martes, 19 de agosto de 2008

Bienaventurados los que lo tienen claro, porque de ellos es el reino de los ciegos(1)

A menudo me ocurre el presenciar alguna situación en calidad de testigo, y más tarde escuchar al protagonista relatar dicha situación en una versión libre que dista bastante de lo que yo había observado. Decenas de ejemplos: escuchar “me llamó fulano” tras haber presenciado que no llamó fulano, sino una persona de parte de él, o “mi ex-novio” haciendo referencia a alguien con quien el protagonista salió 4 veces y que además era “novio” de una tercera persona; o “lo dejé yo” cuando es bastante evidente que el dejado no opuso ninguna resistencia y hacía meses que estaba esperando que lo dejaran sólo porque era demasiado cobarde como para tomar la posta…

Me pregunto si esa especie de “almohadón mental” sirve para amortiguar el golpe de la realidad, o si quien tiene estas actitudes realmente se cree su fábula.
Aunque existan diferentes puntos de vista, la realidad es una sola, la verdad es una; mi Nano (2) dice que nunca es triste, “lo que no tiene es remedio”. Yo creo que a veces sí es triste, y tal vez el remedio sea asumirla como es.
Contar otra historia es contarse una mentira que puede brindarnos por un tiempo un mundo rosa, pero más tarde o más temprano la burbuja se pincha y cuanto más alto hayamos flotado en ella, más dolerá el golpe.

Cuando lo que ves coincida exactamente con tus deseos, desconfiá de tus ojos.

(1) SERRAT, Joan Manuel; en "Bienaventurados", de su álbum homónimo
(2) SERRAT, Joan Manuel; en "Sinceramente tuyo" de su álbum "Cada loco con su tema"

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