De todo lo que he leído de Julio Florencio(1), que no es poco, éste es mi favorito porque logra hacerme perder completamente la noción de tiempo y espacio, y el principio de realidad.
Lo releo tanto que el pobre se encuentra en un estado deplorable.
Es una colección de relatos breves clasificados en cuatro partes: el "Manual de Instrucciones", cuyos relatos transponen actos de la vida cotidiana a un plano fantástico con una comicidad irresistible.
Las "Ocupaciones raras" narran las peripecias de una familia muy peculiar que vive en la calle Humboldt, en el barrio de Pacífico. Sin perder una pizca de comicidad, en "Conducta en los velorios" logra relatar con una crudeza desfachatada esa patética tradición de velar a los muertos. No sé hasta dónde ese relato no ha inspirado en cierto modo alguna escena de "Esperando la carroza"(2).
En "Material plástico" encontramos relatos mágicos, absurdos e insólitos que sólo una imaginación como la de este demente adorable podía idear.
Finalmente, las "Historias de cronopios y de famas" propiamente dichas, nos invitan al mundo de esos maravillosos seres capaces de quedarse para siempre en nuestro corazón, por su ingenuidad, su "carpe diem", su simpleza...
Leer este libro implica, en adelante, clasificar a las personas en Cronopios, Famas y Esperanzas, según los casos; tarea nada fácil pero que logra perfeccionarse mediante la práctica.
Mágico y apasionante, tanto como la voz afrancesada de su autor, ese cronopio inmortal, leyéndolo en París una tarde de invierno.
La Frase: "...hay que ser sincero..."(3)
*CORTAZAR, Julio: "Historias de cronopios y de famas"; Ed. Sudamericana S.A. 25° edicion, Buenos Aires, Mayo de 1992.-
(1) A que no sabían que su segundo nombre era Florencio????!!!!!
(2)largometraje de Alejandro Doria
(3) En "Correos y telecomunicaciones", página 41 en ed. cit.


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