jueves, 30 de octubre de 2008

REALMENTE IDIOTA?

La felicidad es un estado momentáneo, más o menos frecuente, más o menos prolongado, más o menos intenso que se alcanza fugazmente. Nos guste o no.
La búsqueda de la felicidad es una tarea fútil si quien lo hace no se conoce. Cada quien la encuentra en diferentes sitios, pero para hallarla es preciso conocerse. Las personas que logran conocer y aceptar su propia esencia con absoluta franqueza saben en qué lugar o momento pueden encontrar el estallido de la felicidad, para que no ocurra lo que a Woody Allen, que “era felíz, pero no lo sabía”.

Durante la infancia, manifestamos nuestra felicidad sin ataduras, sin calcular que la euforia que nos provoca sea ridícula a la vista de los demás; somos como los Cronopios que bailaban tregua y catala en plena calle y hasta se caían por las ventanas de felicidad.
Luego, una “adultez” estúpida nos lleva a reprimir nuestras manifestaciones, a ser más discretos porque nos preocupa la mirada de los otros, nos preocupa que nos consideren “realmente idiotas” (1).

Buscar la felicidad como estado de gracia permanente es condenarnos a la frustración eterna. Eso sí es ser “realmente idiota”.



(1) CORTAZAR, Julio: “Hay que ser realmente idiota”. Ver en etiqueta MISCELANEAS.