Cuantos siglos más necesita la humanidad para regresar a la esencia del ser humano sin los parámetros que culturalmente se han impuesto?
Hace un tiempo escuché un debate sobre infidelidad en la pareja, y el único que a mi juicio aportó un dato trascendente fue un médico veterinario que comentó que la fidelidad no está en la esencia biológica del hombre, en tanto animal racional. Es una regla cultural.
El único animal que vuelve al mismo nido para aparearse con la misma hembra es el pingüino.
Pasé 15 años de mi vida en un colegio privado católico; sólo una de mis compañeras tenía a sus padres separados y aún recuerdo cómo lo comentábamos en voz baja.
Hoy los parámetros establecidos socialmente están bastante desdibujados: el concubinato es moneda corriente, las familias ensambladas no sorprenden a nadie, si no hay más divorcios es sólo por causas económicas…
En la facultad, muchos de mis compañeros tenían a los padres “separados bajo el mismo techo”. Otros comentaban con total naturalidad que el padre tenía “otra”, la madre lo sabía pero no tenía ninguna intención de cambiar su nivel económico por un detalle tan “insignificante”…
Hasta hace pocos años, las mujeres que tenían un hijo con cada padre eras las de las esferas sociales bajas; hoy es cool.
No me queda duda de que todo esto tiene raíz cultural, y no me refiero al concepto más restringido del término sino al concepto real, a la cultura vista como todo lo que al ser humano se refiere.
Es una problemática cultural la de las mujeres con hijos de diferentes padres, y la de la señora adinerada que soporta la enramada de su cabeza a cambio de sus largas estadías en la Costa Azul; la del tipo que tiene un hijo en cada casa del barrio y la del que se levanta a medianoche de la cama de su amante para volver a casa con su esposa e hijos; la de las mujeres de las villas que no pueden decir “no” a sus instintos, y la de la señora de la high que prefiere decir “no” a sus instintos porque separarse es un horror (pronunciado con la papa en la boca de rigor).
Viendolo desde este punto, intentando desprenderme de la formación católica inculcada, repito, durante 15 años, entiendo que a lo largo de los siglos el hombre, influenciado y mucho por el catolicismo, se ha impuesto reglas que no está en su esencia respetar: la monogamia, la fidelidad, el vivir el pareja (hoy? Por favor!!! Cualquiera que haya pasado por la independencia voluntariamente sabe que no hay mejor relación que aquellas con cama afuera)…
Y viendo cómo, lentamente, los límites van desapareciendo, tengo la sensación de que el hombre se encamina nuevamente hacia su estado natural, como en tiempos primitivos. Acaso no se dice que la historia es cíclica?
Escindo a Dios que no tiene nada que ver en esto ( “libre alvedrío” se llama), pero cada vez creo más acertado aquel maravilloso discurso final de Al Pacino en “El abogado del diablo” cuando explica que Dios le da al hombre instintos y luego le pone prohibiciones, el error del discurso es la atribución de esas prohibiciones a Dios cuando en realidad las impuso la iglesia, NO ES LO MISMO...
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