Ayer escuché la siguiente noticia: en Bahía Blanca un comerciante persiguió cinco cuadras a un adolescente que le había robado dinero de su Autoservicio, y tras atraparlo y pegarle una paliza, lo dejó en libertad luego de que le prometiera que pasaría a charlar por su negocio para encarrilar su vida y apartarse del delito.
Se trata de un comerciante, dueño del Autoservicio ubicado en el barrio Maldonado, quien sufrió el duodécimo asalto en los últimos cuatros años, esta vez, perpetrado por un chico de 16 años.
El comerciante reprendió con severidad al chico, le recriminó su conducta, y le dijo que lo dejaba en libertad si éste le prometía pasar después por su negocio para hablar sobre la posibilidad de encarrilar su vida y de abandonar el delito, e incluso, darle un trabajo.
Este buen señor se llama (y no se rían!!!) Abraham Bueno!!!
Aparte de reirme mucho al oír el nombre, tuve una sensación maravillosa que llenó mi alma por unos instantes al comprobar que todavía hay muchos que estamos en esta orilla, una sensación que sólo se me ocurre describir como "orgullo ageno".
Hasta el momento de la noticia, el chico aún no se había acercado hasta el comercio en cuestión, y probablemente nunca lo haga, pero no por ello deja de ser meritoria la actitud de este hombre, tanto que me recordó algo que alguna vez escribió Joaquín V. Gonzáles (y conste que no es santo de mi devoción): "...Los únicos derrotados son los que no creen en nada, los que no conciben un ideal, los que no ven más camino que el de su casa o su negocio y se desesperan y reniegan de sí mismos de su patria y de su Dios, si lo tienen, cada vez que les sale mal algún cálculo financiero o político de la matemática de su egoísmo."
A Abraham Bueno, mi pequeño y sincero homenaje.
*SERRANO, Ismael (cuando no?!) en "Ya ves" de su álbum "Principio de incertidumbre"
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