lunes, 1 de septiembre de 2008

CASUALIDAD vs CAUSALIDAD *

Richard Bach, el escritor estadounidense que adquirió fama con “Juan Salvador Gaviota”(1) y no puede despojarse en sus obras de su pasión por los aviones, las aves y el volar, dice en su libro “Nada es azar” (2) que si permanecemos con la mente, los ojos y el corazón abiertos podremos ver el sentido de los hechos que, de otro modo, llamaríamos casualidad.
Según mi tío Pablo, a quien adoro aunque no siempre coincidimos, todo radica en estar en el lugar justo en el momento preciso. Para bien o para mal.

Esto me llevó a recordar unos detalles que mi memoria mantenía reprimidos:

En mis 11 años, cuando estaba convencida que estudiaría medicina (¿?), paseando por el mercado de pulgas de San Telmo se me ocurrió comprar un paquete “sorpresa”. Elegí uno que tenía forma de libro (desde entonces…) y al abrirlo me encontré con un Tratado de Sucesiones de José Arias, autografiado por él. Volví a encontrarlo hace dos años, embalando libros para mi mudanza, con una pequeña notita escrita con la letra que tenía a esa edad, indicando el lugar y fecha de adquisición (también desde entonces!!). Nunca estudié medicina, en cambio llevo varios de Abogada. Casualidad o causalidad?

Hace unos años, supe que el padre de una compañera de estudio no se detuvo hasta lograr que su hermano dejara a la mujer de su vida porque no podía tener hijos. Recordé esto hace unos meses al advertir que hoy, su hermano sigue soltero a los cincuenta y tantos años y su hija, que se recibió conmigo, está infelizmente casada, absolutamente anulada en todos los aspectos de su vida y, paradójicamente, no puede tener hijos…

Hace unos años también, llegó a la oficina de mi entonces jefe una gacetilla informativa perteneciente a una ONG que reunía a padres y familiares de víctimas de accidentes de tránsito. Como no iba acompañada de una petición concreta, parecía más bien una simple publicidad; no sé, el caso en que acabó en el cesto de la basura.
Hoy, cuatro años más tarde, mi entonces jefe (actualmente un amigo al quiero mucho), acaba de perder a dos de sus hijitos en un accidente de tránsito.

Me pregunto si existe alguna relación predestinada entre esos episodios probablemente insignificantes y las realidades (en algún caso terribles) que trajo el futuro.

Ismael Serrano dice que “la excusa más cobarde es culpar al destino” (3). Yo creo que algo ajeno, (Dios, el destino, quien sea) nos pone ante las encrucijadas y luego nos da la libertad para elegir cuál camino tomar.

No logro distinguir con claridad hasta donde los hechos que a diario se nos presentan tiene real incidencia o relación con nuestro futuro: elegir ir a determinado lugar, determinado día, a determinada hora por ejemplo.

Si sé que cuando Dios nos pone algo frente a los ojos es para que lo veamos. Somos libres para verlo o hacernos los ciegos.



* Quienes padezcan al igual que yo la angustia existencial que provoca esta dicotomía, sabrán apreciar sin duda el libro “Los Versos Satánicos” de Salman Rushdie (Ver en etiqueta “Los que hay que leer”) y la película “Constantine” (con el protagónico del bombonazo Keanu Rives)

(1) BACH, Richard: “Juan Salvador Gaviota”, Javier Vergara Editores.
(2) BACH, Richard: “Nada es Azar”, Javier Vergara Editores.
(3) SERRANO, Ismael: en “Amores imposibles” de su álbum “Sueños de un hombre despierto”.-

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