jueves, 30 de abril de 2009

EL PAJARO CANTA HASTA MORIR

Cómo saber cuál es el camino correcto?

“(…) A veces atribuimos al demonio ciertas cosas que no entendemos, sin pensar que pueden ser cosas que no entendemos de Dios.(…)” (1).-

En una película que me encanta, “Perfume de mujer”, el personaje interpretado por el bombonazo sexagenario Al Pacino (y cómo le daría si lo tuviera frente a mi!!...) dice que en cada encrucijada de su vida supo cuál era el camino correcto, lo supo sin excepción, pero nunca lo siguió, porque era el más difícil.

Mi pregunta es qué significa “camino correcto”?, es el que corresponde conforme la ética, moral y buenas costumbres, o el que consideramos que nos llevará a donde queremos ir? O el que, aunque no nos conduzca a un destino feliz, nos dejará una experiencia enriquecedora?
“(…) Las barajas del Señor no son fáciles de leer.(…)” (2).-

Existe una leyenda sobre un pájaro que canta una sola vez en su vida y lo hace más dulcemente que cualquier otra criatura sobre la faz de la tierra. Desde el momento en que abandona su nido, busca un árbol espinoso y no para hasta encontrarlo. Cuando lo halla, cantando entre sus ramas se clava él mismo en la espina más larga y afilada, envolviendo su agonía en un canto sublime al precio de su existencia. Pero todo a su alrededor enmudece para escuchar, y Dios sonríe en el cielo; porque lo mejor sólo se compra con grandes dolores… o al menos así lo dice la leyenda.

El pájaro con la espina en el pecho sigue una ley inmutable; algo desconocido lo impulsa a clavársela, y muere cantando. Cuando penetra la espina no siente llegar su muerte, sólo canta y canta hasta que no le queda vida para emitir otra nota.

Nosotros, cuando nos clavamos la espina, sabemos lo que hacemos; lo comprendemos pero lo hacemos; lo hacemos a pesar de todo.

El camino correcto es evadir la espina o clavarnos en ella? Jugar a ganar o no correr el riesgo? ¿“(…)Nada es más útil que una duda a tiempo.(…)”? (3).-

Acabo de recordar uno versos de Antonio Machado:
“En el corazón tenía
La espina de una pasión.
Logré arrancármela un día.
Ya no siento el corazón.”

Dicho esto, voy cantando y sin demora a clavarme en la espina… me gusta sentir el corazón.



(1) GARCIA MARQUEZ, Gabriel: “Del amor y otros demonios”; ed. Sudamericana; Buenos Aires; 1999; página 111.-
(2) GARCIA MARQUEZ, Gabriel: “Del amor y otros demonios”; ed. Sudamericana; Buenos Aires; 1999; página 124.
(3) GARCIA MARQUEZ, Gabriel: “Del amor y otros demonios”; ed. Sudamericana; Buenos Aires; 1999; página 114.-.

2 comentarios:

  1. te acordás cuando te dije que dudar era comnzar a decir sí???? por que no colgas acá tu sermon de los no y los si?? igual espero que lo disfrutes, se que sabras huir a tiempo cuando las cosas se te vayan de las manos. te repito algo que te dije muchas veces: debiste apostar a este numero hace unos años, yo estoy segura que agarrabas el pleno. igual me encanta. me encanta, sabes que me encanta.
    Ani

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  2. jajaja! el diablo sabe más por viejo que por diablo...
    Las cosas comenzaron a irse de mis manos justamente cuando comencé a dudar.

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