Y un buen día, ese que está ahí sentado con una corbata nueva te volvió a la realidad con un baldazo de agua helada (en invierno). Con excusas poco coherentes y más huidas que palabras te mostró “el mundo real”, como le gusta decir.
Desaparecido el oasis te hizo conocer el desierto.
Cuando, pasado un tiempo, lograste consolarte (“…siempre se encuentra consuelo…”) (1), cuando lograste acostumbrarte al desierto, Ulises volvió a Ítaca con todo su amor intacto, haciendo resurgir con su barita mágica las palmeras y el agua cristalina. Te convenció, por supuesto. Volviste a las delicias de la novedad con la seguridad de lo conocido. Un buen día, también por supuesto, Ulises volvió a partir. Y a volver. Y a partir. Y a volver. Y a partir… cuántas veces ya?...
Espero estés leyendo esto como prometiste antes de ir a su encuentro.
No, no te escapes, entrá (no te lo pierdas, por favor!!)
Ahora ya te ha visto. Sonreí como siempre, pedile un cortado y dejalo hablar.
Escuchalo bien: otra vez hizo aparecer el oasis, las palmeras, un futuro perfecto, un par de hijos, un perro… pero antes un viaje juntos a ¿la Atlántida?, y al regreso sí, el compromiso eterno… “fuimos tan tontos todo este tiempo separados…” No lo interrumpas, dejalo terminar.
Y cuando llegue tu turno de hablar, encendé un cigarrillo (sí, fumate un cigarrillo!!), terminá tu cortado y bajate a la altura desde la que él te acostumbró a pelear. Quedate con las ganas de mandarlo a la mierda, de decirle que el único tonto es él por haber malgastado lo que pudo ser un AMOR con mayúsculas. Recordá que quien se acostumbra a partir, le toma el gusto al sendero.
Reíte (si podés, a carcajadas; en su cara). Levantate lentamente, estampale un beso y decile con serenidad pero absoluta firmeza “esta vez no, merci beaucoup et bon voyage”, y dejale en la mesa el dinero para tu cortado.
Esta noche probablemente te sientas desolada, pero mañana vas a despertar con la satisfacción de haberle dado una lección, con la tranquilidad de ser vos la arquitecta de tu propio oasis sin permitir que un arbitrario Ulises venga a empañar tu felicidad cuando se le antoje.
*Va para mi amiga que tiene una cita con su ex, pero es válido para todas aquellas “Penélopes” que, como yo (a qué negarlo?!), son adictas a la reincidencia.
(1) SAIN EXUPERY, Antoine: en “El principito”; Emecé editores; Bs. As; 1987; página 88.
BELLEZA AMERICANA!
En estos días escuché comentarios de lo más diversos acerca de la crisis que atraviesan los Yankees. Están los que se mueren de risa porque “por fin les tocó a ellos”, los tibios que no lo dicen pero a solas descorchan Dom Perignon, incluso quienes lo lamentan porque consideran que las consecuencias no las padece Bush ni el gobierno sino los “pobres” (¿?) ciudadanos estadounidenses, la gente común…
A ver: pongamos algo en claro: el gobierno estadounidense es un producto de su sociedad; eso de que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece” no se aplica sólo a nosotros. Toda sociedad es la suma de sus componentes, y ellos son como sociedad el reflejo de lo que son individualmente, de ahí los gobernantes que supieron conseguir.
Nos venden la propaganda de ser lo más democráticos del mundo, y en cierto punto debo reconocer que lo son, dado que una democracia es el “gobierno del pueblo” y ellos tiene el gobierno que como pueblo los representa.
No seamos ingenuos. No creamos que los que salieron a reprobar las acciones bélicas de Bush están realmente preocupados por el resto del mundo. No olvidemos que en las elecciones posteriores volvieron a elegirlo.
Cuando llegan las elecciones, dado que no son obligatorias, van a votar aquellos que tienen serios intereses económicos que pueden verse afectados por el resultado, el resto, los que dicen estar contra esa política y deberían ir a votar para dar el batacazo se queda en casa viendo la transmisión de la final de la Liga.
Escuché a un argentino (bue, el gentilicio le va muy grande y no lo merece) radicado allí hace años decir que, a excepción de algún estado muy politizado, en EEUU “no se escucha al ciudadano común hablar de política, les preocupan otras cosas”. Cuales? El confort en primer lugar. El resto, lo que le pase al vecino les chupa bien un huevo. Son así. Viven en guerras que inventan a fin de perpetrar su poderío, pero siempre “van a cagar a casa de otra gente”(1).
A mi sí me gusta que les pase a ellos. No tengo demasiadas nociones de macroeconomía como para vislumbrar la repercusión mundial que pueda tener su crisis, pero no voy a ser hipócrita negando que me gusta que esta vez la realidad les haya tocado el culo sin que puedan tirar la culpa para el costado, echársela a otros e ir a bombardear a nadie; me gusta que Dios, que como buen padre tiene métodos de educación, les haya dado un buen reto hace 7 años, luego los haya sacudido reiteradas veces con sus huracanes y desastres naturales y ahora les de este cachetazo a ver si empiezan a comportarse como corresponde. Si lo hace con todos y cada uno de nosotros cuando nos pasamos de la raya, por qué pensaron que no lo haría con ellos?
Históricamente todos los grandes imperios cayeron, con más o menos ruido.
A los cobardes y negadores que se fueron para allá y viven como sudacas de décima porque no se bancaron pelearla acá, los prefiero allá. Cuando el barco se hunde las primeras que huyen son las ratas (2). Espero que ahora no se les ocurra huir para este lado porque no sirven para construir el país con el que sueño que, con todos sus errores, aún conoce y siente el significado de la palabra solidaridad (al punto de sentir pena por ellos, por Dios!!! Yo, lo admito, no soy tan buena).
Hoy más que nunca tengo presente cada palabra del poema increíble de Mario Benedetti que, con su voz, popularizó el Nano. Lo transcribo a continuación para aquellos que aún no lo conocen y refrescárselo a los que si.
Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirena
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de Dios Padrey de las charreteras
con sus llaves del reino
el Norte es el que ordena
pero aquí abajo, abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el Norte no prohibe.
Con su esperanza dura
el Sur también existe.
Con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de Chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
Con su gesta invasora
el Norte es el que ordena.
Pero aquí abajo, abajo
cada uno en su escondite
ay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve.
Con su fe veterana
el Sur también existe.
Con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el Norte es el que ordena.
Pero aquí abajo, abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur,
el Sur también existe.
(1)SERRAT, Joan Manuel; en “Algo personal”; de su álbum “Cada loco con su tema” y versión en vivo en su álbum “En directo”.
(2)Tío Pablo dixit
(3)BENEDETTI, Mario; en “Inventario II”; Ed. Sudamericana; Bs.As. y SERRAT, Joan Manuel en su álbum “El sur también existe”.
A ver: pongamos algo en claro: el gobierno estadounidense es un producto de su sociedad; eso de que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece” no se aplica sólo a nosotros. Toda sociedad es la suma de sus componentes, y ellos son como sociedad el reflejo de lo que son individualmente, de ahí los gobernantes que supieron conseguir.
Nos venden la propaganda de ser lo más democráticos del mundo, y en cierto punto debo reconocer que lo son, dado que una democracia es el “gobierno del pueblo” y ellos tiene el gobierno que como pueblo los representa.
No seamos ingenuos. No creamos que los que salieron a reprobar las acciones bélicas de Bush están realmente preocupados por el resto del mundo. No olvidemos que en las elecciones posteriores volvieron a elegirlo.
Cuando llegan las elecciones, dado que no son obligatorias, van a votar aquellos que tienen serios intereses económicos que pueden verse afectados por el resultado, el resto, los que dicen estar contra esa política y deberían ir a votar para dar el batacazo se queda en casa viendo la transmisión de la final de la Liga.
Escuché a un argentino (bue, el gentilicio le va muy grande y no lo merece) radicado allí hace años decir que, a excepción de algún estado muy politizado, en EEUU “no se escucha al ciudadano común hablar de política, les preocupan otras cosas”. Cuales? El confort en primer lugar. El resto, lo que le pase al vecino les chupa bien un huevo. Son así. Viven en guerras que inventan a fin de perpetrar su poderío, pero siempre “van a cagar a casa de otra gente”(1).
A mi sí me gusta que les pase a ellos. No tengo demasiadas nociones de macroeconomía como para vislumbrar la repercusión mundial que pueda tener su crisis, pero no voy a ser hipócrita negando que me gusta que esta vez la realidad les haya tocado el culo sin que puedan tirar la culpa para el costado, echársela a otros e ir a bombardear a nadie; me gusta que Dios, que como buen padre tiene métodos de educación, les haya dado un buen reto hace 7 años, luego los haya sacudido reiteradas veces con sus huracanes y desastres naturales y ahora les de este cachetazo a ver si empiezan a comportarse como corresponde. Si lo hace con todos y cada uno de nosotros cuando nos pasamos de la raya, por qué pensaron que no lo haría con ellos?
Históricamente todos los grandes imperios cayeron, con más o menos ruido.
A los cobardes y negadores que se fueron para allá y viven como sudacas de décima porque no se bancaron pelearla acá, los prefiero allá. Cuando el barco se hunde las primeras que huyen son las ratas (2). Espero que ahora no se les ocurra huir para este lado porque no sirven para construir el país con el que sueño que, con todos sus errores, aún conoce y siente el significado de la palabra solidaridad (al punto de sentir pena por ellos, por Dios!!! Yo, lo admito, no soy tan buena).
Hoy más que nunca tengo presente cada palabra del poema increíble de Mario Benedetti que, con su voz, popularizó el Nano. Lo transcribo a continuación para aquellos que aún no lo conocen y refrescárselo a los que si.
Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirena
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de Dios Padrey de las charreteras
con sus llaves del reino
el Norte es el que ordena
pero aquí abajo, abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el Norte no prohibe.
Con su esperanza dura
el Sur también existe.
Con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de Chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
Con su gesta invasora
el Norte es el que ordena.
Pero aquí abajo, abajo
cada uno en su escondite
ay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve.
Con su fe veterana
el Sur también existe.
Con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el Norte es el que ordena.
Pero aquí abajo, abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur,
el Sur también existe.
(1)SERRAT, Joan Manuel; en “Algo personal”; de su álbum “Cada loco con su tema” y versión en vivo en su álbum “En directo”.
(2)Tío Pablo dixit
(3)BENEDETTI, Mario; en “Inventario II”; Ed. Sudamericana; Bs.As. y SERRAT, Joan Manuel en su álbum “El sur también existe”.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
SI NO VES MAS ALLA DE TU HORIZONTE, ESTAREMOS PERDIDOS*
Ayer escuché la siguiente noticia: en Bahía Blanca un comerciante persiguió cinco cuadras a un adolescente que le había robado dinero de su Autoservicio, y tras atraparlo y pegarle una paliza, lo dejó en libertad luego de que le prometiera que pasaría a charlar por su negocio para encarrilar su vida y apartarse del delito.
Se trata de un comerciante, dueño del Autoservicio ubicado en el barrio Maldonado, quien sufrió el duodécimo asalto en los últimos cuatros años, esta vez, perpetrado por un chico de 16 años.
El comerciante reprendió con severidad al chico, le recriminó su conducta, y le dijo que lo dejaba en libertad si éste le prometía pasar después por su negocio para hablar sobre la posibilidad de encarrilar su vida y de abandonar el delito, e incluso, darle un trabajo.
Este buen señor se llama (y no se rían!!!) Abraham Bueno!!!
Aparte de reirme mucho al oír el nombre, tuve una sensación maravillosa que llenó mi alma por unos instantes al comprobar que todavía hay muchos que estamos en esta orilla, una sensación que sólo se me ocurre describir como "orgullo ageno".
Hasta el momento de la noticia, el chico aún no se había acercado hasta el comercio en cuestión, y probablemente nunca lo haga, pero no por ello deja de ser meritoria la actitud de este hombre, tanto que me recordó algo que alguna vez escribió Joaquín V. Gonzáles (y conste que no es santo de mi devoción): "...Los únicos derrotados son los que no creen en nada, los que no conciben un ideal, los que no ven más camino que el de su casa o su negocio y se desesperan y reniegan de sí mismos de su patria y de su Dios, si lo tienen, cada vez que les sale mal algún cálculo financiero o político de la matemática de su egoísmo."
A Abraham Bueno, mi pequeño y sincero homenaje.
*SERRANO, Ismael (cuando no?!) en "Ya ves" de su álbum "Principio de incertidumbre"
Se trata de un comerciante, dueño del Autoservicio ubicado en el barrio Maldonado, quien sufrió el duodécimo asalto en los últimos cuatros años, esta vez, perpetrado por un chico de 16 años.
El comerciante reprendió con severidad al chico, le recriminó su conducta, y le dijo que lo dejaba en libertad si éste le prometía pasar después por su negocio para hablar sobre la posibilidad de encarrilar su vida y de abandonar el delito, e incluso, darle un trabajo.
Este buen señor se llama (y no se rían!!!) Abraham Bueno!!!
Aparte de reirme mucho al oír el nombre, tuve una sensación maravillosa que llenó mi alma por unos instantes al comprobar que todavía hay muchos que estamos en esta orilla, una sensación que sólo se me ocurre describir como "orgullo ageno".
Hasta el momento de la noticia, el chico aún no se había acercado hasta el comercio en cuestión, y probablemente nunca lo haga, pero no por ello deja de ser meritoria la actitud de este hombre, tanto que me recordó algo que alguna vez escribió Joaquín V. Gonzáles (y conste que no es santo de mi devoción): "...Los únicos derrotados son los que no creen en nada, los que no conciben un ideal, los que no ven más camino que el de su casa o su negocio y se desesperan y reniegan de sí mismos de su patria y de su Dios, si lo tienen, cada vez que les sale mal algún cálculo financiero o político de la matemática de su egoísmo."
A Abraham Bueno, mi pequeño y sincero homenaje.
*SERRANO, Ismael (cuando no?!) en "Ya ves" de su álbum "Principio de incertidumbre"
domingo, 21 de septiembre de 2008
"...A veces, cuando fluye en mi la sangre de mi despistada madre, imagino que llega a mi vida un hombre que cuando río me dice: "¿Por qué lloras?" y seca con sus labios las lágrimas que no derramo; cuando me llevo al mundo por delante me dice: "¿Por qué tiemblas?"; cuando viajo me dice: "¿Por qué huyes?"; y ante mis noches mundanas, mis días activos, mis frases insolentes exclama desolado: "¡Nunca supuse que una mujer pudiera ser tan débil!"."(1)
Dedicado a mis amigas Gabi y Ani, dos mujeres sensacionales que seguramente se sentirán (como quien escribe) absolutamente identificadas al leerlo.
(1) BULLRICH, Silvina: "en La Abnegación" de su libro "Historias inmorales"; Ed. Sudamericana, Bs. As.; 1973; página 35.-
Dedicado a mis amigas Gabi y Ani, dos mujeres sensacionales que seguramente se sentirán (como quien escribe) absolutamente identificadas al leerlo.
(1) BULLRICH, Silvina: "en La Abnegación" de su libro "Historias inmorales"; Ed. Sudamericana, Bs. As.; 1973; página 35.-
sábado, 13 de septiembre de 2008
LA INVENCION DE MOREL-Adolfo Bioy Casares
La verdad es que a mi no me gusta como escribe Bioy Casares (excepto cuando se convierte con Borges en Bustos Domecq. Es algo muy personal y no lo desmerezco, pero su forma de narrar se me hace aburridísima.
Independientemente de ello, ésta novela amerita leerse por la historia en sí misma, que es la de un hombre que queda varado en una isla desierta y descubre un aparato infernal y maravilloso que bien quisiéramos tener porque permitía situarse y revivir eternamente episodios de la vida pasada. Se imaginan poder ubicarnos y vivir infinitamente el momento más felíz de nuestra existencia, una y otra vez?
Sólo por eso me parece recomendable, repito: a mi no me gusta como escribe Bioy.
LA FRASE: No es increíble?! no encontré ninguna destacable!!
*BIOY CASARES, Adolfo: "La invención de Morel"; Ed. Planeta Aregentina; Buenos Aires; 2000.-
Independientemente de ello, ésta novela amerita leerse por la historia en sí misma, que es la de un hombre que queda varado en una isla desierta y descubre un aparato infernal y maravilloso que bien quisiéramos tener porque permitía situarse y revivir eternamente episodios de la vida pasada. Se imaginan poder ubicarnos y vivir infinitamente el momento más felíz de nuestra existencia, una y otra vez?
Sólo por eso me parece recomendable, repito: a mi no me gusta como escribe Bioy.
LA FRASE: No es increíble?! no encontré ninguna destacable!!
*BIOY CASARES, Adolfo: "La invención de Morel"; Ed. Planeta Aregentina; Buenos Aires; 2000.-
LA MAQUINA DE DIOS?
Esta semana se conoció la noticia de la puesta en marcha de un proyecto científico llamado “La máquina de Dios” que intentará reproducir el fenómeno molecular que pudo haber dado origen al universo, conocido como el Big bang.
La primer vez que oí acerca de esta teoría fue de boca de un novio de mi adolescencia, ateo él, que por aquel entonces tenía planeado estudiar geofísica (intentó hacerlo, pero su cerebro mononeural no le dio para pasar el primer cuatrimestre, así que desvió hacia la medicina).
Dado que yo, que aunque deteste a los curas, creo en Dios por sobre todas las cosas, manifesté mi convicción acerca de la existencia de tal ser superior que fue creador del universo, no importa como, este chico expuso su teoría de forma muy simple, a fin de que yo pudiese comprender (ja!): dijo algo así que como que en el principio de los tiempos existía una proporción de materia y antimateria en equilibrio, y que por causas desconocidas aún se produjo un desequilibrio que puso en marcha el universo. Por supuesto mi pregunta fue qué o quién generó esas causas desconocidas, porque de la nada sólo puede surgir la nada, a lo cual no supo qué responder, confirmando mi creencia en que, lo llames como lo llames, existe un ser superior. No pudo refutarme.
Hoy, más de 15 años después de aquello volví a pensar el tema cuando escuché a un sacerdote (no recuerdo quién) al cual consultaron justamente si esta “máquina de Dios” podía hacer peligrar el dogma de Dios como creador del universo. El cura (un maestro!) respondió exactamente lo mismo que yo le respondí por aquel entonces a aquel nabo, dejando a Marcelo Slotoviazda (creo que se escribe así) sin palabras por el asombro.
Mas allá de este planteo que, resulte lo que resulte de la maquinita, no tendrá fin jamás (la ciencia es la ciencia y la fe es la fe), lo que real, realmente me pregunto y me quita el sueño es para qué mierda queremos saber esto? En qué nos cambia? Se gastaron no recuerdo cuantos miles de millones de euros para semejante pajereada (perdón por el término, pero es el más gráfico!) con el hambre que hay en el mundo, con la falta de investigaciones serias y conduscentes para parar el hambre y las enfermedades que entran el plano real y no en las divagaciones teóricas!!!
“Diez mil comerían por un año con lo que cuesta un minuto militar, cuántos dejarías de ser esclavos por el precio de una bomba al mar” (1).
Hasta cuando vamos a dejar que con satélites espiando no sé planeta, filmaciones de Marte (por favor, hay que ser pelotudo para creerles todo!!), maquinitas que no resuelven nada (si al menos hubieran logrado la de Morel (2) que permitía revivir momentos elegidos…) sigan anulando nuestra capacidad de pensar y ver más allá de nuestro horizonte (que en realidad es el de ellos)?!
Parece que a los que tenemos el “privilegio de habitar en esta orilla” (3) sólo nos queda depositar las esperanzas en Obama.
La máquina d Dios? me suena mejor "la máquina del diablo"...
(1) GIECO, León: en “La memoria”, de su álbun “Bandidos rurales”
(2) BIOY CASARES; Adolfo: “La invención de Morel”. Ver en etiqueta “Los que hay que leer”.
(3) SERRANO, Ismael: en “Somos" de su álbun “Sueños de un hombre despierto”
La primer vez que oí acerca de esta teoría fue de boca de un novio de mi adolescencia, ateo él, que por aquel entonces tenía planeado estudiar geofísica (intentó hacerlo, pero su cerebro mononeural no le dio para pasar el primer cuatrimestre, así que desvió hacia la medicina).
Dado que yo, que aunque deteste a los curas, creo en Dios por sobre todas las cosas, manifesté mi convicción acerca de la existencia de tal ser superior que fue creador del universo, no importa como, este chico expuso su teoría de forma muy simple, a fin de que yo pudiese comprender (ja!): dijo algo así que como que en el principio de los tiempos existía una proporción de materia y antimateria en equilibrio, y que por causas desconocidas aún se produjo un desequilibrio que puso en marcha el universo. Por supuesto mi pregunta fue qué o quién generó esas causas desconocidas, porque de la nada sólo puede surgir la nada, a lo cual no supo qué responder, confirmando mi creencia en que, lo llames como lo llames, existe un ser superior. No pudo refutarme.
Hoy, más de 15 años después de aquello volví a pensar el tema cuando escuché a un sacerdote (no recuerdo quién) al cual consultaron justamente si esta “máquina de Dios” podía hacer peligrar el dogma de Dios como creador del universo. El cura (un maestro!) respondió exactamente lo mismo que yo le respondí por aquel entonces a aquel nabo, dejando a Marcelo Slotoviazda (creo que se escribe así) sin palabras por el asombro.
Mas allá de este planteo que, resulte lo que resulte de la maquinita, no tendrá fin jamás (la ciencia es la ciencia y la fe es la fe), lo que real, realmente me pregunto y me quita el sueño es para qué mierda queremos saber esto? En qué nos cambia? Se gastaron no recuerdo cuantos miles de millones de euros para semejante pajereada (perdón por el término, pero es el más gráfico!) con el hambre que hay en el mundo, con la falta de investigaciones serias y conduscentes para parar el hambre y las enfermedades que entran el plano real y no en las divagaciones teóricas!!!
“Diez mil comerían por un año con lo que cuesta un minuto militar, cuántos dejarías de ser esclavos por el precio de una bomba al mar” (1).
Hasta cuando vamos a dejar que con satélites espiando no sé planeta, filmaciones de Marte (por favor, hay que ser pelotudo para creerles todo!!), maquinitas que no resuelven nada (si al menos hubieran logrado la de Morel (2) que permitía revivir momentos elegidos…) sigan anulando nuestra capacidad de pensar y ver más allá de nuestro horizonte (que en realidad es el de ellos)?!
Parece que a los que tenemos el “privilegio de habitar en esta orilla” (3) sólo nos queda depositar las esperanzas en Obama.
La máquina d Dios? me suena mejor "la máquina del diablo"...
(1) GIECO, León: en “La memoria”, de su álbun “Bandidos rurales”
(2) BIOY CASARES; Adolfo: “La invención de Morel”. Ver en etiqueta “Los que hay que leer”.
(3) SERRANO, Ismael: en “Somos" de su álbun “Sueños de un hombre despierto”
lunes, 8 de septiembre de 2008
NOSOTROS Y LA HELADERA
Siempre pensé que los argentinos tenemos una mala relación con la comida, una relación enfermiza, de ¿amor-odio? Para nosotros todo gira alrededor de una mesa. No somos capaces de celebrar ningún evento sólo con mística, debemos hacerlo además con “mástica”. Todas nuestras reuniones sociales incluyen “refrigerio”; hasta los velatorios!! Es una cuestión cultural.
He notado que algunas mujeres que dicen cuidarse porque si no lo hacen engordan no tienen más temas de conversación que lo que se cocina en canal “ El Gourmet”. Sé que tanto la obesidad como los trastornos de alimentación relacionados con la anorexia y bulimia tienen raíces psicológicas que llevan a las personas a relacionarse negativamente con la comida: tanto los obesos como los anoréxicos no pueden dejar de pensar y hablar de ella. Creo que para quien cuenta calorías cada día, mirar cocinar por televisión es como estar en tratamiento para alcohólicos e ir a la exposición de vinos del Teatro Argentino!!
Hace unos años conocí a una chica que estaba en tratamiento por ser bulímica y anoréxica. Recuerdo especialmente que parte del tratamiento (estaba ya en la etapa ambulatoria en ALUBA) consistía en no tener contacto con los alimentos previo a comerlos. No podía prepararlos ella misma, y debía cumplir las cuatro comidas en horarios determinados. Más de una vez y luego de largas trasnochadas terminamos preparándole el desayuno para luego acostarnos. Supongo que mirar el canal “Gourmet” estaría absolutamente prohibido.
Si algo logra irritarme es la gente que, excedida de peso o en su peso a fuerza de matarse de hambre, ve a personas naturalmente delgadas, como quien escribe, y sentencia “vos no comés nada”. Quien hace tal comentario evidentemente no se ha sentado a una mesa conmigo… Mi tío Pablo, que me ha visto comer incontables veces, suele decir que resulta más económico regalarme ropa que invitarme a cenar, y su billetera lo ha padecido.
Lo curioso es que quienes tienen ese razonamiento son personas que están todo el día sentadas, y no ven más allá de su horizonte para entender que algunos llevamos otro estilo de vida. No engordo porque, además de tener un metabolismo y genética privilegiados en este sentido, me alimento sanamente, y esto no significa ensalada de lechuga, significa comida variada y sobre todo, a horario (no me refiero a comer puntualmente a las 13 y las 21, sino a no saltar comidas y luego arrasar con cualquier cosa de pie frente a la heladera). Almuerzo y ceno sentada a la mesa, con todo lo que puedo llegar a necesitar dispuesto antes de comenzar a fin de no tener que interrumpir el ritual. Me encantan los dulces, las masas, las tortas… pero no se me ocurre comer un super-pancho, o hamburguesas, aunque a veces me clavo un choripan.
Además, lo que consumo lo gasto: nunca fui al gimnasio pero camino mucho, y no sólo porque me gusta y me mantiene en forma sino porque despeja mi cabeza de pelotudeses que a otros los llevan a atacar la heladera. Las calorías que no quemo con actividad física la gasto con actividad cerebral. Leer un libro, resolver problemas de ingenio, es mejor que mirar cocinar por TV cosas que uno no puede comer.
He observado cuanta influencia tiene la educación recibida en la relación que se mantiene con la comida. En mi adolescencia, las chicas que vivían a dieta (aún sin ser gordas) tenían madres que vivían a dieta.
Mi amiga Gabi es naturalmente delgada como yo, y aunque no camina ni una cuadra anda todo el día así que no tiene necesidad de dietas. Cuando engorda un par de kilos, no se preocupa. La acostumbraron a sentarse a la mesa en familia, a horarios regulares. Omar, el papá de Gabi, no atiende ni el teléfono mientras come. Aún hoy, cuando ella va a almorzar con su familia respeta el horario en que normalmente lo hacen. Y esto que mamó desde la cuna sigue siendo su manera de comer aunque esté sola en su departamento. A mi me pasa algo similar.
Cuando alguien se queja de su peso, trato de que tome conciencia de la importancia de “moverse”, de respetar horarios. Y no soy tan imbecil como para no advertir que a algunos les resulta más dificultoso, que comen por ansiedad o cuando algo no les sale como esperan, pero esas son justamente las personas que no admiten comenzar una terapia paralela a su dieta que las lleve a encontrar las raíces de su relación con la comida. Excluyo, por supuesto, a quienes engordan por motivos hormonales u otros problemas de salud aunque se cuiden y la cabeza marche bien.
Hace unos días escuché por radio que a la hija de Araceli González la discriminaron para un desfile por estar gorda: ¿????!!!! (la hija de Araceli González no es gorda, es petisa, y los 1,68 que dice medir no los alcanza ni con tacos de 7 centímetros!!).
Clarín publicó el 31/08/08 una nota acerca de trastornos de alimentación (bulimia, anorexia) en jóvenes y adolescentes varones.
Hace un mes el Congreso Nacional aprobó la ley que consagra a la obesidad y enfermedades afines justamente como enfermedades, obligando a las obras sociales a costear los tratamientos pertinentes.
El tema es cada vez más grave: la hija de una amiga tiene 11 años y comenta que ya tiene compañeritas anoréxicas.
Parece que no existe término medio: o anorexia u obesidad.
Más allá de esta cultura impuesta de tener que estar delgada como la modelo de la gráfica de nuestro diseñador favorito, de la relación enfermiza que como dije tenemos los argentinos con la comida, de la falta de formación que padecemos respecto de la importancia de hacer actividad física, de la excesiva importancia que le damos a la estética, creo que hay alguna falla en el amor propio, en la autoestima, que se refleja en la actitud que tomamos respecto a nuestra propia apariencia porque es lo que está a la vista, pero en realidad va mucho más allá, pasa por otro lado. Las personas anoréxicas aún estando horriblemente delgadas se ven gordas. Creo que en realidad es otra cosa la que no les gusta de si mismas, otros detalles con los que no están conformes.
Una de las mujeres con personalidad más fascinante que conocí es una compañera del colegio secundario. Era gorda porque como solía decir era “feliz comiendo!” (y hasta le brillaban los ojos cuando lo decía!!!). Era dueña de una simpatía y una facilidad para relacionarse que cuando salíamos tenía más candidatos que cualquiera, muchos más que yo que, sin falsa modestia, era la más linda y delgada del grupo. Supongo que el secreto estaba en que tenía muy claro quien era y relativizaba la importancia de lo físico. Esa era la imagen que, además, proyectaba a los demás: seguridad acerca de ella misma, incluso de su físico al punto de vestirse con la misma ropa que las delgadas porque estaba de moda. He admirado su desfachatez. Y creo que parte de todo esto era que sabía que las personas con cerebro y corazón equilibrados no elegimos a nuestros amigos según su IMC.
El Nano dice “bienaventurados los pobres porque saben con certeza que no ha de quererles nadie por su riqueza” (1), yo agrego: bienaventurados los feos y los gordos, ya que quien los quiera no lo hará por su aspecto sino por su esencia; y esto es algo que sí me ha tocado personalmente en los casos en que algún imbécil se me ha acercado sólo para mostrarse con una mujer linda; pero el drama de los lindos es un tema que dejo para otro momento.
(1) SERRAT, Joan Manuel: en “Bienaventurados”, de su álbum homónimo.
He notado que algunas mujeres que dicen cuidarse porque si no lo hacen engordan no tienen más temas de conversación que lo que se cocina en canal “ El Gourmet”. Sé que tanto la obesidad como los trastornos de alimentación relacionados con la anorexia y bulimia tienen raíces psicológicas que llevan a las personas a relacionarse negativamente con la comida: tanto los obesos como los anoréxicos no pueden dejar de pensar y hablar de ella. Creo que para quien cuenta calorías cada día, mirar cocinar por televisión es como estar en tratamiento para alcohólicos e ir a la exposición de vinos del Teatro Argentino!!
Hace unos años conocí a una chica que estaba en tratamiento por ser bulímica y anoréxica. Recuerdo especialmente que parte del tratamiento (estaba ya en la etapa ambulatoria en ALUBA) consistía en no tener contacto con los alimentos previo a comerlos. No podía prepararlos ella misma, y debía cumplir las cuatro comidas en horarios determinados. Más de una vez y luego de largas trasnochadas terminamos preparándole el desayuno para luego acostarnos. Supongo que mirar el canal “Gourmet” estaría absolutamente prohibido.
Si algo logra irritarme es la gente que, excedida de peso o en su peso a fuerza de matarse de hambre, ve a personas naturalmente delgadas, como quien escribe, y sentencia “vos no comés nada”. Quien hace tal comentario evidentemente no se ha sentado a una mesa conmigo… Mi tío Pablo, que me ha visto comer incontables veces, suele decir que resulta más económico regalarme ropa que invitarme a cenar, y su billetera lo ha padecido.
Lo curioso es que quienes tienen ese razonamiento son personas que están todo el día sentadas, y no ven más allá de su horizonte para entender que algunos llevamos otro estilo de vida. No engordo porque, además de tener un metabolismo y genética privilegiados en este sentido, me alimento sanamente, y esto no significa ensalada de lechuga, significa comida variada y sobre todo, a horario (no me refiero a comer puntualmente a las 13 y las 21, sino a no saltar comidas y luego arrasar con cualquier cosa de pie frente a la heladera). Almuerzo y ceno sentada a la mesa, con todo lo que puedo llegar a necesitar dispuesto antes de comenzar a fin de no tener que interrumpir el ritual. Me encantan los dulces, las masas, las tortas… pero no se me ocurre comer un super-pancho, o hamburguesas, aunque a veces me clavo un choripan.
Además, lo que consumo lo gasto: nunca fui al gimnasio pero camino mucho, y no sólo porque me gusta y me mantiene en forma sino porque despeja mi cabeza de pelotudeses que a otros los llevan a atacar la heladera. Las calorías que no quemo con actividad física la gasto con actividad cerebral. Leer un libro, resolver problemas de ingenio, es mejor que mirar cocinar por TV cosas que uno no puede comer.
He observado cuanta influencia tiene la educación recibida en la relación que se mantiene con la comida. En mi adolescencia, las chicas que vivían a dieta (aún sin ser gordas) tenían madres que vivían a dieta.
Mi amiga Gabi es naturalmente delgada como yo, y aunque no camina ni una cuadra anda todo el día así que no tiene necesidad de dietas. Cuando engorda un par de kilos, no se preocupa. La acostumbraron a sentarse a la mesa en familia, a horarios regulares. Omar, el papá de Gabi, no atiende ni el teléfono mientras come. Aún hoy, cuando ella va a almorzar con su familia respeta el horario en que normalmente lo hacen. Y esto que mamó desde la cuna sigue siendo su manera de comer aunque esté sola en su departamento. A mi me pasa algo similar.
Cuando alguien se queja de su peso, trato de que tome conciencia de la importancia de “moverse”, de respetar horarios. Y no soy tan imbecil como para no advertir que a algunos les resulta más dificultoso, que comen por ansiedad o cuando algo no les sale como esperan, pero esas son justamente las personas que no admiten comenzar una terapia paralela a su dieta que las lleve a encontrar las raíces de su relación con la comida. Excluyo, por supuesto, a quienes engordan por motivos hormonales u otros problemas de salud aunque se cuiden y la cabeza marche bien.
Hace unos días escuché por radio que a la hija de Araceli González la discriminaron para un desfile por estar gorda: ¿????!!!! (la hija de Araceli González no es gorda, es petisa, y los 1,68 que dice medir no los alcanza ni con tacos de 7 centímetros!!).
Clarín publicó el 31/08/08 una nota acerca de trastornos de alimentación (bulimia, anorexia) en jóvenes y adolescentes varones.
Hace un mes el Congreso Nacional aprobó la ley que consagra a la obesidad y enfermedades afines justamente como enfermedades, obligando a las obras sociales a costear los tratamientos pertinentes.
El tema es cada vez más grave: la hija de una amiga tiene 11 años y comenta que ya tiene compañeritas anoréxicas.
Parece que no existe término medio: o anorexia u obesidad.
Más allá de esta cultura impuesta de tener que estar delgada como la modelo de la gráfica de nuestro diseñador favorito, de la relación enfermiza que como dije tenemos los argentinos con la comida, de la falta de formación que padecemos respecto de la importancia de hacer actividad física, de la excesiva importancia que le damos a la estética, creo que hay alguna falla en el amor propio, en la autoestima, que se refleja en la actitud que tomamos respecto a nuestra propia apariencia porque es lo que está a la vista, pero en realidad va mucho más allá, pasa por otro lado. Las personas anoréxicas aún estando horriblemente delgadas se ven gordas. Creo que en realidad es otra cosa la que no les gusta de si mismas, otros detalles con los que no están conformes.
Una de las mujeres con personalidad más fascinante que conocí es una compañera del colegio secundario. Era gorda porque como solía decir era “feliz comiendo!” (y hasta le brillaban los ojos cuando lo decía!!!). Era dueña de una simpatía y una facilidad para relacionarse que cuando salíamos tenía más candidatos que cualquiera, muchos más que yo que, sin falsa modestia, era la más linda y delgada del grupo. Supongo que el secreto estaba en que tenía muy claro quien era y relativizaba la importancia de lo físico. Esa era la imagen que, además, proyectaba a los demás: seguridad acerca de ella misma, incluso de su físico al punto de vestirse con la misma ropa que las delgadas porque estaba de moda. He admirado su desfachatez. Y creo que parte de todo esto era que sabía que las personas con cerebro y corazón equilibrados no elegimos a nuestros amigos según su IMC.
El Nano dice “bienaventurados los pobres porque saben con certeza que no ha de quererles nadie por su riqueza” (1), yo agrego: bienaventurados los feos y los gordos, ya que quien los quiera no lo hará por su aspecto sino por su esencia; y esto es algo que sí me ha tocado personalmente en los casos en que algún imbécil se me ha acercado sólo para mostrarse con una mujer linda; pero el drama de los lindos es un tema que dejo para otro momento.
(1) SERRAT, Joan Manuel: en “Bienaventurados”, de su álbum homónimo.
martes, 2 de septiembre de 2008
OTRA VEZ KUNDERA
"El hombre atraviesa el presente con los ojos vendados. Sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo. Y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar al pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido"
En "El libro de los amores ridículos". Ver en etiqueta "LOS QUE HAY QUE LEER"
En "El libro de los amores ridículos". Ver en etiqueta "LOS QUE HAY QUE LEER"
lunes, 1 de septiembre de 2008
CASUALIDAD vs CAUSALIDAD *
Richard Bach, el escritor estadounidense que adquirió fama con “Juan Salvador Gaviota”(1) y no puede despojarse en sus obras de su pasión por los aviones, las aves y el volar, dice en su libro “Nada es azar” (2) que si permanecemos con la mente, los ojos y el corazón abiertos podremos ver el sentido de los hechos que, de otro modo, llamaríamos casualidad.
Según mi tío Pablo, a quien adoro aunque no siempre coincidimos, todo radica en estar en el lugar justo en el momento preciso. Para bien o para mal.
Esto me llevó a recordar unos detalles que mi memoria mantenía reprimidos:
En mis 11 años, cuando estaba convencida que estudiaría medicina (¿?), paseando por el mercado de pulgas de San Telmo se me ocurrió comprar un paquete “sorpresa”. Elegí uno que tenía forma de libro (desde entonces…) y al abrirlo me encontré con un Tratado de Sucesiones de José Arias, autografiado por él. Volví a encontrarlo hace dos años, embalando libros para mi mudanza, con una pequeña notita escrita con la letra que tenía a esa edad, indicando el lugar y fecha de adquisición (también desde entonces!!). Nunca estudié medicina, en cambio llevo varios de Abogada. Casualidad o causalidad?
Hace unos años, supe que el padre de una compañera de estudio no se detuvo hasta lograr que su hermano dejara a la mujer de su vida porque no podía tener hijos. Recordé esto hace unos meses al advertir que hoy, su hermano sigue soltero a los cincuenta y tantos años y su hija, que se recibió conmigo, está infelizmente casada, absolutamente anulada en todos los aspectos de su vida y, paradójicamente, no puede tener hijos…
Hace unos años también, llegó a la oficina de mi entonces jefe una gacetilla informativa perteneciente a una ONG que reunía a padres y familiares de víctimas de accidentes de tránsito. Como no iba acompañada de una petición concreta, parecía más bien una simple publicidad; no sé, el caso en que acabó en el cesto de la basura.
Hoy, cuatro años más tarde, mi entonces jefe (actualmente un amigo al quiero mucho), acaba de perder a dos de sus hijitos en un accidente de tránsito.
Me pregunto si existe alguna relación predestinada entre esos episodios probablemente insignificantes y las realidades (en algún caso terribles) que trajo el futuro.
Ismael Serrano dice que “la excusa más cobarde es culpar al destino” (3). Yo creo que algo ajeno, (Dios, el destino, quien sea) nos pone ante las encrucijadas y luego nos da la libertad para elegir cuál camino tomar.
No logro distinguir con claridad hasta donde los hechos que a diario se nos presentan tiene real incidencia o relación con nuestro futuro: elegir ir a determinado lugar, determinado día, a determinada hora por ejemplo.
Si sé que cuando Dios nos pone algo frente a los ojos es para que lo veamos. Somos libres para verlo o hacernos los ciegos.
* Quienes padezcan al igual que yo la angustia existencial que provoca esta dicotomía, sabrán apreciar sin duda el libro “Los Versos Satánicos” de Salman Rushdie (Ver en etiqueta “Los que hay que leer”) y la película “Constantine” (con el protagónico del bombonazo Keanu Rives)
(1) BACH, Richard: “Juan Salvador Gaviota”, Javier Vergara Editores.
(2) BACH, Richard: “Nada es Azar”, Javier Vergara Editores.
(3) SERRANO, Ismael: en “Amores imposibles” de su álbum “Sueños de un hombre despierto”.-
Según mi tío Pablo, a quien adoro aunque no siempre coincidimos, todo radica en estar en el lugar justo en el momento preciso. Para bien o para mal.
Esto me llevó a recordar unos detalles que mi memoria mantenía reprimidos:
En mis 11 años, cuando estaba convencida que estudiaría medicina (¿?), paseando por el mercado de pulgas de San Telmo se me ocurrió comprar un paquete “sorpresa”. Elegí uno que tenía forma de libro (desde entonces…) y al abrirlo me encontré con un Tratado de Sucesiones de José Arias, autografiado por él. Volví a encontrarlo hace dos años, embalando libros para mi mudanza, con una pequeña notita escrita con la letra que tenía a esa edad, indicando el lugar y fecha de adquisición (también desde entonces!!). Nunca estudié medicina, en cambio llevo varios de Abogada. Casualidad o causalidad?
Hace unos años, supe que el padre de una compañera de estudio no se detuvo hasta lograr que su hermano dejara a la mujer de su vida porque no podía tener hijos. Recordé esto hace unos meses al advertir que hoy, su hermano sigue soltero a los cincuenta y tantos años y su hija, que se recibió conmigo, está infelizmente casada, absolutamente anulada en todos los aspectos de su vida y, paradójicamente, no puede tener hijos…
Hace unos años también, llegó a la oficina de mi entonces jefe una gacetilla informativa perteneciente a una ONG que reunía a padres y familiares de víctimas de accidentes de tránsito. Como no iba acompañada de una petición concreta, parecía más bien una simple publicidad; no sé, el caso en que acabó en el cesto de la basura.
Hoy, cuatro años más tarde, mi entonces jefe (actualmente un amigo al quiero mucho), acaba de perder a dos de sus hijitos en un accidente de tránsito.
Me pregunto si existe alguna relación predestinada entre esos episodios probablemente insignificantes y las realidades (en algún caso terribles) que trajo el futuro.
Ismael Serrano dice que “la excusa más cobarde es culpar al destino” (3). Yo creo que algo ajeno, (Dios, el destino, quien sea) nos pone ante las encrucijadas y luego nos da la libertad para elegir cuál camino tomar.
No logro distinguir con claridad hasta donde los hechos que a diario se nos presentan tiene real incidencia o relación con nuestro futuro: elegir ir a determinado lugar, determinado día, a determinada hora por ejemplo.
Si sé que cuando Dios nos pone algo frente a los ojos es para que lo veamos. Somos libres para verlo o hacernos los ciegos.
* Quienes padezcan al igual que yo la angustia existencial que provoca esta dicotomía, sabrán apreciar sin duda el libro “Los Versos Satánicos” de Salman Rushdie (Ver en etiqueta “Los que hay que leer”) y la película “Constantine” (con el protagónico del bombonazo Keanu Rives)
(1) BACH, Richard: “Juan Salvador Gaviota”, Javier Vergara Editores.
(2) BACH, Richard: “Nada es Azar”, Javier Vergara Editores.
(3) SERRANO, Ismael: en “Amores imposibles” de su álbum “Sueños de un hombre despierto”.-
viernes, 29 de agosto de 2008
EL LIBRO DE LOS AMORES RIDICULOS-MILAN KUNDERA*
Días pasados, un conocido tenía sobre su escritorio “La Broma”, una novela de Kundera. Por supuesto, nos embarcamos en una extensa conversación acerca de la obra de este maravilloso escritor y coincidimos al unísono ““El libro de los amores ridículos” es espectacular!!!!”
Esta colección de cuentos es la prueba concreta de que en cualquier género literario, Kundera es un maestro, por lo tanto la obra es magistral.
Se compone de siete historias de amores ridículos, como reza su título, cuyos protagonistas lo son aún más.
Kundera hace gala aquí de ese humor refinado e inteligente que lo caracteriza, haciendo desfilar personajes contradictorios en busca de amor, sexo y amistad que logran divertir desde la primer palabra.
LA FRASE: Me pareció copado extraer la que más me gustó de cada una de las historias:
“…ninguna mujer respeta a un hombre que miente” En “Nadie se va a reir”, pag. 48 ob. cit.
“(…) El exceso de fe es el peor aliado” en “Las doradas manzanas del eterno deseo”, pag. 67, ob. cit.
“…hasta la alegría que produce la presencia del hombre a quien se ama se siente mejor a solas” en “El falso autostop”, pág. 81, ob. Cit.
“(…) Puede que un hombre y una mujer estén más cerca el uno del otro cuando no viven juntos y cuando simplemente saben que existen y que están agradecidos por existir y por saber el uno del otro. Y sólo con esto les basta para ser felices.” En “Symposion”, pág. 146, ob. Cit.
(Ya lo creo que es posible!! Qué bueno es que además de vos Ro, y yo, exista alguien más (Kundera) que lo comprende!...)
“… aún existe lo inimaginable; y cuando lo inimaginable debe convertirse en realidad (sin la mediación de lo imaginable, sin el puente de las imágenes), el hombre se ve sorprendido y cae presa del vértigo.” En “Que los muertos viejos dejen sitio a los muertos jóvenes”, pag. 165, ob. Cit.
“… una satisfacción que tiene la obligación de cubrir el puesto de otras satisfacciones se convierte rápidamente en una satisfacción demasiado cansada.” En “El doctor Havel al cabo de veinte años”, pag. 194, ob. Cit.
“… triste vive el hombre cuando no puede tomar en serio a nada y a nadie!.” En “Eduard y Dios”, pag. 257, ob. Cit.
* KUNDERA, Milan: “El libro de los amores ridículos”; Tusquets Editores, Bs. As., 2006.-
Esta colección de cuentos es la prueba concreta de que en cualquier género literario, Kundera es un maestro, por lo tanto la obra es magistral.
Se compone de siete historias de amores ridículos, como reza su título, cuyos protagonistas lo son aún más.
Kundera hace gala aquí de ese humor refinado e inteligente que lo caracteriza, haciendo desfilar personajes contradictorios en busca de amor, sexo y amistad que logran divertir desde la primer palabra.
LA FRASE: Me pareció copado extraer la que más me gustó de cada una de las historias:
“…ninguna mujer respeta a un hombre que miente” En “Nadie se va a reir”, pag. 48 ob. cit.
“(…) El exceso de fe es el peor aliado” en “Las doradas manzanas del eterno deseo”, pag. 67, ob. cit.
“…hasta la alegría que produce la presencia del hombre a quien se ama se siente mejor a solas” en “El falso autostop”, pág. 81, ob. Cit.
“(…) Puede que un hombre y una mujer estén más cerca el uno del otro cuando no viven juntos y cuando simplemente saben que existen y que están agradecidos por existir y por saber el uno del otro. Y sólo con esto les basta para ser felices.” En “Symposion”, pág. 146, ob. Cit.
(Ya lo creo que es posible!! Qué bueno es que además de vos Ro, y yo, exista alguien más (Kundera) que lo comprende!...)
“… aún existe lo inimaginable; y cuando lo inimaginable debe convertirse en realidad (sin la mediación de lo imaginable, sin el puente de las imágenes), el hombre se ve sorprendido y cae presa del vértigo.” En “Que los muertos viejos dejen sitio a los muertos jóvenes”, pag. 165, ob. Cit.
“… una satisfacción que tiene la obligación de cubrir el puesto de otras satisfacciones se convierte rápidamente en una satisfacción demasiado cansada.” En “El doctor Havel al cabo de veinte años”, pag. 194, ob. Cit.
“… triste vive el hombre cuando no puede tomar en serio a nada y a nadie!.” En “Eduard y Dios”, pag. 257, ob. Cit.
* KUNDERA, Milan: “El libro de los amores ridículos”; Tusquets Editores, Bs. As., 2006.-
LA DESPEDIDA-MILAN KUNDERA*
Kundera es de esos escritores de los que resulta imposible no enamorarse a primera página y elegir cuál es la mejor de sus obras.
En esta novela, que no tiene nada que envidiarle a “La insoportable levedad del ser” (1), teje una telaraña que va atrapando a los ocho personajes que convergen en un balneario terapéutico, algo así como un Spa medicinal y acaban mecidos por la trama, una trama muy kunderiana y con un final igualmente kunderiano para cerrar una historia aparentemente frívolo pero que oculta demasiados interrogantes existenciales .
LA FRASE: “(…) Seducir a una mujer –dijo Bertlef con disgusto-, eso sabe hacerlo hasta el más tonto. Pero saber abandonarla es algo que sólo puede hacer un hombre maduro. (…)” Página 37 en ed.cit.
*KUNDERA, Milan: La despedida; Tusquets Editores, Bs. As., 2005.-
(1) VER: "La insoportable levedad del ser" en esta etiqueta.
En esta novela, que no tiene nada que envidiarle a “La insoportable levedad del ser” (1), teje una telaraña que va atrapando a los ocho personajes que convergen en un balneario terapéutico, algo así como un Spa medicinal y acaban mecidos por la trama, una trama muy kunderiana y con un final igualmente kunderiano para cerrar una historia aparentemente frívolo pero que oculta demasiados interrogantes existenciales .
LA FRASE: “(…) Seducir a una mujer –dijo Bertlef con disgusto-, eso sabe hacerlo hasta el más tonto. Pero saber abandonarla es algo que sólo puede hacer un hombre maduro. (…)” Página 37 en ed.cit.
*KUNDERA, Milan: La despedida; Tusquets Editores, Bs. As., 2005.-
(1) VER: "La insoportable levedad del ser" en esta etiqueta.
miércoles, 27 de agosto de 2008
jueves, 21 de agosto de 2008
MIRA, PERO NO TOQUES; TOCA, PERO NO PRUEBES, PRUEBA, PERO NO TRAGUES!
Cuantos siglos más necesita la humanidad para regresar a la esencia del ser humano sin los parámetros que culturalmente se han impuesto?
Hace un tiempo escuché un debate sobre infidelidad en la pareja, y el único que a mi juicio aportó un dato trascendente fue un médico veterinario que comentó que la fidelidad no está en la esencia biológica del hombre, en tanto animal racional. Es una regla cultural.
El único animal que vuelve al mismo nido para aparearse con la misma hembra es el pingüino.
Pasé 15 años de mi vida en un colegio privado católico; sólo una de mis compañeras tenía a sus padres separados y aún recuerdo cómo lo comentábamos en voz baja.
Hoy los parámetros establecidos socialmente están bastante desdibujados: el concubinato es moneda corriente, las familias ensambladas no sorprenden a nadie, si no hay más divorcios es sólo por causas económicas…
En la facultad, muchos de mis compañeros tenían a los padres “separados bajo el mismo techo”. Otros comentaban con total naturalidad que el padre tenía “otra”, la madre lo sabía pero no tenía ninguna intención de cambiar su nivel económico por un detalle tan “insignificante”…
Hasta hace pocos años, las mujeres que tenían un hijo con cada padre eras las de las esferas sociales bajas; hoy es cool.
No me queda duda de que todo esto tiene raíz cultural, y no me refiero al concepto más restringido del término sino al concepto real, a la cultura vista como todo lo que al ser humano se refiere.
Es una problemática cultural la de las mujeres con hijos de diferentes padres, y la de la señora adinerada que soporta la enramada de su cabeza a cambio de sus largas estadías en la Costa Azul; la del tipo que tiene un hijo en cada casa del barrio y la del que se levanta a medianoche de la cama de su amante para volver a casa con su esposa e hijos; la de las mujeres de las villas que no pueden decir “no” a sus instintos, y la de la señora de la high que prefiere decir “no” a sus instintos porque separarse es un horror (pronunciado con la papa en la boca de rigor).
Viendolo desde este punto, intentando desprenderme de la formación católica inculcada, repito, durante 15 años, entiendo que a lo largo de los siglos el hombre, influenciado y mucho por el catolicismo, se ha impuesto reglas que no está en su esencia respetar: la monogamia, la fidelidad, el vivir el pareja (hoy? Por favor!!! Cualquiera que haya pasado por la independencia voluntariamente sabe que no hay mejor relación que aquellas con cama afuera)…
Y viendo cómo, lentamente, los límites van desapareciendo, tengo la sensación de que el hombre se encamina nuevamente hacia su estado natural, como en tiempos primitivos. Acaso no se dice que la historia es cíclica?
Escindo a Dios que no tiene nada que ver en esto ( “libre alvedrío” se llama), pero cada vez creo más acertado aquel maravilloso discurso final de Al Pacino en “El abogado del diablo” cuando explica que Dios le da al hombre instintos y luego le pone prohibiciones, el error del discurso es la atribución de esas prohibiciones a Dios cuando en realidad las impuso la iglesia, NO ES LO MISMO...
Hace un tiempo escuché un debate sobre infidelidad en la pareja, y el único que a mi juicio aportó un dato trascendente fue un médico veterinario que comentó que la fidelidad no está en la esencia biológica del hombre, en tanto animal racional. Es una regla cultural.
El único animal que vuelve al mismo nido para aparearse con la misma hembra es el pingüino.
Pasé 15 años de mi vida en un colegio privado católico; sólo una de mis compañeras tenía a sus padres separados y aún recuerdo cómo lo comentábamos en voz baja.
Hoy los parámetros establecidos socialmente están bastante desdibujados: el concubinato es moneda corriente, las familias ensambladas no sorprenden a nadie, si no hay más divorcios es sólo por causas económicas…
En la facultad, muchos de mis compañeros tenían a los padres “separados bajo el mismo techo”. Otros comentaban con total naturalidad que el padre tenía “otra”, la madre lo sabía pero no tenía ninguna intención de cambiar su nivel económico por un detalle tan “insignificante”…
Hasta hace pocos años, las mujeres que tenían un hijo con cada padre eras las de las esferas sociales bajas; hoy es cool.
No me queda duda de que todo esto tiene raíz cultural, y no me refiero al concepto más restringido del término sino al concepto real, a la cultura vista como todo lo que al ser humano se refiere.
Es una problemática cultural la de las mujeres con hijos de diferentes padres, y la de la señora adinerada que soporta la enramada de su cabeza a cambio de sus largas estadías en la Costa Azul; la del tipo que tiene un hijo en cada casa del barrio y la del que se levanta a medianoche de la cama de su amante para volver a casa con su esposa e hijos; la de las mujeres de las villas que no pueden decir “no” a sus instintos, y la de la señora de la high que prefiere decir “no” a sus instintos porque separarse es un horror (pronunciado con la papa en la boca de rigor).
Viendolo desde este punto, intentando desprenderme de la formación católica inculcada, repito, durante 15 años, entiendo que a lo largo de los siglos el hombre, influenciado y mucho por el catolicismo, se ha impuesto reglas que no está en su esencia respetar: la monogamia, la fidelidad, el vivir el pareja (hoy? Por favor!!! Cualquiera que haya pasado por la independencia voluntariamente sabe que no hay mejor relación que aquellas con cama afuera)…
Y viendo cómo, lentamente, los límites van desapareciendo, tengo la sensación de que el hombre se encamina nuevamente hacia su estado natural, como en tiempos primitivos. Acaso no se dice que la historia es cíclica?
Escindo a Dios que no tiene nada que ver en esto ( “libre alvedrío” se llama), pero cada vez creo más acertado aquel maravilloso discurso final de Al Pacino en “El abogado del diablo” cuando explica que Dios le da al hombre instintos y luego le pone prohibiciones, el error del discurso es la atribución de esas prohibiciones a Dios cuando en realidad las impuso la iglesia, NO ES LO MISMO...
LA INMORTALIDAD
“(…) Camino: franja de tierra por la que se va a pie. La carretera se diferencia del camino no sólo porque por ella se va en coche, sino porque no es más que una línea que une un punto a otro. La carretera no tiene su sentido en sí misma; el sentido sólo lo tienen lo dos puntos que une. El camino es un elogio del espacio. Cada tramo del camino tiene sentido en sí mismo y nos invita a detenernos. La carretera es la victoriosa desvalorización del espacio, que gracias a ella no es hoy más que un simple obstáculo para el movimiento humano y una pérdida de tiempo.
Antes que los caminos desaparecieran del paisaje, desaparecieron del alma humana: el hombre perdió el deseo de andar, de caminar con sus propias piernas y disfrutar de ello. Ya ni siquiera veía su vida como un camino, sino como una carretera: una línea que va de un punto a otro punto, del grado de capitan al grado de general, de la función de esposa a la función de viuda. El tiempo de la vida se convirtió para él en un simple obstáculo que hay que superar a velocidades cada vez mayores. (…)”
Este pasaje pertenece a un capítulo de “La inmortalidad”, la novela de Milan Kundera que acabo de devorar.
Hace un año conocí a este escritor a traves de “La insoportable levedad del ser” (1) y desde entonces he leído todo lo que pude conseguir de su autoría. Para mi es un escritor que rompió el molde.
Como diría mi poissonnier favorito, “siempre es bueno encontrar personas que piensen como uno”. Con Kundera me sucede todo el tiempo.
KUNDERA, Milan: “La inmortalidad”; Tusquets Editores, Barcelona 1990, página 267.-
(1) Ver: “La insoportable levedad del ser” en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER.
Antes que los caminos desaparecieran del paisaje, desaparecieron del alma humana: el hombre perdió el deseo de andar, de caminar con sus propias piernas y disfrutar de ello. Ya ni siquiera veía su vida como un camino, sino como una carretera: una línea que va de un punto a otro punto, del grado de capitan al grado de general, de la función de esposa a la función de viuda. El tiempo de la vida se convirtió para él en un simple obstáculo que hay que superar a velocidades cada vez mayores. (…)”
Este pasaje pertenece a un capítulo de “La inmortalidad”, la novela de Milan Kundera que acabo de devorar.
Hace un año conocí a este escritor a traves de “La insoportable levedad del ser” (1) y desde entonces he leído todo lo que pude conseguir de su autoría. Para mi es un escritor que rompió el molde.
Como diría mi poissonnier favorito, “siempre es bueno encontrar personas que piensen como uno”. Con Kundera me sucede todo el tiempo.
KUNDERA, Milan: “La inmortalidad”; Tusquets Editores, Barcelona 1990, página 267.-
(1) Ver: “La insoportable levedad del ser” en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER.
martes, 19 de agosto de 2008
Bienaventurados los que lo tienen claro, porque de ellos es el reino de los ciegos(1)
A menudo me ocurre el presenciar alguna situación en calidad de testigo, y más tarde escuchar al protagonista relatar dicha situación en una versión libre que dista bastante de lo que yo había observado. Decenas de ejemplos: escuchar “me llamó fulano” tras haber presenciado que no llamó fulano, sino una persona de parte de él, o “mi ex-novio” haciendo referencia a alguien con quien el protagonista salió 4 veces y que además era “novio” de una tercera persona; o “lo dejé yo” cuando es bastante evidente que el dejado no opuso ninguna resistencia y hacía meses que estaba esperando que lo dejaran sólo porque era demasiado cobarde como para tomar la posta…
Me pregunto si esa especie de “almohadón mental” sirve para amortiguar el golpe de la realidad, o si quien tiene estas actitudes realmente se cree su fábula.
Aunque existan diferentes puntos de vista, la realidad es una sola, la verdad es una; mi Nano (2) dice que nunca es triste, “lo que no tiene es remedio”. Yo creo que a veces sí es triste, y tal vez el remedio sea asumirla como es.
Contar otra historia es contarse una mentira que puede brindarnos por un tiempo un mundo rosa, pero más tarde o más temprano la burbuja se pincha y cuanto más alto hayamos flotado en ella, más dolerá el golpe.
Cuando lo que ves coincida exactamente con tus deseos, desconfiá de tus ojos.
(1) SERRAT, Joan Manuel; en "Bienaventurados", de su álbum homónimo
(2) SERRAT, Joan Manuel; en "Sinceramente tuyo" de su álbum "Cada loco con su tema"
Me pregunto si esa especie de “almohadón mental” sirve para amortiguar el golpe de la realidad, o si quien tiene estas actitudes realmente se cree su fábula.
Aunque existan diferentes puntos de vista, la realidad es una sola, la verdad es una; mi Nano (2) dice que nunca es triste, “lo que no tiene es remedio”. Yo creo que a veces sí es triste, y tal vez el remedio sea asumirla como es.
Contar otra historia es contarse una mentira que puede brindarnos por un tiempo un mundo rosa, pero más tarde o más temprano la burbuja se pincha y cuanto más alto hayamos flotado en ella, más dolerá el golpe.
Cuando lo que ves coincida exactamente con tus deseos, desconfiá de tus ojos.
(1) SERRAT, Joan Manuel; en "Bienaventurados", de su álbum homónimo
(2) SERRAT, Joan Manuel; en "Sinceramente tuyo" de su álbum "Cada loco con su tema"
domingo, 17 de agosto de 2008
UN REGALO DE ANAHÍ
Ayer, ordenando papeles, encontre un cuento que hace varios años me regaló mi amiga Anahí. Me sorprendió porque estos últimos días andaba con un asunto en la cabeza y este escrito me ayudo a tomar una decisión.
Espero que lo disfruten y recuerden; algún día puede serles de utilidad.
Una bella princesa estaba buscando consorte...Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no tenía más riquezas que amor y perseverancia.
Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Ésa es mi dote-.
La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar -Tendrás tu oportunidad, si pasas la prueba, me desposarás-.
Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena. Todo iba a las mil maravillas. Incluso algunos optimistas habían comenzado a planear los festejos.
Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona habían salido a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la infanta, el joven se levantó y sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.
Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa -¿Qué fue lo que te ocurrió?, estabas a un paso de lograr la meta, ¿por qué perdiste esa oportunidad? ¿por qué te retiraste?-. Con profunda consternación y algunas lágrimas mal disimuladas, contestó en voz baja -NO me ahorró ni un día de sufrimiento, ni siquiera una hora, No merecía mi amor...
El merecimiento no es egolatría. Cuando abrimos el corazón y damos lo mejor de nosotros merecemos al menos consideración.
Cuando alguien desprecia lo que brindamos y nos hiere, esa persona no se hace merecedora de nuestro afecto.
La ecuación es simple: si no me siento bien en un lugar, empaco y me voy. Nadie debe quedarse esperando agradar o acomodando sus conductas a lo que el otro desea.
En cualquier tipo de relación que tengas: parejas, amistades, familia, sui generis, no te merece quien no te valore, y menos aún quien te lastime. Y si alguien que te valora te hiere reiteradamente sin intención, puede que te merezca... pero no te conviene.
Dejate seducir por quien te haga reír, pero enamorate de quien no te haga llorar.
Espero que lo disfruten y recuerden; algún día puede serles de utilidad.
Una bella princesa estaba buscando consorte...Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no tenía más riquezas que amor y perseverancia.
Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Ésa es mi dote-.
La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar -Tendrás tu oportunidad, si pasas la prueba, me desposarás-.
Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena. Todo iba a las mil maravillas. Incluso algunos optimistas habían comenzado a planear los festejos.
Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona habían salido a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la infanta, el joven se levantó y sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.
Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa -¿Qué fue lo que te ocurrió?, estabas a un paso de lograr la meta, ¿por qué perdiste esa oportunidad? ¿por qué te retiraste?-. Con profunda consternación y algunas lágrimas mal disimuladas, contestó en voz baja -NO me ahorró ni un día de sufrimiento, ni siquiera una hora, No merecía mi amor...
El merecimiento no es egolatría. Cuando abrimos el corazón y damos lo mejor de nosotros merecemos al menos consideración.
Cuando alguien desprecia lo que brindamos y nos hiere, esa persona no se hace merecedora de nuestro afecto.
La ecuación es simple: si no me siento bien en un lugar, empaco y me voy. Nadie debe quedarse esperando agradar o acomodando sus conductas a lo que el otro desea.
En cualquier tipo de relación que tengas: parejas, amistades, familia, sui generis, no te merece quien no te valore, y menos aún quien te lastime. Y si alguien que te valora te hiere reiteradamente sin intención, puede que te merezca... pero no te conviene.
Dejate seducir por quien te haga reír, pero enamorate de quien no te haga llorar.
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