Ayer una amiga llegó indignada! Resulta que, a través de terceros, tomó conocimiento de que alguien con quien salió hace tiempo y que la hizo sufrir horrores dedica su blog a dar “lecciones de ética, moral y buenas costumbres”, publicando ensayos con los que intenta expiar la culpa que siente por su mal comportamiento. Alertada de esto, leyó el blog y descubrió que varias de esas lecciones iban dedicadas indudablemente a justificar actitudes que tuvo con ella, incluso atribuyéndole culpas a mi amiga y a ciertos aspectos de su personalidad, sin dar nombres, por supuesto.
El sentido me pareció bastante inentendible, era mucho más simple decirle esas cosas a ella; entonces recordé una anécdota de mi época de estudiante, bastante similar aunque con finalidad diferente: mi compañero de estudio estaba fascinado con una chica de la facu, pero era medio nabo, y en lugar de pedirle el teléfono e invitarla a salir no tuvo mejor idea que publicar en la gacetilla del Centro de Estudiantes con la cual solía colaborar el poema “El amenazado” de Borges, que por lo demás es increíble!, pasando por alto que: a) no lo dedicó a ella especialmente; b) no mencionó su nombre en la colaboración; y c) la chica en cuestión no tenía por costumbre leer la gacetilla con lo cual nunca se enteró y ni siquiera nadie pudo decirle ”che, te dedicaron un poema…”. Años más tarde, coincidí en una reunión con esta chica y alguien mencionó al pasar a mi compañero de estudio, momento en el cual ella dijo “a mi me encantaba ese chico en la facu, pero pensé que era puto” (sic)!!!!!!!! No me atreví a mandarlo al frente.
Volviendo a mi amiga y su indignación, lo único que se me ocurrió decirle es que evidentemente el sujeto esta arrepentido o siente culpa por haber omitido dar en su momento las explicaciones que ahora publica, y aunque le faltó valor para poner las cartas sobre la mesa, seguramente ha estado enamorado de ella.
Mi amiga me aleccionó. Parafraseando a Silvio dijo “los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan ahí”. (1)
Cualquier otro comentario sale sobrando.
El sentido me pareció bastante inentendible, era mucho más simple decirle esas cosas a ella; entonces recordé una anécdota de mi época de estudiante, bastante similar aunque con finalidad diferente: mi compañero de estudio estaba fascinado con una chica de la facu, pero era medio nabo, y en lugar de pedirle el teléfono e invitarla a salir no tuvo mejor idea que publicar en la gacetilla del Centro de Estudiantes con la cual solía colaborar el poema “El amenazado” de Borges, que por lo demás es increíble!, pasando por alto que: a) no lo dedicó a ella especialmente; b) no mencionó su nombre en la colaboración; y c) la chica en cuestión no tenía por costumbre leer la gacetilla con lo cual nunca se enteró y ni siquiera nadie pudo decirle ”che, te dedicaron un poema…”. Años más tarde, coincidí en una reunión con esta chica y alguien mencionó al pasar a mi compañero de estudio, momento en el cual ella dijo “a mi me encantaba ese chico en la facu, pero pensé que era puto” (sic)!!!!!!!! No me atreví a mandarlo al frente.
Volviendo a mi amiga y su indignación, lo único que se me ocurrió decirle es que evidentemente el sujeto esta arrepentido o siente culpa por haber omitido dar en su momento las explicaciones que ahora publica, y aunque le faltó valor para poner las cartas sobre la mesa, seguramente ha estado enamorado de ella.
Mi amiga me aleccionó. Parafraseando a Silvio dijo “los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan ahí”. (1)
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(1) RODRIGUEZ, Silvio: en “Oleo de una mujer con sombrero” (la que le gusta a Tío Pablo!), no me acuerdo como se llama el álbum, es ese rojito en que participan Pablo Milanés, Víctor Heredia, Piero (Piero!!!! diría ct), el Cuarteto Zupai…

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