Esta semana se conoció la noticia de la puesta en marcha de un proyecto científico llamado “La máquina de Dios” que intentará reproducir el fenómeno molecular que pudo haber dado origen al universo, conocido como el Big bang.
La primer vez que oí acerca de esta teoría fue de boca de un novio de mi adolescencia, ateo él, que por aquel entonces tenía planeado estudiar geofísica (intentó hacerlo, pero su cerebro mononeural no le dio para pasar el primer cuatrimestre, así que desvió hacia la medicina).
Dado que yo, que aunque deteste a los curas, creo en Dios por sobre todas las cosas, manifesté mi convicción acerca de la existencia de tal ser superior que fue creador del universo, no importa como, este chico expuso su teoría de forma muy simple, a fin de que yo pudiese comprender (ja!): dijo algo así que como que en el principio de los tiempos existía una proporción de materia y antimateria en equilibrio, y que por causas desconocidas aún se produjo un desequilibrio que puso en marcha el universo. Por supuesto mi pregunta fue qué o quién generó esas causas desconocidas, porque de la nada sólo puede surgir la nada, a lo cual no supo qué responder, confirmando mi creencia en que, lo llames como lo llames, existe un ser superior. No pudo refutarme.
Hoy, más de 15 años después de aquello volví a pensar el tema cuando escuché a un sacerdote (no recuerdo quién) al cual consultaron justamente si esta “máquina de Dios” podía hacer peligrar el dogma de Dios como creador del universo. El cura (un maestro!) respondió exactamente lo mismo que yo le respondí por aquel entonces a aquel nabo, dejando a Marcelo Slotoviazda (creo que se escribe así) sin palabras por el asombro.
Mas allá de este planteo que, resulte lo que resulte de la maquinita, no tendrá fin jamás (la ciencia es la ciencia y la fe es la fe), lo que real, realmente me pregunto y me quita el sueño es para qué mierda queremos saber esto? En qué nos cambia? Se gastaron no recuerdo cuantos miles de millones de euros para semejante pajereada (perdón por el término, pero es el más gráfico!) con el hambre que hay en el mundo, con la falta de investigaciones serias y conduscentes para parar el hambre y las enfermedades que entran el plano real y no en las divagaciones teóricas!!!
“Diez mil comerían por un año con lo que cuesta un minuto militar, cuántos dejarías de ser esclavos por el precio de una bomba al mar” (1).
Hasta cuando vamos a dejar que con satélites espiando no sé planeta, filmaciones de Marte (por favor, hay que ser pelotudo para creerles todo!!), maquinitas que no resuelven nada (si al menos hubieran logrado la de Morel (2) que permitía revivir momentos elegidos…) sigan anulando nuestra capacidad de pensar y ver más allá de nuestro horizonte (que en realidad es el de ellos)?!
Parece que a los que tenemos el “privilegio de habitar en esta orilla” (3) sólo nos queda depositar las esperanzas en Obama.
La máquina d Dios? me suena mejor "la máquina del diablo"...
(1) GIECO, León: en “La memoria”, de su álbun “Bandidos rurales”
(2) BIOY CASARES; Adolfo: “La invención de Morel”. Ver en etiqueta “Los que hay que leer”.
(3) SERRANO, Ismael: en “Somos" de su álbun “Sueños de un hombre despierto”
sábado, 13 de septiembre de 2008
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