jueves, 10 de julio de 2008

LAS MANOS EN EL FUEGO-TRISTAN E ISOLDA*

Cuenta la leyenda que Irlanda obligaba al reino de Cornualles a pagar un pesado tributo.
Tristán, sobrino de el rey Marco desafió al gigante Morold, prometido de la princesa irlandesa Isolda, a un combate para decidir la continuidad del tributo; de resultar vencedor, su reino se vería liberado del pago.
En el combate Tristán dio muerte a Morold, no sin recibir numerosas heridas de su espada que al estar impregnada con un poderoso veneno auguraba a Tristán una muerte segura.
A fin de evitarle a su tío Marco el dolor de verlo morir, el joven se lanzó a la mar en una barca. Las fuerzas de la corriente lo arrojaron contra una rocas y allí lo hallaron unos pescadores.
Enterada la doncella de Isolda, llevó al joven herido con su ama, diestra en el arte de curar. Isolda se dedicó a atenderlo y un buen día halló entre sus ropas la punta de la espada de su prometido muerto, descubriendo así la identidad de Tristán, pero se había encariñado con el joven y entonces guardó el secreto.
Curado totalmente, Tristán regresó a Cornualles para felicidad de su tío, felicidad que no fue compartida por los cortesanos que veían en el joven al heredero del reino, ya que Marco no tenía esposa ni hijos.
Una tarde en que el rey marco se hallaba en su habitación, fue sorprendido por una golondrina que arrojó un cabello dorado. El rey creyó encontrar así una solución: desposaría a la dueña de ese cabello (acá me surge un interrogante: cómo mierda sabía que eran de una “ella”?? y si fueran de un “él”??).
Tristán recordó los cabellos de Isolda y se ofreció para pedir su mano en nombre del rey. Así fue como llegó nuevamente a Irlanda.
En el camino supo de un dragón que aterrorizaba a la población, y que el rey de Irlanda había prometido la mano de Isolda a quien lograra matarlo. Creyendo que eso le facilitaría su objetivo arremetió contra el dragón logrando su cometido, quedando malherido. Nuevamente llegó a los brazos de Isolda que se dedicó a cuidarlo.
Reestablecido, se presentó ante el rey, y manifestó su deseo de ceder la mano de la princesa a su tío Marco. El rey consintió pero Isolda tomó el rechazo de Tristán como un insulto y se sintió desesperada por tener que unirse al rey Marco.
Su madre, deseosa de que su hija no fuera desdichada casandose sin querer a su esposo dio a la doncella una pósima de amor que debía hacer beber a Isolda y a Marco en la noche de bodas, pero la doncella cometió un error y el brebaje fue bebido por Isolda y Tristán quienes al instante se enamoraron (qué estupidez!!)
Lamentablemente la boda con Marco debía celebrarse y así se hizo en cuanto llegaron a Cornualles.
Los cortesanos hicieron llegar a oídos del rey que su esposa y su sobrino lo traicionaban, y para saber la verdad Marco impuso a Isolda una prueba fatal: poner las manos en el fuego, que no se quemarían si decía la verdad.
Tristán le dijo que no se preocupara, que cumpliera con lo pedido porque él se encargaría de todo.
Llevada por un fraile hasta la hoguera, Isolda juró con las manos sobre el fuego que ningún otro hombre a excepción del fraile que la acompañaba la había tocado. Sus manos salieron intactas porque el fraile era Tristán disfrazado. Ella sin saberlo pero confIando ciegamente en sus palabras había hecho lo que él pidió.
La leyenda cuenta que tristán se alejó de la corte y tiempo después, herido de muerte mandó a buscar a Isolda. Su amigo cumplió su deseo y le advirtió que si lograba que volviera con él izaría una vela blanca en la barca para que la vieran desde lejos.
Cuando se acercaba, efectivamente con Isolda a bordo, Tristán preguntó a la joven que lo cuidaba por el color de la vela, y esta, enamorada de él secretamente, dijo: “negra”.
Tristán murió de pena al instante e Isolda al llegar y hallarlo muerto lo abrazó y partió junto a él.
*Dedicado al dueño de las manos más hermosas del mundo.

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