Ayer escuché la siguiente noticia: en Bahía Blanca un comerciante persiguió cinco cuadras a un adolescente que le había robado dinero de su Autoservicio, y tras atraparlo y pegarle una paliza, lo dejó en libertad luego de que le prometiera que pasaría a charlar por su negocio para encarrilar su vida y apartarse del delito.
Se trata de un comerciante, dueño del Autoservicio ubicado en el barrio Maldonado, quien sufrió el duodécimo asalto en los últimos cuatros años, esta vez, perpetrado por un chico de 16 años.
El comerciante reprendió con severidad al chico, le recriminó su conducta, y le dijo que lo dejaba en libertad si éste le prometía pasar después por su negocio para hablar sobre la posibilidad de encarrilar su vida y de abandonar el delito, e incluso, darle un trabajo.
Este buen señor se llama (y no se rían!!!) Abraham Bueno!!!
Aparte de reirme mucho al oír el nombre, tuve una sensación maravillosa que llenó mi alma por unos instantes al comprobar que todavía hay muchos que estamos en esta orilla, una sensación que sólo se me ocurre describir como "orgullo ageno".
Hasta el momento de la noticia, el chico aún no se había acercado hasta el comercio en cuestión, y probablemente nunca lo haga, pero no por ello deja de ser meritoria la actitud de este hombre, tanto que me recordó algo que alguna vez escribió Joaquín V. Gonzáles (y conste que no es santo de mi devoción): "...Los únicos derrotados son los que no creen en nada, los que no conciben un ideal, los que no ven más camino que el de su casa o su negocio y se desesperan y reniegan de sí mismos de su patria y de su Dios, si lo tienen, cada vez que les sale mal algún cálculo financiero o político de la matemática de su egoísmo."
A Abraham Bueno, mi pequeño y sincero homenaje.
*SERRANO, Ismael (cuando no?!) en "Ya ves" de su álbum "Principio de incertidumbre"
miércoles, 24 de septiembre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
"...A veces, cuando fluye en mi la sangre de mi despistada madre, imagino que llega a mi vida un hombre que cuando río me dice: "¿Por qué lloras?" y seca con sus labios las lágrimas que no derramo; cuando me llevo al mundo por delante me dice: "¿Por qué tiemblas?"; cuando viajo me dice: "¿Por qué huyes?"; y ante mis noches mundanas, mis días activos, mis frases insolentes exclama desolado: "¡Nunca supuse que una mujer pudiera ser tan débil!"."(1)
Dedicado a mis amigas Gabi y Ani, dos mujeres sensacionales que seguramente se sentirán (como quien escribe) absolutamente identificadas al leerlo.
(1) BULLRICH, Silvina: "en La Abnegación" de su libro "Historias inmorales"; Ed. Sudamericana, Bs. As.; 1973; página 35.-
Dedicado a mis amigas Gabi y Ani, dos mujeres sensacionales que seguramente se sentirán (como quien escribe) absolutamente identificadas al leerlo.
(1) BULLRICH, Silvina: "en La Abnegación" de su libro "Historias inmorales"; Ed. Sudamericana, Bs. As.; 1973; página 35.-
sábado, 13 de septiembre de 2008
LA INVENCION DE MOREL-Adolfo Bioy Casares
La verdad es que a mi no me gusta como escribe Bioy Casares (excepto cuando se convierte con Borges en Bustos Domecq. Es algo muy personal y no lo desmerezco, pero su forma de narrar se me hace aburridísima.
Independientemente de ello, ésta novela amerita leerse por la historia en sí misma, que es la de un hombre que queda varado en una isla desierta y descubre un aparato infernal y maravilloso que bien quisiéramos tener porque permitía situarse y revivir eternamente episodios de la vida pasada. Se imaginan poder ubicarnos y vivir infinitamente el momento más felíz de nuestra existencia, una y otra vez?
Sólo por eso me parece recomendable, repito: a mi no me gusta como escribe Bioy.
LA FRASE: No es increíble?! no encontré ninguna destacable!!
*BIOY CASARES, Adolfo: "La invención de Morel"; Ed. Planeta Aregentina; Buenos Aires; 2000.-
Independientemente de ello, ésta novela amerita leerse por la historia en sí misma, que es la de un hombre que queda varado en una isla desierta y descubre un aparato infernal y maravilloso que bien quisiéramos tener porque permitía situarse y revivir eternamente episodios de la vida pasada. Se imaginan poder ubicarnos y vivir infinitamente el momento más felíz de nuestra existencia, una y otra vez?
Sólo por eso me parece recomendable, repito: a mi no me gusta como escribe Bioy.
LA FRASE: No es increíble?! no encontré ninguna destacable!!
*BIOY CASARES, Adolfo: "La invención de Morel"; Ed. Planeta Aregentina; Buenos Aires; 2000.-
LA MAQUINA DE DIOS?
Esta semana se conoció la noticia de la puesta en marcha de un proyecto científico llamado “La máquina de Dios” que intentará reproducir el fenómeno molecular que pudo haber dado origen al universo, conocido como el Big bang.
La primer vez que oí acerca de esta teoría fue de boca de un novio de mi adolescencia, ateo él, que por aquel entonces tenía planeado estudiar geofísica (intentó hacerlo, pero su cerebro mononeural no le dio para pasar el primer cuatrimestre, así que desvió hacia la medicina).
Dado que yo, que aunque deteste a los curas, creo en Dios por sobre todas las cosas, manifesté mi convicción acerca de la existencia de tal ser superior que fue creador del universo, no importa como, este chico expuso su teoría de forma muy simple, a fin de que yo pudiese comprender (ja!): dijo algo así que como que en el principio de los tiempos existía una proporción de materia y antimateria en equilibrio, y que por causas desconocidas aún se produjo un desequilibrio que puso en marcha el universo. Por supuesto mi pregunta fue qué o quién generó esas causas desconocidas, porque de la nada sólo puede surgir la nada, a lo cual no supo qué responder, confirmando mi creencia en que, lo llames como lo llames, existe un ser superior. No pudo refutarme.
Hoy, más de 15 años después de aquello volví a pensar el tema cuando escuché a un sacerdote (no recuerdo quién) al cual consultaron justamente si esta “máquina de Dios” podía hacer peligrar el dogma de Dios como creador del universo. El cura (un maestro!) respondió exactamente lo mismo que yo le respondí por aquel entonces a aquel nabo, dejando a Marcelo Slotoviazda (creo que se escribe así) sin palabras por el asombro.
Mas allá de este planteo que, resulte lo que resulte de la maquinita, no tendrá fin jamás (la ciencia es la ciencia y la fe es la fe), lo que real, realmente me pregunto y me quita el sueño es para qué mierda queremos saber esto? En qué nos cambia? Se gastaron no recuerdo cuantos miles de millones de euros para semejante pajereada (perdón por el término, pero es el más gráfico!) con el hambre que hay en el mundo, con la falta de investigaciones serias y conduscentes para parar el hambre y las enfermedades que entran el plano real y no en las divagaciones teóricas!!!
“Diez mil comerían por un año con lo que cuesta un minuto militar, cuántos dejarías de ser esclavos por el precio de una bomba al mar” (1).
Hasta cuando vamos a dejar que con satélites espiando no sé planeta, filmaciones de Marte (por favor, hay que ser pelotudo para creerles todo!!), maquinitas que no resuelven nada (si al menos hubieran logrado la de Morel (2) que permitía revivir momentos elegidos…) sigan anulando nuestra capacidad de pensar y ver más allá de nuestro horizonte (que en realidad es el de ellos)?!
Parece que a los que tenemos el “privilegio de habitar en esta orilla” (3) sólo nos queda depositar las esperanzas en Obama.
La máquina d Dios? me suena mejor "la máquina del diablo"...
(1) GIECO, León: en “La memoria”, de su álbun “Bandidos rurales”
(2) BIOY CASARES; Adolfo: “La invención de Morel”. Ver en etiqueta “Los que hay que leer”.
(3) SERRANO, Ismael: en “Somos" de su álbun “Sueños de un hombre despierto”
La primer vez que oí acerca de esta teoría fue de boca de un novio de mi adolescencia, ateo él, que por aquel entonces tenía planeado estudiar geofísica (intentó hacerlo, pero su cerebro mononeural no le dio para pasar el primer cuatrimestre, así que desvió hacia la medicina).
Dado que yo, que aunque deteste a los curas, creo en Dios por sobre todas las cosas, manifesté mi convicción acerca de la existencia de tal ser superior que fue creador del universo, no importa como, este chico expuso su teoría de forma muy simple, a fin de que yo pudiese comprender (ja!): dijo algo así que como que en el principio de los tiempos existía una proporción de materia y antimateria en equilibrio, y que por causas desconocidas aún se produjo un desequilibrio que puso en marcha el universo. Por supuesto mi pregunta fue qué o quién generó esas causas desconocidas, porque de la nada sólo puede surgir la nada, a lo cual no supo qué responder, confirmando mi creencia en que, lo llames como lo llames, existe un ser superior. No pudo refutarme.
Hoy, más de 15 años después de aquello volví a pensar el tema cuando escuché a un sacerdote (no recuerdo quién) al cual consultaron justamente si esta “máquina de Dios” podía hacer peligrar el dogma de Dios como creador del universo. El cura (un maestro!) respondió exactamente lo mismo que yo le respondí por aquel entonces a aquel nabo, dejando a Marcelo Slotoviazda (creo que se escribe así) sin palabras por el asombro.
Mas allá de este planteo que, resulte lo que resulte de la maquinita, no tendrá fin jamás (la ciencia es la ciencia y la fe es la fe), lo que real, realmente me pregunto y me quita el sueño es para qué mierda queremos saber esto? En qué nos cambia? Se gastaron no recuerdo cuantos miles de millones de euros para semejante pajereada (perdón por el término, pero es el más gráfico!) con el hambre que hay en el mundo, con la falta de investigaciones serias y conduscentes para parar el hambre y las enfermedades que entran el plano real y no en las divagaciones teóricas!!!
“Diez mil comerían por un año con lo que cuesta un minuto militar, cuántos dejarías de ser esclavos por el precio de una bomba al mar” (1).
Hasta cuando vamos a dejar que con satélites espiando no sé planeta, filmaciones de Marte (por favor, hay que ser pelotudo para creerles todo!!), maquinitas que no resuelven nada (si al menos hubieran logrado la de Morel (2) que permitía revivir momentos elegidos…) sigan anulando nuestra capacidad de pensar y ver más allá de nuestro horizonte (que en realidad es el de ellos)?!
Parece que a los que tenemos el “privilegio de habitar en esta orilla” (3) sólo nos queda depositar las esperanzas en Obama.
La máquina d Dios? me suena mejor "la máquina del diablo"...
(1) GIECO, León: en “La memoria”, de su álbun “Bandidos rurales”
(2) BIOY CASARES; Adolfo: “La invención de Morel”. Ver en etiqueta “Los que hay que leer”.
(3) SERRANO, Ismael: en “Somos" de su álbun “Sueños de un hombre despierto”
lunes, 8 de septiembre de 2008
NOSOTROS Y LA HELADERA
Siempre pensé que los argentinos tenemos una mala relación con la comida, una relación enfermiza, de ¿amor-odio? Para nosotros todo gira alrededor de una mesa. No somos capaces de celebrar ningún evento sólo con mística, debemos hacerlo además con “mástica”. Todas nuestras reuniones sociales incluyen “refrigerio”; hasta los velatorios!! Es una cuestión cultural.
He notado que algunas mujeres que dicen cuidarse porque si no lo hacen engordan no tienen más temas de conversación que lo que se cocina en canal “ El Gourmet”. Sé que tanto la obesidad como los trastornos de alimentación relacionados con la anorexia y bulimia tienen raíces psicológicas que llevan a las personas a relacionarse negativamente con la comida: tanto los obesos como los anoréxicos no pueden dejar de pensar y hablar de ella. Creo que para quien cuenta calorías cada día, mirar cocinar por televisión es como estar en tratamiento para alcohólicos e ir a la exposición de vinos del Teatro Argentino!!
Hace unos años conocí a una chica que estaba en tratamiento por ser bulímica y anoréxica. Recuerdo especialmente que parte del tratamiento (estaba ya en la etapa ambulatoria en ALUBA) consistía en no tener contacto con los alimentos previo a comerlos. No podía prepararlos ella misma, y debía cumplir las cuatro comidas en horarios determinados. Más de una vez y luego de largas trasnochadas terminamos preparándole el desayuno para luego acostarnos. Supongo que mirar el canal “Gourmet” estaría absolutamente prohibido.
Si algo logra irritarme es la gente que, excedida de peso o en su peso a fuerza de matarse de hambre, ve a personas naturalmente delgadas, como quien escribe, y sentencia “vos no comés nada”. Quien hace tal comentario evidentemente no se ha sentado a una mesa conmigo… Mi tío Pablo, que me ha visto comer incontables veces, suele decir que resulta más económico regalarme ropa que invitarme a cenar, y su billetera lo ha padecido.
Lo curioso es que quienes tienen ese razonamiento son personas que están todo el día sentadas, y no ven más allá de su horizonte para entender que algunos llevamos otro estilo de vida. No engordo porque, además de tener un metabolismo y genética privilegiados en este sentido, me alimento sanamente, y esto no significa ensalada de lechuga, significa comida variada y sobre todo, a horario (no me refiero a comer puntualmente a las 13 y las 21, sino a no saltar comidas y luego arrasar con cualquier cosa de pie frente a la heladera). Almuerzo y ceno sentada a la mesa, con todo lo que puedo llegar a necesitar dispuesto antes de comenzar a fin de no tener que interrumpir el ritual. Me encantan los dulces, las masas, las tortas… pero no se me ocurre comer un super-pancho, o hamburguesas, aunque a veces me clavo un choripan.
Además, lo que consumo lo gasto: nunca fui al gimnasio pero camino mucho, y no sólo porque me gusta y me mantiene en forma sino porque despeja mi cabeza de pelotudeses que a otros los llevan a atacar la heladera. Las calorías que no quemo con actividad física la gasto con actividad cerebral. Leer un libro, resolver problemas de ingenio, es mejor que mirar cocinar por TV cosas que uno no puede comer.
He observado cuanta influencia tiene la educación recibida en la relación que se mantiene con la comida. En mi adolescencia, las chicas que vivían a dieta (aún sin ser gordas) tenían madres que vivían a dieta.
Mi amiga Gabi es naturalmente delgada como yo, y aunque no camina ni una cuadra anda todo el día así que no tiene necesidad de dietas. Cuando engorda un par de kilos, no se preocupa. La acostumbraron a sentarse a la mesa en familia, a horarios regulares. Omar, el papá de Gabi, no atiende ni el teléfono mientras come. Aún hoy, cuando ella va a almorzar con su familia respeta el horario en que normalmente lo hacen. Y esto que mamó desde la cuna sigue siendo su manera de comer aunque esté sola en su departamento. A mi me pasa algo similar.
Cuando alguien se queja de su peso, trato de que tome conciencia de la importancia de “moverse”, de respetar horarios. Y no soy tan imbecil como para no advertir que a algunos les resulta más dificultoso, que comen por ansiedad o cuando algo no les sale como esperan, pero esas son justamente las personas que no admiten comenzar una terapia paralela a su dieta que las lleve a encontrar las raíces de su relación con la comida. Excluyo, por supuesto, a quienes engordan por motivos hormonales u otros problemas de salud aunque se cuiden y la cabeza marche bien.
Hace unos días escuché por radio que a la hija de Araceli González la discriminaron para un desfile por estar gorda: ¿????!!!! (la hija de Araceli González no es gorda, es petisa, y los 1,68 que dice medir no los alcanza ni con tacos de 7 centímetros!!).
Clarín publicó el 31/08/08 una nota acerca de trastornos de alimentación (bulimia, anorexia) en jóvenes y adolescentes varones.
Hace un mes el Congreso Nacional aprobó la ley que consagra a la obesidad y enfermedades afines justamente como enfermedades, obligando a las obras sociales a costear los tratamientos pertinentes.
El tema es cada vez más grave: la hija de una amiga tiene 11 años y comenta que ya tiene compañeritas anoréxicas.
Parece que no existe término medio: o anorexia u obesidad.
Más allá de esta cultura impuesta de tener que estar delgada como la modelo de la gráfica de nuestro diseñador favorito, de la relación enfermiza que como dije tenemos los argentinos con la comida, de la falta de formación que padecemos respecto de la importancia de hacer actividad física, de la excesiva importancia que le damos a la estética, creo que hay alguna falla en el amor propio, en la autoestima, que se refleja en la actitud que tomamos respecto a nuestra propia apariencia porque es lo que está a la vista, pero en realidad va mucho más allá, pasa por otro lado. Las personas anoréxicas aún estando horriblemente delgadas se ven gordas. Creo que en realidad es otra cosa la que no les gusta de si mismas, otros detalles con los que no están conformes.
Una de las mujeres con personalidad más fascinante que conocí es una compañera del colegio secundario. Era gorda porque como solía decir era “feliz comiendo!” (y hasta le brillaban los ojos cuando lo decía!!!). Era dueña de una simpatía y una facilidad para relacionarse que cuando salíamos tenía más candidatos que cualquiera, muchos más que yo que, sin falsa modestia, era la más linda y delgada del grupo. Supongo que el secreto estaba en que tenía muy claro quien era y relativizaba la importancia de lo físico. Esa era la imagen que, además, proyectaba a los demás: seguridad acerca de ella misma, incluso de su físico al punto de vestirse con la misma ropa que las delgadas porque estaba de moda. He admirado su desfachatez. Y creo que parte de todo esto era que sabía que las personas con cerebro y corazón equilibrados no elegimos a nuestros amigos según su IMC.
El Nano dice “bienaventurados los pobres porque saben con certeza que no ha de quererles nadie por su riqueza” (1), yo agrego: bienaventurados los feos y los gordos, ya que quien los quiera no lo hará por su aspecto sino por su esencia; y esto es algo que sí me ha tocado personalmente en los casos en que algún imbécil se me ha acercado sólo para mostrarse con una mujer linda; pero el drama de los lindos es un tema que dejo para otro momento.
(1) SERRAT, Joan Manuel: en “Bienaventurados”, de su álbum homónimo.
He notado que algunas mujeres que dicen cuidarse porque si no lo hacen engordan no tienen más temas de conversación que lo que se cocina en canal “ El Gourmet”. Sé que tanto la obesidad como los trastornos de alimentación relacionados con la anorexia y bulimia tienen raíces psicológicas que llevan a las personas a relacionarse negativamente con la comida: tanto los obesos como los anoréxicos no pueden dejar de pensar y hablar de ella. Creo que para quien cuenta calorías cada día, mirar cocinar por televisión es como estar en tratamiento para alcohólicos e ir a la exposición de vinos del Teatro Argentino!!
Hace unos años conocí a una chica que estaba en tratamiento por ser bulímica y anoréxica. Recuerdo especialmente que parte del tratamiento (estaba ya en la etapa ambulatoria en ALUBA) consistía en no tener contacto con los alimentos previo a comerlos. No podía prepararlos ella misma, y debía cumplir las cuatro comidas en horarios determinados. Más de una vez y luego de largas trasnochadas terminamos preparándole el desayuno para luego acostarnos. Supongo que mirar el canal “Gourmet” estaría absolutamente prohibido.
Si algo logra irritarme es la gente que, excedida de peso o en su peso a fuerza de matarse de hambre, ve a personas naturalmente delgadas, como quien escribe, y sentencia “vos no comés nada”. Quien hace tal comentario evidentemente no se ha sentado a una mesa conmigo… Mi tío Pablo, que me ha visto comer incontables veces, suele decir que resulta más económico regalarme ropa que invitarme a cenar, y su billetera lo ha padecido.
Lo curioso es que quienes tienen ese razonamiento son personas que están todo el día sentadas, y no ven más allá de su horizonte para entender que algunos llevamos otro estilo de vida. No engordo porque, además de tener un metabolismo y genética privilegiados en este sentido, me alimento sanamente, y esto no significa ensalada de lechuga, significa comida variada y sobre todo, a horario (no me refiero a comer puntualmente a las 13 y las 21, sino a no saltar comidas y luego arrasar con cualquier cosa de pie frente a la heladera). Almuerzo y ceno sentada a la mesa, con todo lo que puedo llegar a necesitar dispuesto antes de comenzar a fin de no tener que interrumpir el ritual. Me encantan los dulces, las masas, las tortas… pero no se me ocurre comer un super-pancho, o hamburguesas, aunque a veces me clavo un choripan.
Además, lo que consumo lo gasto: nunca fui al gimnasio pero camino mucho, y no sólo porque me gusta y me mantiene en forma sino porque despeja mi cabeza de pelotudeses que a otros los llevan a atacar la heladera. Las calorías que no quemo con actividad física la gasto con actividad cerebral. Leer un libro, resolver problemas de ingenio, es mejor que mirar cocinar por TV cosas que uno no puede comer.
He observado cuanta influencia tiene la educación recibida en la relación que se mantiene con la comida. En mi adolescencia, las chicas que vivían a dieta (aún sin ser gordas) tenían madres que vivían a dieta.
Mi amiga Gabi es naturalmente delgada como yo, y aunque no camina ni una cuadra anda todo el día así que no tiene necesidad de dietas. Cuando engorda un par de kilos, no se preocupa. La acostumbraron a sentarse a la mesa en familia, a horarios regulares. Omar, el papá de Gabi, no atiende ni el teléfono mientras come. Aún hoy, cuando ella va a almorzar con su familia respeta el horario en que normalmente lo hacen. Y esto que mamó desde la cuna sigue siendo su manera de comer aunque esté sola en su departamento. A mi me pasa algo similar.
Cuando alguien se queja de su peso, trato de que tome conciencia de la importancia de “moverse”, de respetar horarios. Y no soy tan imbecil como para no advertir que a algunos les resulta más dificultoso, que comen por ansiedad o cuando algo no les sale como esperan, pero esas son justamente las personas que no admiten comenzar una terapia paralela a su dieta que las lleve a encontrar las raíces de su relación con la comida. Excluyo, por supuesto, a quienes engordan por motivos hormonales u otros problemas de salud aunque se cuiden y la cabeza marche bien.
Hace unos días escuché por radio que a la hija de Araceli González la discriminaron para un desfile por estar gorda: ¿????!!!! (la hija de Araceli González no es gorda, es petisa, y los 1,68 que dice medir no los alcanza ni con tacos de 7 centímetros!!).
Clarín publicó el 31/08/08 una nota acerca de trastornos de alimentación (bulimia, anorexia) en jóvenes y adolescentes varones.
Hace un mes el Congreso Nacional aprobó la ley que consagra a la obesidad y enfermedades afines justamente como enfermedades, obligando a las obras sociales a costear los tratamientos pertinentes.
El tema es cada vez más grave: la hija de una amiga tiene 11 años y comenta que ya tiene compañeritas anoréxicas.
Parece que no existe término medio: o anorexia u obesidad.
Más allá de esta cultura impuesta de tener que estar delgada como la modelo de la gráfica de nuestro diseñador favorito, de la relación enfermiza que como dije tenemos los argentinos con la comida, de la falta de formación que padecemos respecto de la importancia de hacer actividad física, de la excesiva importancia que le damos a la estética, creo que hay alguna falla en el amor propio, en la autoestima, que se refleja en la actitud que tomamos respecto a nuestra propia apariencia porque es lo que está a la vista, pero en realidad va mucho más allá, pasa por otro lado. Las personas anoréxicas aún estando horriblemente delgadas se ven gordas. Creo que en realidad es otra cosa la que no les gusta de si mismas, otros detalles con los que no están conformes.
Una de las mujeres con personalidad más fascinante que conocí es una compañera del colegio secundario. Era gorda porque como solía decir era “feliz comiendo!” (y hasta le brillaban los ojos cuando lo decía!!!). Era dueña de una simpatía y una facilidad para relacionarse que cuando salíamos tenía más candidatos que cualquiera, muchos más que yo que, sin falsa modestia, era la más linda y delgada del grupo. Supongo que el secreto estaba en que tenía muy claro quien era y relativizaba la importancia de lo físico. Esa era la imagen que, además, proyectaba a los demás: seguridad acerca de ella misma, incluso de su físico al punto de vestirse con la misma ropa que las delgadas porque estaba de moda. He admirado su desfachatez. Y creo que parte de todo esto era que sabía que las personas con cerebro y corazón equilibrados no elegimos a nuestros amigos según su IMC.
El Nano dice “bienaventurados los pobres porque saben con certeza que no ha de quererles nadie por su riqueza” (1), yo agrego: bienaventurados los feos y los gordos, ya que quien los quiera no lo hará por su aspecto sino por su esencia; y esto es algo que sí me ha tocado personalmente en los casos en que algún imbécil se me ha acercado sólo para mostrarse con una mujer linda; pero el drama de los lindos es un tema que dejo para otro momento.
(1) SERRAT, Joan Manuel: en “Bienaventurados”, de su álbum homónimo.
martes, 2 de septiembre de 2008
OTRA VEZ KUNDERA
"El hombre atraviesa el presente con los ojos vendados. Sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo. Y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar al pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido"
En "El libro de los amores ridículos". Ver en etiqueta "LOS QUE HAY QUE LEER"
En "El libro de los amores ridículos". Ver en etiqueta "LOS QUE HAY QUE LEER"
lunes, 1 de septiembre de 2008
CASUALIDAD vs CAUSALIDAD *
Richard Bach, el escritor estadounidense que adquirió fama con “Juan Salvador Gaviota”(1) y no puede despojarse en sus obras de su pasión por los aviones, las aves y el volar, dice en su libro “Nada es azar” (2) que si permanecemos con la mente, los ojos y el corazón abiertos podremos ver el sentido de los hechos que, de otro modo, llamaríamos casualidad.
Según mi tío Pablo, a quien adoro aunque no siempre coincidimos, todo radica en estar en el lugar justo en el momento preciso. Para bien o para mal.
Esto me llevó a recordar unos detalles que mi memoria mantenía reprimidos:
En mis 11 años, cuando estaba convencida que estudiaría medicina (¿?), paseando por el mercado de pulgas de San Telmo se me ocurrió comprar un paquete “sorpresa”. Elegí uno que tenía forma de libro (desde entonces…) y al abrirlo me encontré con un Tratado de Sucesiones de José Arias, autografiado por él. Volví a encontrarlo hace dos años, embalando libros para mi mudanza, con una pequeña notita escrita con la letra que tenía a esa edad, indicando el lugar y fecha de adquisición (también desde entonces!!). Nunca estudié medicina, en cambio llevo varios de Abogada. Casualidad o causalidad?
Hace unos años, supe que el padre de una compañera de estudio no se detuvo hasta lograr que su hermano dejara a la mujer de su vida porque no podía tener hijos. Recordé esto hace unos meses al advertir que hoy, su hermano sigue soltero a los cincuenta y tantos años y su hija, que se recibió conmigo, está infelizmente casada, absolutamente anulada en todos los aspectos de su vida y, paradójicamente, no puede tener hijos…
Hace unos años también, llegó a la oficina de mi entonces jefe una gacetilla informativa perteneciente a una ONG que reunía a padres y familiares de víctimas de accidentes de tránsito. Como no iba acompañada de una petición concreta, parecía más bien una simple publicidad; no sé, el caso en que acabó en el cesto de la basura.
Hoy, cuatro años más tarde, mi entonces jefe (actualmente un amigo al quiero mucho), acaba de perder a dos de sus hijitos en un accidente de tránsito.
Me pregunto si existe alguna relación predestinada entre esos episodios probablemente insignificantes y las realidades (en algún caso terribles) que trajo el futuro.
Ismael Serrano dice que “la excusa más cobarde es culpar al destino” (3). Yo creo que algo ajeno, (Dios, el destino, quien sea) nos pone ante las encrucijadas y luego nos da la libertad para elegir cuál camino tomar.
No logro distinguir con claridad hasta donde los hechos que a diario se nos presentan tiene real incidencia o relación con nuestro futuro: elegir ir a determinado lugar, determinado día, a determinada hora por ejemplo.
Si sé que cuando Dios nos pone algo frente a los ojos es para que lo veamos. Somos libres para verlo o hacernos los ciegos.
* Quienes padezcan al igual que yo la angustia existencial que provoca esta dicotomía, sabrán apreciar sin duda el libro “Los Versos Satánicos” de Salman Rushdie (Ver en etiqueta “Los que hay que leer”) y la película “Constantine” (con el protagónico del bombonazo Keanu Rives)
(1) BACH, Richard: “Juan Salvador Gaviota”, Javier Vergara Editores.
(2) BACH, Richard: “Nada es Azar”, Javier Vergara Editores.
(3) SERRANO, Ismael: en “Amores imposibles” de su álbum “Sueños de un hombre despierto”.-
Según mi tío Pablo, a quien adoro aunque no siempre coincidimos, todo radica en estar en el lugar justo en el momento preciso. Para bien o para mal.
Esto me llevó a recordar unos detalles que mi memoria mantenía reprimidos:
En mis 11 años, cuando estaba convencida que estudiaría medicina (¿?), paseando por el mercado de pulgas de San Telmo se me ocurrió comprar un paquete “sorpresa”. Elegí uno que tenía forma de libro (desde entonces…) y al abrirlo me encontré con un Tratado de Sucesiones de José Arias, autografiado por él. Volví a encontrarlo hace dos años, embalando libros para mi mudanza, con una pequeña notita escrita con la letra que tenía a esa edad, indicando el lugar y fecha de adquisición (también desde entonces!!). Nunca estudié medicina, en cambio llevo varios de Abogada. Casualidad o causalidad?
Hace unos años, supe que el padre de una compañera de estudio no se detuvo hasta lograr que su hermano dejara a la mujer de su vida porque no podía tener hijos. Recordé esto hace unos meses al advertir que hoy, su hermano sigue soltero a los cincuenta y tantos años y su hija, que se recibió conmigo, está infelizmente casada, absolutamente anulada en todos los aspectos de su vida y, paradójicamente, no puede tener hijos…
Hace unos años también, llegó a la oficina de mi entonces jefe una gacetilla informativa perteneciente a una ONG que reunía a padres y familiares de víctimas de accidentes de tránsito. Como no iba acompañada de una petición concreta, parecía más bien una simple publicidad; no sé, el caso en que acabó en el cesto de la basura.
Hoy, cuatro años más tarde, mi entonces jefe (actualmente un amigo al quiero mucho), acaba de perder a dos de sus hijitos en un accidente de tránsito.
Me pregunto si existe alguna relación predestinada entre esos episodios probablemente insignificantes y las realidades (en algún caso terribles) que trajo el futuro.
Ismael Serrano dice que “la excusa más cobarde es culpar al destino” (3). Yo creo que algo ajeno, (Dios, el destino, quien sea) nos pone ante las encrucijadas y luego nos da la libertad para elegir cuál camino tomar.
No logro distinguir con claridad hasta donde los hechos que a diario se nos presentan tiene real incidencia o relación con nuestro futuro: elegir ir a determinado lugar, determinado día, a determinada hora por ejemplo.
Si sé que cuando Dios nos pone algo frente a los ojos es para que lo veamos. Somos libres para verlo o hacernos los ciegos.
* Quienes padezcan al igual que yo la angustia existencial que provoca esta dicotomía, sabrán apreciar sin duda el libro “Los Versos Satánicos” de Salman Rushdie (Ver en etiqueta “Los que hay que leer”) y la película “Constantine” (con el protagónico del bombonazo Keanu Rives)
(1) BACH, Richard: “Juan Salvador Gaviota”, Javier Vergara Editores.
(2) BACH, Richard: “Nada es Azar”, Javier Vergara Editores.
(3) SERRANO, Ismael: en “Amores imposibles” de su álbum “Sueños de un hombre despierto”.-
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
