Es la más llevadera y atrapante de sus novelas.
Sus protagonistas son dos enamorados que viven en París (qué envidia!) y que se quieren tanto que llegan a perder su individualidad al punto de parecer confundirse en un solo ser.
Ante cierta angustia de Chantal, Jean Marc comienza a enviarle esquelas anónimas simulando ser un enamorado secreto, pero lejos de lograr su objetivo que es elevar la estima de la mujer, desencadena una serie de acontecimientos y planteos que lleva a ambos a dudar de la propia identidad y de la del ser amado.
La frase: “… ningún amor sobrevive al mutismo. (…)” Página92, ob. Cit.
KUNDERA; Milan: “La identidad”; Ed. Tusquets, Barcelona, 2005.-
lunes, 17 de noviembre de 2008
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