Finalmente, en virtud de que existen personas sumamente enfermas y psicóticas, no queda más remedio que restringir el acceso a este blog.
Si recibiste mi invitación es porque estás entre mis elegidos.
martes, 30 de diciembre de 2008
viernes, 19 de diciembre de 2008
TANGO
Siempre lo llamé “lamento de cornudo”, aunque me gusta, por supuesto, (Julio Sosa, no Gardel); sin embargo, he aquí la mejor definición de tango que he leído:
“ (…)Los tangos son unas músicas tristes que se bailan cuando uno está alegre y así vuelven a ponerse triste. (…)”
BENNEDETTI, Mario: “Primavera con una esquina rota”; Editorial Nueva Imagen S.R.L.; Buenos Aires; 1989; página 193.- Aclaro que la redacción es pésima porque quien relata es una nena de poos años.
“ (…)Los tangos son unas músicas tristes que se bailan cuando uno está alegre y así vuelven a ponerse triste. (…)”
BENNEDETTI, Mario: “Primavera con una esquina rota”; Editorial Nueva Imagen S.R.L.; Buenos Aires; 1989; página 193.- Aclaro que la redacción es pésima porque quien relata es una nena de poos años.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
EL PROBLEMA DE NO TENER PROBLEMAS
Así como existen naciones que necesitan de la guerra para subsistir porque sociológicamente se han formado así, existen personas que no pueden vivir sin estar en “guerra” con alguien. Si no es un amigo (ex-amigo) es un vecino, si no algún pariente; un jefe, un compañero de trabajo... No conciben estar en paz.
Mi teoría (compartida con amigos en largas conversaciones) es que dichas personas en realidad no están en paz consigo mismas, pero resulta demasiado abrumador hacerse cargo de eso y por tanto tiran la culpa hacia el costado. Pagar un psiquiatra les duele en el alma, por eso torturan a quienes las rodean.
La peor parte es que en su psicosis no logran ver que el resto, los demás, no funcionamos así, que lo que ellas hacen no es “lo normal” (dentro de lo que podemos llamar “normalidad” media, porque hay que admitir que todos somos un poquito anormales, no?).
Esas personas tienen una soberbia tan enquistada que no entienden (o no les interesa entender) que nadie vino al mundo para hacerles de pseudo-psicólogo, para pasarse horas y horas escuchando sus monólogos de dramas inventados, problemas inexistentes, conflictos auto-generados.
En su locura creen que los demás tienen su mismo “modus operandi” y están pendientes de qué hacen o dicen personas que las enterraron en el olvido para salirle al cruce.
La realidad es que los demás las dejan atrás y siguen con su vida que en más o en menos, tiene problemas reales y concretos, mayores o menores, pero problemas que ameritan “hacerse problema” y buscar la solución.
Ven como traición que los demás no odien a quienes ellas odian, o el hecho de que los allegados se harten de su rosario de querellas porque el egoísmo les impide darse cuenta que la amistad es otra cosa, la amistad no es acercarse a alguien porque tiene un familiar enfermo o porque se le incendió el rancho, la amistad no es tomar a otro de confesor para relatar una y otra vez en forma obsesiva sus historias paranoicas sin preguntarle ni una vez “vos estás bien?” y obligarlo a escuchar hasta las 3 de la mañana de un martes (sin advertir que los demás tenemos horarios normales, madrugamos y no nos empastillamos crónicamente para dormir y despertar) persecuciones cinematográficas que llevan a cabo diariamente porque ya forman parte de su rutina y sin ellas su vida es un vacío “de media noche a media noche” , como dice Marce.
Luego no entienden que esos allegados se conviertan en “alejados” porque se les agotó la paciencia, hartos de no poder conciliar el sueño por el dolor de cabeza y la carga negativa que dejaban en el aire.
Nadie se atreve a decírselo porque, en los casos de mayor gravedad, son personas violentas y con tal carga de agresividad que contradecirlas implica poner en riesgo la integridad física, y porque “no hay ser humano que le eche una mano a quien no se quiere dejar ayudar” (1).
Coincido con Gabriel en que el problema que tienen es no tener problemas, por eso se los inventan y van por la vida con su actitud bélica contra todo aquel que no comulgue con sus delirios persecutorios, o esté dispuesto a escuchar su ensañamiento con la víctima de turno.
“(…) Los odios vivifican y estimulan sólo si es uno quien los gobierna; destruyen y desajustan cuando son ellos los que nos dominan. (…) (2)
(1) SABINA, Joaquín: en su tema “Conductores suicidas” del álbum “Física y química”
(2) BENEDETTI, Mario: en “Primavera con una esquina rota”; Editorial Nueva Imagen S.R.L.; Buenos Aires, 1989; página102.-
Mi teoría (compartida con amigos en largas conversaciones) es que dichas personas en realidad no están en paz consigo mismas, pero resulta demasiado abrumador hacerse cargo de eso y por tanto tiran la culpa hacia el costado. Pagar un psiquiatra les duele en el alma, por eso torturan a quienes las rodean.
La peor parte es que en su psicosis no logran ver que el resto, los demás, no funcionamos así, que lo que ellas hacen no es “lo normal” (dentro de lo que podemos llamar “normalidad” media, porque hay que admitir que todos somos un poquito anormales, no?).
Esas personas tienen una soberbia tan enquistada que no entienden (o no les interesa entender) que nadie vino al mundo para hacerles de pseudo-psicólogo, para pasarse horas y horas escuchando sus monólogos de dramas inventados, problemas inexistentes, conflictos auto-generados.
En su locura creen que los demás tienen su mismo “modus operandi” y están pendientes de qué hacen o dicen personas que las enterraron en el olvido para salirle al cruce.
La realidad es que los demás las dejan atrás y siguen con su vida que en más o en menos, tiene problemas reales y concretos, mayores o menores, pero problemas que ameritan “hacerse problema” y buscar la solución.
Ven como traición que los demás no odien a quienes ellas odian, o el hecho de que los allegados se harten de su rosario de querellas porque el egoísmo les impide darse cuenta que la amistad es otra cosa, la amistad no es acercarse a alguien porque tiene un familiar enfermo o porque se le incendió el rancho, la amistad no es tomar a otro de confesor para relatar una y otra vez en forma obsesiva sus historias paranoicas sin preguntarle ni una vez “vos estás bien?” y obligarlo a escuchar hasta las 3 de la mañana de un martes (sin advertir que los demás tenemos horarios normales, madrugamos y no nos empastillamos crónicamente para dormir y despertar) persecuciones cinematográficas que llevan a cabo diariamente porque ya forman parte de su rutina y sin ellas su vida es un vacío “de media noche a media noche” , como dice Marce.
Luego no entienden que esos allegados se conviertan en “alejados” porque se les agotó la paciencia, hartos de no poder conciliar el sueño por el dolor de cabeza y la carga negativa que dejaban en el aire.
Nadie se atreve a decírselo porque, en los casos de mayor gravedad, son personas violentas y con tal carga de agresividad que contradecirlas implica poner en riesgo la integridad física, y porque “no hay ser humano que le eche una mano a quien no se quiere dejar ayudar” (1).
Coincido con Gabriel en que el problema que tienen es no tener problemas, por eso se los inventan y van por la vida con su actitud bélica contra todo aquel que no comulgue con sus delirios persecutorios, o esté dispuesto a escuchar su ensañamiento con la víctima de turno.
“(…) Los odios vivifican y estimulan sólo si es uno quien los gobierna; destruyen y desajustan cuando son ellos los que nos dominan. (…) (2)
(1) SABINA, Joaquín: en su tema “Conductores suicidas” del álbum “Física y química”
(2) BENEDETTI, Mario: en “Primavera con una esquina rota”; Editorial Nueva Imagen S.R.L.; Buenos Aires, 1989; página102.-
lunes, 15 de diciembre de 2008
OTRA MÁS (Y VAN…)
“(…) La borró de la fotografía de su vida no porque no la hubiese amado sino precisamente porque la quiso. La borró junto con el amor que sintió por ella (…) La gente grita que quiere crear un futuro mejor, pero eso no es verdad. El futuro no le interesa a nadie mientras que el pasado está lleno de vida y su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo. Los hombres quieren ser dueños del futuro sólo para poder cambiar el pasado. Luchan por entrar al laboratorio en el que se retocan las fotografías y se reescriben las biografías y la historia. (…)”
KUNDERA, Milan: “El libro de la risa y el olvido”; Ed. Boocket; Bs. As., 2008; páginas 35/36.
KUNDERA, Milan: “El libro de la risa y el olvido”; Ed. Boocket; Bs. As., 2008; páginas 35/36.
EL LIBRO DE LA RISA Y EL OLVIDO-Milan Kundera* (ya es casi obvio!!)
Este es uno de los que más me han gustado! Sí, pensaron que con “La vida está en otra parte” (1) se me pasaba el enamoramiento, pero no, sigue, y también busqué éste por cielo y tierra… pero al igual que ocurrió con “Los versos satánicos” (2) comenzaron a reeditarlo este año, así que lo hallé en “El Ateneo” (3) la semana pasada y ya lo terminé.
No es increíble? Pasé 40 minutos con el empleado rastreando el libro porque figuraba stockeado pero no estaba en el lugar correspondiente; por qué? Porque el encargado de ordenar los libros alfabéticamente por autor en lugar de ponerlo en la “K” de Kundera lo puso en la “M” de Milan… no es muy bruto?? Y ya sé que no tiene por qué haberlo leído, pero no admito que trabajes en “El Ateneo” y ni siquiera lo hayas oído mencionar…
Lo peor fue que el chico que me atendía me dijo “está en la “M”, es Milan Kundera…” como si fuera un apellido compuesto y la que estuviera equivocada con el nombre fuera yo… ergo, él tampoco lo escuchó nombrar… Lo miré y pregunté “Los de Borges los busco en la “J”??
Hace un tiempo pedí en una perfumería Poême (mi perfume), aclarando que quería “eau de parfum” (que es la versión más concentrada) y lo pronuncié con mi modesto pero certero francés “o de parfium” (es difícil escribirlo con exactitud ya que hay que poner los labios de una forma muy particular), a lo cual la empleada repitió corrigiéndome: “o de parfam..” (¿¿??!!) la miré y no resistí: “sí, si a vos te lo enseñaron así…” Y moría de ganas de darle una clase de pronunciación de vocales en francés… Sí. Soy tremenda!!
Volviendo al libro: es una novela con variaciones (haciendo analogía con una composición musical) dividida en siete partes que giran alrededor de un mismo tema. Son como distintas partes de un camino, o varios caminos diferentes que llevan a una única idea central: el olvido.
No falta la perspectiva escéptica tan de “Milan” y su característica mezcla y unión de imposibles: lo más real y lo más ficticio, lo más serio y lo más lúdico, lo más trascendental y lo más frívolo.
Se vislumbra constantemente el lay motive que, años más tarde, aborda en profundidad en “La insoportable levedad del ser” (4).-
La frase: “… el sexo no es amor, es sólo un territorio del que el amor se apodera…” en página 259 ob. cit.
*KUNDERA, Milan: “El libro de la risa y el olvido”; Ed. Boocket; Bs. As., 2008.-
(1) KUNDERA, Milan: “La vida está en otra parte”. Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
(2) RUSHDIE, Salman: “Los versos satánicos” Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
(3) No dejen de visitar el local que abrieron el 50 casi 8, una librería de ensueño, con muy buen surtido y bar en el subsuelo.
(4) KUNDERA, Milan: “La insoportable levedad del ser”. Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
No es increíble? Pasé 40 minutos con el empleado rastreando el libro porque figuraba stockeado pero no estaba en el lugar correspondiente; por qué? Porque el encargado de ordenar los libros alfabéticamente por autor en lugar de ponerlo en la “K” de Kundera lo puso en la “M” de Milan… no es muy bruto?? Y ya sé que no tiene por qué haberlo leído, pero no admito que trabajes en “El Ateneo” y ni siquiera lo hayas oído mencionar…
Lo peor fue que el chico que me atendía me dijo “está en la “M”, es Milan Kundera…” como si fuera un apellido compuesto y la que estuviera equivocada con el nombre fuera yo… ergo, él tampoco lo escuchó nombrar… Lo miré y pregunté “Los de Borges los busco en la “J”??
Hace un tiempo pedí en una perfumería Poême (mi perfume), aclarando que quería “eau de parfum” (que es la versión más concentrada) y lo pronuncié con mi modesto pero certero francés “o de parfium” (es difícil escribirlo con exactitud ya que hay que poner los labios de una forma muy particular), a lo cual la empleada repitió corrigiéndome: “o de parfam..” (¿¿??!!) la miré y no resistí: “sí, si a vos te lo enseñaron así…” Y moría de ganas de darle una clase de pronunciación de vocales en francés… Sí. Soy tremenda!!
Volviendo al libro: es una novela con variaciones (haciendo analogía con una composición musical) dividida en siete partes que giran alrededor de un mismo tema. Son como distintas partes de un camino, o varios caminos diferentes que llevan a una única idea central: el olvido.
No falta la perspectiva escéptica tan de “Milan” y su característica mezcla y unión de imposibles: lo más real y lo más ficticio, lo más serio y lo más lúdico, lo más trascendental y lo más frívolo.
Se vislumbra constantemente el lay motive que, años más tarde, aborda en profundidad en “La insoportable levedad del ser” (4).-
La frase: “… el sexo no es amor, es sólo un territorio del que el amor se apodera…” en página 259 ob. cit.
*KUNDERA, Milan: “El libro de la risa y el olvido”; Ed. Boocket; Bs. As., 2008.-
(1) KUNDERA, Milan: “La vida está en otra parte”. Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
(2) RUSHDIE, Salman: “Los versos satánicos” Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
(3) No dejen de visitar el local que abrieron el 50 casi 8, una librería de ensueño, con muy buen surtido y bar en el subsuelo.
(4) KUNDERA, Milan: “La insoportable levedad del ser”. Ver en etiqueta “LOS QUE HAY QUE LEER”
martes, 9 de diciembre de 2008
AL COLON
Uno de los programas más aburguesados de nuestra televisión es “Al Colón”, que se emite por Canal 7-La televisión pública y conduce Marcos Munstok (se escribe así?) uno de los integrantes de “Les Luthiers”.
Personalmente (y tal vez porque estoy acostumbrada a ir regularmente al teatro) ver ópera y ballet por televisión me parece un embole, pero reconozco lo meritorio de este programa que permite acercar estas expresiones artísticas a quienes, de otro modo, no tienen acceso a ellas (las entradas son caras, reconozcámoslo).
Sin embargo creo que si la finalidad es “enculturar”, deberíamos tener más cuidado en la elección de los conductores, no sé, deberíamos como mínimo tomarles un pequeño examen oral de conjugación verbal ya que anoche, en un diálogo con Iñaki sobre Carmina Burana (1) Munstok tuvo la desfachatez de decir que los versos paganos de la obra eran “los primeros de ese estilo que se habían escribido” (sic).
Me dio vergüenza ajena!
(1) mi coral sinfónico preferido, compuesto por Carl Orff, recientemente presentado en el Teatro Opera, interpretado por Iñaki Urlezaga, coro, balet y orquesta estables del Teatro Colón (que sigue cerrado por reparaciones…).
Personalmente (y tal vez porque estoy acostumbrada a ir regularmente al teatro) ver ópera y ballet por televisión me parece un embole, pero reconozco lo meritorio de este programa que permite acercar estas expresiones artísticas a quienes, de otro modo, no tienen acceso a ellas (las entradas son caras, reconozcámoslo).
Sin embargo creo que si la finalidad es “enculturar”, deberíamos tener más cuidado en la elección de los conductores, no sé, deberíamos como mínimo tomarles un pequeño examen oral de conjugación verbal ya que anoche, en un diálogo con Iñaki sobre Carmina Burana (1) Munstok tuvo la desfachatez de decir que los versos paganos de la obra eran “los primeros de ese estilo que se habían escribido” (sic).
Me dio vergüenza ajena!
(1) mi coral sinfónico preferido, compuesto por Carl Orff, recientemente presentado en el Teatro Opera, interpretado por Iñaki Urlezaga, coro, balet y orquesta estables del Teatro Colón (que sigue cerrado por reparaciones…).
LA VIDA ESTA EN OTRA PARTE-Milan Kundera*
Alguna vez soñaron y desearon algo durante mucho tiempo, y luego, al conseguirlo, resultó estar muy por debajo de lo esperado?
A mi me pasó (entre otras cosas que no vienen al caso) con este libro.
No obstante, la novela es entretenida y llevadera, existencialista y kunderiana, mas se advierte que es su segunda obra (1) y con cada una de las posteriores se fue perfeccionando hasta ser lo que es hoy.
Relata con la originalidad de su estilo la vida de un poeta, Jaromil, que de no ser por el contexto temporo-espacial, bien pudo ser Borges (el pollerudo por excelencia más allá de su genio).
Como siempre, Milan nos pone en situación de la sociedad stalinista a través de la conciencia de su protagonista, quien debe pactar con el humanismo oficial y acaba colaborando con el régimen.
Kundera me ha enseñado desde “La insoportable levedad del ser” (2) y con cada uno de sus libros (3) que no hace falta un libro de historia para hacernos conocer, a traves de la ficción, una realidad tan ajena e inimaginable para nosotros, tal vez por esto, por haberme sacado de esa ignorancia (además de expresar con exactitud espeluznante algunas ideas que comparto) no me canso de decir que hay que leerlo; hay que leer a Kundera!
La frase: “… era un amor inesperado que la había asaltado como a traición. (…)” Página 51 en edición citada
*KUNDERA, Milan: “La vida está en otra parte”; Ed. Seix Barral S.A.; Barcelona 1982.-
(1) La primera fue “La broma” que, en lo personal, es la que menos me ha gustado y ya comenté en esta etiqueta.
(2) Ver “LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER” en esta etiqueta.
(3) Ver otras de sus obras (casi todas!!!) en esta etiqueta.
A mi me pasó (entre otras cosas que no vienen al caso) con este libro.
No obstante, la novela es entretenida y llevadera, existencialista y kunderiana, mas se advierte que es su segunda obra (1) y con cada una de las posteriores se fue perfeccionando hasta ser lo que es hoy.
Relata con la originalidad de su estilo la vida de un poeta, Jaromil, que de no ser por el contexto temporo-espacial, bien pudo ser Borges (el pollerudo por excelencia más allá de su genio).
Como siempre, Milan nos pone en situación de la sociedad stalinista a través de la conciencia de su protagonista, quien debe pactar con el humanismo oficial y acaba colaborando con el régimen.
Kundera me ha enseñado desde “La insoportable levedad del ser” (2) y con cada uno de sus libros (3) que no hace falta un libro de historia para hacernos conocer, a traves de la ficción, una realidad tan ajena e inimaginable para nosotros, tal vez por esto, por haberme sacado de esa ignorancia (además de expresar con exactitud espeluznante algunas ideas que comparto) no me canso de decir que hay que leerlo; hay que leer a Kundera!
La frase: “… era un amor inesperado que la había asaltado como a traición. (…)” Página 51 en edición citada
*KUNDERA, Milan: “La vida está en otra parte”; Ed. Seix Barral S.A.; Barcelona 1982.-
(1) La primera fue “La broma” que, en lo personal, es la que menos me ha gustado y ya comenté en esta etiqueta.
(2) Ver “LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER” en esta etiqueta.
(3) Ver otras de sus obras (casi todas!!!) en esta etiqueta.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
NO ME IMPORTA
Es una canción compuesta por el Nano, que bien pudo serlo por mi. Es re-Flor!
No me importa qué nombre tiene esa estrella
ni a cuantos años-luz de mi pueblo está,
con tal que cada noche se encienda
y yo la vea titiritar.
No me importa lo lejos que éste la meta
siempre que me den tiempo para llegar.
Ni ser mal recibido. Me encanta
hacer maletas y viajar.
No me importa tomarme la vida en serio
mientras conserve el sentido del humor;
ni equivocarme de medio a medio
si da buen resultado el error.
No me importa, si es para empezar de nuevo,
meter la marcha atrás y retroceder;
ni dar con la cabeza en el suelo
siempre que pueda ponerme en pie.
No me importa seguir las reglas del juego
en tanto las respete el otro también.
Ni, en un desliz, pillarme los dedos
según de qué manera y con quién.
No me importa la gloria, se lo prometo,
si para ir de su brazo se ha de sufrir;
ni el más allá con todo respeto,
mientras me dejen seguir aquí.
Ni enseñar el culo cuando el guión lo exija
ni dar la cara aunque deje cicatriz.
Ni la muerte, si no corre prisa,
ni cambiar para ser más feliz.
SERRAT, Joan Manuel: en "Bienaventurados"
No me importa qué nombre tiene esa estrella
ni a cuantos años-luz de mi pueblo está,
con tal que cada noche se encienda
y yo la vea titiritar.
No me importa lo lejos que éste la meta
siempre que me den tiempo para llegar.
Ni ser mal recibido. Me encanta
hacer maletas y viajar.
No me importa tomarme la vida en serio
mientras conserve el sentido del humor;
ni equivocarme de medio a medio
si da buen resultado el error.
No me importa, si es para empezar de nuevo,
meter la marcha atrás y retroceder;
ni dar con la cabeza en el suelo
siempre que pueda ponerme en pie.
No me importa seguir las reglas del juego
en tanto las respete el otro también.
Ni, en un desliz, pillarme los dedos
según de qué manera y con quién.
No me importa la gloria, se lo prometo,
si para ir de su brazo se ha de sufrir;
ni el más allá con todo respeto,
mientras me dejen seguir aquí.
Ni enseñar el culo cuando el guión lo exija
ni dar la cara aunque deje cicatriz.
Ni la muerte, si no corre prisa,
ni cambiar para ser más feliz.
SERRAT, Joan Manuel: en "Bienaventurados"
STAY (FAR AWAY SO CLOSE!)*
La distancia es un concepto espacial o temporal?
Si es un concepto espacial, por qué necesitamos relacionarla al tiempo? Por qué la velocidad se mide en kilómetro por hora?
Por qué decimos “un espacio de tiempo”? si es tiempo, no es espacio; y viceversa.
La distancia como concepto espacial nos importa sólo en función del tiempo que irrogue hacerla desaparecer.
Si me enamoro de alguien que vive a 400 kilómetros no me preocupa ese número en sí mismo, sino la imposibilidad temporal de cruzar esos 400 kilómetros en pocos minutos. Me preocupa el tiempo que demoro en acortar esa distancia.
Amistades a distancia, amores a distancia, son aquellos que nos vinculan con alguien que está materialmente lejos, pero acaso no estamos a menudo más cerca de ellos que de personas que están a pocos metros?
Qué es la distancia? Son los 14.000 kilómetros que me separan físicamente de Rodrigo, o es el año y medio que hace que no veo a Anahí? Hay distancia aunque al reencontramos sintamos que nos despedimos ayer?
Creo firmemente que la distancia es el olvido.
La distancia no es cuánto espacio, cuánto tiempo nos separe. La distancia es no volver.
* Así se llama un tema musical de U2, de su álbum “Zooropa”, versión acustica en “Zoo Acustic”, incluído además en el especialísimo single “Stay (far away so close!)”
Si es un concepto espacial, por qué necesitamos relacionarla al tiempo? Por qué la velocidad se mide en kilómetro por hora?
Por qué decimos “un espacio de tiempo”? si es tiempo, no es espacio; y viceversa.
La distancia como concepto espacial nos importa sólo en función del tiempo que irrogue hacerla desaparecer.
Si me enamoro de alguien que vive a 400 kilómetros no me preocupa ese número en sí mismo, sino la imposibilidad temporal de cruzar esos 400 kilómetros en pocos minutos. Me preocupa el tiempo que demoro en acortar esa distancia.
Amistades a distancia, amores a distancia, son aquellos que nos vinculan con alguien que está materialmente lejos, pero acaso no estamos a menudo más cerca de ellos que de personas que están a pocos metros?
Qué es la distancia? Son los 14.000 kilómetros que me separan físicamente de Rodrigo, o es el año y medio que hace que no veo a Anahí? Hay distancia aunque al reencontramos sintamos que nos despedimos ayer?
Creo firmemente que la distancia es el olvido.
La distancia no es cuánto espacio, cuánto tiempo nos separe. La distancia es no volver.
* Así se llama un tema musical de U2, de su álbum “Zooropa”, versión acustica en “Zoo Acustic”, incluído además en el especialísimo single “Stay (far away so close!)”
lunes, 1 de diciembre de 2008
LA POESIA, AL ALCANCE DE LOS NIÑOS-Gabriel García Márquez
Esta nota de prensa de Gabo logró explicar por mi los motivos por los que, siendo lectora obsesa, decidí no estudiar letras. Las notas me pertenecen.
"Un maestro de literatura le advirtió el año pasado a la hija menor de un gran amigo mío que su examen final versaría sobre Cien años de soledad. La chica se asustó, con toda la razón, no sólo porque no había leído el libro, sino porque estaba pendiente de otras materias más graves. Por fortuna, su padre tiene una formación literaria muy seria y un instinto poético como pocos, y la sometió a una preparación tan intensa que, sin duda, llegó al examen mejor armada que su maestro. Sin embargo, éste le hizo una pregunta imprevista: ¿qué significa la letra al revés en el título de Cien años de soledad? Se refería a la edición de Buenos Aires, cuya portada fue hecha por el pintor Vicente Rojo con una letra invertida (1) , porque así se lo indicó su absoluta y soberana inspiración. La chica, por supuesto, no supo qué contestar. Vicente Rojo me dijo cuando se lo conté que tampoco él lo hubiera sabido. Ese mismo año, mi hijo Gonzalo tuvo que contestar un cuestionario de literatura elaborado en Londres para un examen de admisión. Una de las preguntas pretendía establecer cuál era el símbolo del gallo en El coronel no tiene quien le escriba. Gonzalo, que conoce muy bien el estilo de su casa, no pudo resistir la tentación de tomarle el pelo a aquel sabio remoto, y contestó: «Es el gallo de los huevos de oro» (2) . Más tarde supimos que quien obtuvo la mejor nota fue el alumno que contestó, como se lo había enseñado el maestro, que el gallo del coronel era el símbolo de la fuerza popular reprimida. Cuando lo supe me alegré una vez más de mi buena estrella política, pues el final que yo había pensado para ese libro, y que cambié a última hora, era que el coronel le torciera el pescuezo al gallo e hiciera con él una sopa de protesta (3) . Desde hace años colecciono estas perlas con que los malos maestros de literatura pervierten a los niños. Conozco uno de muy buena fe para quien la abuela desalmada, gorda y voraz, que explota a la cándida Eréndira para cobrarse una deuda es el símbolo del capitalismo insaciable. Un maestro católico enseñaba que la subida al cielo de Remedios la Bella era una transposición poética de la ascensión en cuerpo y alma de la virgen María. Otro dictó una clase completa sobre Herbert, un personaje de algún cuento mío que le resuelve problemas a todo el mundo y reparte dinero a manos llenas. «Es una hermosa metáfora de Dios», dijo el maestro. Dos críticos de Barcelona me sorprendieron con el descubrimiento de que El otoño del patriarca tenía la misma estructura del tercer concierto de piano de Bela Bartok. Esto me causó una gran alegría por la admiración que le tengo a Bela Bartok, y en especial a ese concierto, pero todavía no he podido entender las analogías de aquellos dos, críticos. Un profesor de literatura de la Escuela de Letras de La Habana destinaba muchas horas al análisis de Cien años de soledad y llegaba a la conclusión -halagadora y deprimente al mismo tiempo- de que no ofrecía ninguna solución. Lo cual terminó de convencerme de que la manía interpretativa termina por ser a la larga una nueva forma de ficción que a veces encalla en el disparate. Debo ser un lector muy ingenuo, porque nunca he pensado que los novelistas quieran decir más de lo que dicen. Cuando Franz Kafka dice que Gregorio Samsa despertó una mañana convertido en un gigantesco insecto, no me parece que eso sea el símbolo de nada, y lo único que me ha intrigado siempre es qué clase de animal pudo haber sido. Creo que hubo en realidad un tiempo en que las alfombras volaban y había genios prisioneros dentro de las botellas. Creo que la burra de Ballam habló -como lo dice la Biblia- y lo único lamentable es que no se hubiera grabado su voz, y creo que Josué derribó las murallas de Jericó con el poder de sus trompetas, y lo único lamentable es que nadie hubiera transcrito su música de demolición. Creo, en fin, que el licenciado Vidriera -de Cervantes- era en realidad de vidrio, como él lo creía en su locura, y creo de veras en la jubilosa verdad de que Gargantúa se orinaba a torrentes sobre las catedrales de París. Más aún: creo que otros prodigios similares siguen ocurriendo, y que si no los vemos es en gran parte porque nos lo impide el racionalismo oscurantista que nos inculcaron los malos profesores de literatura. Tengo un gran respeto, y sobre todo un gran cariño, por el oficio de maestro, y por eso me duele que ellos también sean víctimas de un sistema de enseñanza que los induce a decir tonterías. Uno de mis seres inolvidables es la maestra que me enseñó a leer a los cinco años. Era una muchacha bella y sabia que no pretendía saber más de lo que podía, y era además tan joven que con el tiempo ha terminado por ser menor que yo. Fue ella quien nos leía en clase los primeros poemas que me pudrieron el seso para siempre. Recuerdo con la misma gratitud al profesor de literatura del bachillerato, un hombre modesto y prudente que nos llevaba por el laberinto de los buenos libros sin interpretaciones rebuscadas. Este método nos permitía a sus alumnos una participación más personal y libre en el prodigio de la poesía. En síntesis, un curso de literatura no debería ser mucho más que una buena guía de lecturas. Cualquier otra pretensión no sirve para nada más que para asustar a los niños. Creo yo, aquí en la trastienda." (4) (EL PAÍS - Opinión - 27-01-1981)
(1) La letra a que se refiere es la E de la palabra "soledad" en la primer edición de Editorial Sudamericana, la que tengo yo!!!!!
(2) De semejante padre, cómo iba a salir el hijo??!! Gonzalo, un maestro!!!
(3) No puedo parar de reirme!!!
(4) Me llevaría a este hombre a una isla desierta...
"Un maestro de literatura le advirtió el año pasado a la hija menor de un gran amigo mío que su examen final versaría sobre Cien años de soledad. La chica se asustó, con toda la razón, no sólo porque no había leído el libro, sino porque estaba pendiente de otras materias más graves. Por fortuna, su padre tiene una formación literaria muy seria y un instinto poético como pocos, y la sometió a una preparación tan intensa que, sin duda, llegó al examen mejor armada que su maestro. Sin embargo, éste le hizo una pregunta imprevista: ¿qué significa la letra al revés en el título de Cien años de soledad? Se refería a la edición de Buenos Aires, cuya portada fue hecha por el pintor Vicente Rojo con una letra invertida (1) , porque así se lo indicó su absoluta y soberana inspiración. La chica, por supuesto, no supo qué contestar. Vicente Rojo me dijo cuando se lo conté que tampoco él lo hubiera sabido. Ese mismo año, mi hijo Gonzalo tuvo que contestar un cuestionario de literatura elaborado en Londres para un examen de admisión. Una de las preguntas pretendía establecer cuál era el símbolo del gallo en El coronel no tiene quien le escriba. Gonzalo, que conoce muy bien el estilo de su casa, no pudo resistir la tentación de tomarle el pelo a aquel sabio remoto, y contestó: «Es el gallo de los huevos de oro» (2) . Más tarde supimos que quien obtuvo la mejor nota fue el alumno que contestó, como se lo había enseñado el maestro, que el gallo del coronel era el símbolo de la fuerza popular reprimida. Cuando lo supe me alegré una vez más de mi buena estrella política, pues el final que yo había pensado para ese libro, y que cambié a última hora, era que el coronel le torciera el pescuezo al gallo e hiciera con él una sopa de protesta (3) . Desde hace años colecciono estas perlas con que los malos maestros de literatura pervierten a los niños. Conozco uno de muy buena fe para quien la abuela desalmada, gorda y voraz, que explota a la cándida Eréndira para cobrarse una deuda es el símbolo del capitalismo insaciable. Un maestro católico enseñaba que la subida al cielo de Remedios la Bella era una transposición poética de la ascensión en cuerpo y alma de la virgen María. Otro dictó una clase completa sobre Herbert, un personaje de algún cuento mío que le resuelve problemas a todo el mundo y reparte dinero a manos llenas. «Es una hermosa metáfora de Dios», dijo el maestro. Dos críticos de Barcelona me sorprendieron con el descubrimiento de que El otoño del patriarca tenía la misma estructura del tercer concierto de piano de Bela Bartok. Esto me causó una gran alegría por la admiración que le tengo a Bela Bartok, y en especial a ese concierto, pero todavía no he podido entender las analogías de aquellos dos, críticos. Un profesor de literatura de la Escuela de Letras de La Habana destinaba muchas horas al análisis de Cien años de soledad y llegaba a la conclusión -halagadora y deprimente al mismo tiempo- de que no ofrecía ninguna solución. Lo cual terminó de convencerme de que la manía interpretativa termina por ser a la larga una nueva forma de ficción que a veces encalla en el disparate. Debo ser un lector muy ingenuo, porque nunca he pensado que los novelistas quieran decir más de lo que dicen. Cuando Franz Kafka dice que Gregorio Samsa despertó una mañana convertido en un gigantesco insecto, no me parece que eso sea el símbolo de nada, y lo único que me ha intrigado siempre es qué clase de animal pudo haber sido. Creo que hubo en realidad un tiempo en que las alfombras volaban y había genios prisioneros dentro de las botellas. Creo que la burra de Ballam habló -como lo dice la Biblia- y lo único lamentable es que no se hubiera grabado su voz, y creo que Josué derribó las murallas de Jericó con el poder de sus trompetas, y lo único lamentable es que nadie hubiera transcrito su música de demolición. Creo, en fin, que el licenciado Vidriera -de Cervantes- era en realidad de vidrio, como él lo creía en su locura, y creo de veras en la jubilosa verdad de que Gargantúa se orinaba a torrentes sobre las catedrales de París. Más aún: creo que otros prodigios similares siguen ocurriendo, y que si no los vemos es en gran parte porque nos lo impide el racionalismo oscurantista que nos inculcaron los malos profesores de literatura. Tengo un gran respeto, y sobre todo un gran cariño, por el oficio de maestro, y por eso me duele que ellos también sean víctimas de un sistema de enseñanza que los induce a decir tonterías. Uno de mis seres inolvidables es la maestra que me enseñó a leer a los cinco años. Era una muchacha bella y sabia que no pretendía saber más de lo que podía, y era además tan joven que con el tiempo ha terminado por ser menor que yo. Fue ella quien nos leía en clase los primeros poemas que me pudrieron el seso para siempre. Recuerdo con la misma gratitud al profesor de literatura del bachillerato, un hombre modesto y prudente que nos llevaba por el laberinto de los buenos libros sin interpretaciones rebuscadas. Este método nos permitía a sus alumnos una participación más personal y libre en el prodigio de la poesía. En síntesis, un curso de literatura no debería ser mucho más que una buena guía de lecturas. Cualquier otra pretensión no sirve para nada más que para asustar a los niños. Creo yo, aquí en la trastienda." (4) (EL PAÍS - Opinión - 27-01-1981)
(1) La letra a que se refiere es la E de la palabra "soledad" en la primer edición de Editorial Sudamericana, la que tengo yo!!!!!
(2) De semejante padre, cómo iba a salir el hijo??!! Gonzalo, un maestro!!!
(3) No puedo parar de reirme!!!
(4) Me llevaría a este hombre a una isla desierta...
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