viernes, 29 de agosto de 2008

EL LIBRO DE LOS AMORES RIDICULOS-MILAN KUNDERA*

Días pasados, un conocido tenía sobre su escritorio “La Broma”, una novela de Kundera. Por supuesto, nos embarcamos en una extensa conversación acerca de la obra de este maravilloso escritor y coincidimos al unísono ““El libro de los amores ridículos” es espectacular!!!!”
Esta colección de cuentos es la prueba concreta de que en cualquier género literario, Kundera es un maestro, por lo tanto la obra es magistral.
Se compone de siete historias de amores ridículos, como reza su título, cuyos protagonistas lo son aún más.
Kundera hace gala aquí de ese humor refinado e inteligente que lo caracteriza, haciendo desfilar personajes contradictorios en busca de amor, sexo y amistad que logran divertir desde la primer palabra.



LA FRASE: Me pareció copado extraer la que más me gustó de cada una de las historias:

“…ninguna mujer respeta a un hombre que miente” En “Nadie se va a reir”, pag. 48 ob. cit.

“(…) El exceso de fe es el peor aliado” en “Las doradas manzanas del eterno deseo”, pag. 67, ob. cit.

…hasta la alegría que produce la presencia del hombre a quien se ama se siente mejor a solas” en “El falso autostop”, pág. 81, ob. Cit.

“(…) Puede que un hombre y una mujer estén más cerca el uno del otro cuando no viven juntos y cuando simplemente saben que existen y que están agradecidos por existir y por saber el uno del otro. Y sólo con esto les basta para ser felices.” En “Symposion”, pág. 146, ob. Cit.
(Ya lo creo que es posible!! Qué bueno es que además de vos Ro, y yo, exista alguien más (Kundera) que lo comprende!...)

“… aún existe lo inimaginable; y cuando lo inimaginable debe convertirse en realidad (sin la mediación de lo imaginable, sin el puente de las imágenes), el hombre se ve sorprendido y cae presa del vértigo.” En “Que los muertos viejos dejen sitio a los muertos jóvenes”, pag. 165, ob. Cit.

“… una satisfacción que tiene la obligación de cubrir el puesto de otras satisfacciones se convierte rápidamente en una satisfacción demasiado cansada.” En “El doctor Havel al cabo de veinte años”, pag. 194, ob. Cit.

“… triste vive el hombre cuando no puede tomar en serio a nada y a nadie!.” En “Eduard y Dios”, pag. 257, ob. Cit.



* KUNDERA, Milan: “El libro de los amores ridículos”; Tusquets Editores, Bs. As., 2006.-

LA DESPEDIDA-MILAN KUNDERA*

Kundera es de esos escritores de los que resulta imposible no enamorarse a primera página y elegir cuál es la mejor de sus obras.
En esta novela, que no tiene nada que envidiarle a “La insoportable levedad del ser” (1), teje una telaraña que va atrapando a los ocho personajes que convergen en un balneario terapéutico, algo así como un Spa medicinal y acaban mecidos por la trama, una trama muy kunderiana y con un final igualmente kunderiano para cerrar una historia aparentemente frívolo pero que oculta demasiados interrogantes existenciales .


LA FRASE: “(…) Seducir a una mujer –dijo Bertlef con disgusto-, eso sabe hacerlo hasta el más tonto. Pero saber abandonarla es algo que sólo puede hacer un hombre maduro. (…)” Página 37 en ed.cit.


*KUNDERA, Milan: La despedida; Tusquets Editores, Bs. As., 2005.-


(1) VER: "La insoportable levedad del ser" en esta etiqueta.

miércoles, 27 de agosto de 2008

jueves, 21 de agosto de 2008

MIRA, PERO NO TOQUES; TOCA, PERO NO PRUEBES, PRUEBA, PERO NO TRAGUES!

Cuantos siglos más necesita la humanidad para regresar a la esencia del ser humano sin los parámetros que culturalmente se han impuesto?
Hace un tiempo escuché un debate sobre infidelidad en la pareja, y el único que a mi juicio aportó un dato trascendente fue un médico veterinario que comentó que la fidelidad no está en la esencia biológica del hombre, en tanto animal racional. Es una regla cultural.
El único animal que vuelve al mismo nido para aparearse con la misma hembra es el pingüino.
Pasé 15 años de mi vida en un colegio privado católico; sólo una de mis compañeras tenía a sus padres separados y aún recuerdo cómo lo comentábamos en voz baja.
Hoy los parámetros establecidos socialmente están bastante desdibujados: el concubinato es moneda corriente, las familias ensambladas no sorprenden a nadie, si no hay más divorcios es sólo por causas económicas…
En la facultad, muchos de mis compañeros tenían a los padres “separados bajo el mismo techo”. Otros comentaban con total naturalidad que el padre tenía “otra”, la madre lo sabía pero no tenía ninguna intención de cambiar su nivel económico por un detalle tan “insignificante”…
Hasta hace pocos años, las mujeres que tenían un hijo con cada padre eras las de las esferas sociales bajas; hoy es cool.
No me queda duda de que todo esto tiene raíz cultural, y no me refiero al concepto más restringido del término sino al concepto real, a la cultura vista como todo lo que al ser humano se refiere.
Es una problemática cultural la de las mujeres con hijos de diferentes padres, y la de la señora adinerada que soporta la enramada de su cabeza a cambio de sus largas estadías en la Costa Azul; la del tipo que tiene un hijo en cada casa del barrio y la del que se levanta a medianoche de la cama de su amante para volver a casa con su esposa e hijos; la de las mujeres de las villas que no pueden decir “no” a sus instintos, y la de la señora de la high que prefiere decir “no” a sus instintos porque separarse es un horror (pronunciado con la papa en la boca de rigor).
Viendolo desde este punto, intentando desprenderme de la formación católica inculcada, repito, durante 15 años, entiendo que a lo largo de los siglos el hombre, influenciado y mucho por el catolicismo, se ha impuesto reglas que no está en su esencia respetar: la monogamia, la fidelidad, el vivir el pareja (hoy? Por favor!!! Cualquiera que haya pasado por la independencia voluntariamente sabe que no hay mejor relación que aquellas con cama afuera)…
Y viendo cómo, lentamente, los límites van desapareciendo, tengo la sensación de que el hombre se encamina nuevamente hacia su estado natural, como en tiempos primitivos. Acaso no se dice que la historia es cíclica?
Escindo a Dios que no tiene nada que ver en esto ( “libre alvedrío” se llama), pero cada vez creo más acertado aquel maravilloso discurso final de Al Pacino en “El abogado del diablo” cuando explica que Dios le da al hombre instintos y luego le pone prohibiciones, el error del discurso es la atribución de esas prohibiciones a Dios cuando en realidad las impuso la iglesia, NO ES LO MISMO...

LA INMORTALIDAD

“(…) Camino: franja de tierra por la que se va a pie. La carretera se diferencia del camino no sólo porque por ella se va en coche, sino porque no es más que una línea que une un punto a otro. La carretera no tiene su sentido en sí misma; el sentido sólo lo tienen lo dos puntos que une. El camino es un elogio del espacio. Cada tramo del camino tiene sentido en sí mismo y nos invita a detenernos. La carretera es la victoriosa desvalorización del espacio, que gracias a ella no es hoy más que un simple obstáculo para el movimiento humano y una pérdida de tiempo.
Antes que los caminos desaparecieran del paisaje, desaparecieron del alma humana: el hombre perdió el deseo de andar, de caminar con sus propias piernas y disfrutar de ello. Ya ni siquiera veía su vida como un camino, sino como una carretera: una línea que va de un punto a otro punto, del grado de capitan al grado de general, de la función de esposa a la función de viuda. El tiempo de la vida se convirtió para él en un simple obstáculo que hay que superar a velocidades cada vez mayores. (…)”


Este pasaje pertenece a un capítulo de “La inmortalidad”, la novela de Milan Kundera que acabo de devorar.
Hace un año conocí a este escritor a traves de “La insoportable levedad del ser” (1) y desde entonces he leído todo lo que pude conseguir de su autoría. Para mi es un escritor que rompió el molde.
Como diría mi poissonnier favorito, “siempre es bueno encontrar personas que piensen como uno”. Con Kundera me sucede todo el tiempo.




KUNDERA, Milan: “La inmortalidad”; Tusquets Editores, Barcelona 1990, página 267.-
(1) Ver: “La insoportable levedad del ser” en etiqueta LOS QUE HAY QUE LEER.

martes, 19 de agosto de 2008

Bienaventurados los que lo tienen claro, porque de ellos es el reino de los ciegos(1)

A menudo me ocurre el presenciar alguna situación en calidad de testigo, y más tarde escuchar al protagonista relatar dicha situación en una versión libre que dista bastante de lo que yo había observado. Decenas de ejemplos: escuchar “me llamó fulano” tras haber presenciado que no llamó fulano, sino una persona de parte de él, o “mi ex-novio” haciendo referencia a alguien con quien el protagonista salió 4 veces y que además era “novio” de una tercera persona; o “lo dejé yo” cuando es bastante evidente que el dejado no opuso ninguna resistencia y hacía meses que estaba esperando que lo dejaran sólo porque era demasiado cobarde como para tomar la posta…

Me pregunto si esa especie de “almohadón mental” sirve para amortiguar el golpe de la realidad, o si quien tiene estas actitudes realmente se cree su fábula.
Aunque existan diferentes puntos de vista, la realidad es una sola, la verdad es una; mi Nano (2) dice que nunca es triste, “lo que no tiene es remedio”. Yo creo que a veces sí es triste, y tal vez el remedio sea asumirla como es.
Contar otra historia es contarse una mentira que puede brindarnos por un tiempo un mundo rosa, pero más tarde o más temprano la burbuja se pincha y cuanto más alto hayamos flotado en ella, más dolerá el golpe.

Cuando lo que ves coincida exactamente con tus deseos, desconfiá de tus ojos.

(1) SERRAT, Joan Manuel; en "Bienaventurados", de su álbum homónimo
(2) SERRAT, Joan Manuel; en "Sinceramente tuyo" de su álbum "Cada loco con su tema"

domingo, 17 de agosto de 2008

UN REGALO DE ANAHÍ

Ayer, ordenando papeles, encontre un cuento que hace varios años me regaló mi amiga Anahí. Me sorprendió porque estos últimos días andaba con un asunto en la cabeza y este escrito me ayudo a tomar una decisión.
Espero que lo disfruten y recuerden; algún día puede serles de utilidad.

Una bella princesa estaba buscando consorte...Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no tenía más riquezas que amor y perseverancia.
Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Ésa es mi dote-.
La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar -Tendrás tu oportunidad, si pasas la prueba, me desposarás-.
Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena. Todo iba a las mil maravillas. Incluso algunos optimistas habían comenzado a planear los festejos.
Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona habían salido a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la infanta, el joven se levantó y sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.
Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa -¿Qué fue lo que te ocurrió?, estabas a un paso de lograr la meta, ¿por qué perdiste esa oportunidad? ¿por qué te retiraste?-. Con profunda consternación y algunas lágrimas mal disimuladas, contestó en voz baja -NO me ahorró ni un día de sufrimiento, ni siquiera una hora, No merecía mi amor...



El merecimiento no es egolatría. Cuando abrimos el corazón y damos lo mejor de nosotros merecemos al menos consideración.
Cuando alguien desprecia lo que brindamos y nos hiere, esa persona no se hace merecedora de nuestro afecto.
La ecuación es simple: si no me siento bien en un lugar, empaco y me voy. Nadie debe quedarse esperando agradar o acomodando sus conductas a lo que el otro desea.
En cualquier tipo de relación que tengas: parejas, amistades, familia, sui generis, no te merece quien no te valore, y menos aún quien te lastime. Y si alguien que te valora te hiere reiteradamente sin intención, puede que te merezca... pero no te conviene.
Dejate seducir por quien te haga reír, pero enamorate de quien no te haga llorar.