domingo, 2 de diciembre de 2007

GRACIAS POR EL FUEGO

La Real Academia define el término “fuego” (del latín focus: hogar) como "calor y llama producidos por la combustión”.
Si miramos más allá de esta definición escueta, si, lejos de una interpretación literal, nos preguntamos la significación que le damos comúnmente, encontramos que la mayoría (cuando no la totalidad) de sensaciones humanas son asociadas al fuego y sus consecuencias derivadas: calor, luz, brazas, cenizas, humo…
Cuando algo se da pausadamente, lo es “a fuego lento”; cuando avivamos una contienda, “atizamos el fuego”; empeñarse imprudentemente en algo que puede ocasionar perjuicios es “jugar con fuego”; si nos vemos atacados por dos frentes , “estamos entre dos fuegos”; nadie asociaría el amor con el frío del hielo sino con el calor del fuego; la pasión, es como fuego; nos enojamos: estamos re-calientes (nunca fríos como hielo); nos indigestamos? bien, tenemos “fuego en el estómago”. Y aún más: nos quemamos las pestañas leyendo, pensamos tanto que nos sale humo (bue, no todos!), si un hecho o sentimiento deja marcas, “donde hubo fuego, cenizas quedan”… En fin, pese a que el organismo humano se compone en un 70% de agua, lo intangible, las emociones, las sensaciones son asociadas invariablemente con el fuego. El Espíritu Santo se manifestó en Pentecostés a través del fuego. El fuego es vida. Mientras estamos vivos podemos sentir su influencia, el calor del cuerpo desaparece al morir.
Prometeo* fue, según la mitología, quien enseñó a los hombres el manejo del fuego. Si bien o mal es discutible, lo cierto es que nos hallamos constantemente seducidos por el fuego y sus diferentes manifestaciones, porque estamos vivos.

“Gracias por el fuego”, además de ser el título de mi novela favorita** y una frase hecha que utilizamos como muestra de urbanidad cuando alguien enciende nuestro cigarrillo, implica el agradecimiento a cada una de las insignificancias capaces de encender o mantener vivo alguno de los fuegos de mi humanidad.

Este blog no pretende ser un espacio cultural para aleccionar o adoctrinar a quien lo lea, sino un medio para compartir y perpetuar algunas de esas insignificancias.
Pasen y vean.



*ver acerca de Prometeo en la etiqueta “Mitología”
** BENEDETTI, Mario; “Gracias por el fuego”.

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